Violencia contra mujeres y niñas. ¿Cuáles son las causas?

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Cuando se está frente a una problemática de tal envergadura, como esa que encabeza, según han etiquetado el flagelo, el asunto no debe limitarse nada más a estar hablando, y repitiendo pareceres de tiempo en tiempo, como se hace en este caso, durante las proximidades del día 25 de noviembre de cada año, o directamente en la fecha, cuando se conmemora el “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas”.

Es mucho lo que se dice, y se escribe; los supuestos sobran; se cataloga alegremente, y hasta con cierta parcialidad el fenómeno, como producto de la “expansión machista” en curso; o, violencia de género, y sexual. Se hace mención de las estadísticas llevadas, tanto aquí, como en el exterior; a las medidas asistenciales que se ofrecen, de corte legal como psicológico. entre otras cosas.

Y, lo que nunca falta, el señalar solo a los hombres como los principales culpables, por ser “débiles, cobardes, egoístas e irresponsables, lo que les induce a los maltratos hacia las féminas”, como alguien apuntara. No por fuertes, valientes, generosos o responsables”, estereotipos de género estos últimos, que siempre se le han atribuido a este. ¡Esa idea de causas incidentes con relación a estos se tiene que dejar atrás!, según uno de los consejos que dan.

Eso, dicho así, podría tener cierto asidero en el contexto de lo que al final aquí se expresa. Ahora, no mucho se logra por el mero hecho de que sea cambiada la concepción mental simplemente, si las recomendaciones complementarias no apuntan hacia un blanco enmendador de esa realidad calamitosa, mirando hacia ambos sexos, en términos de las causales provocantes, o inductoras, para combatirles desde sus mismas bases.

Hasta de terrorismo asociado se tilda el asunto, o mal social que viene siendo tratado; de violación a los derechos de las mujeres. Y, ¡anjá!, cualquiera se preguntaría, ¿qué pasa con los deberes que esas tienen, y sobre tales qué, no cuenta su cumplimiento? ¿Los pueden dejar de lado, como si nada pasara?

Ahora, muy pocos son los que intentan hacer mención, ni siquiera de soslayo, a las diversas causas reales, muy a la vista, que están del lado femenino, que provocan e inciden de forma muy directa en determinados comportamientos hostiles varoniles hacia el sexo opuesto. Y, no es cuestión de machismo, sino de que se pongan los pies sobre la tierra, como se dice popularmente.

Nadie puede negar el incremento marcado de esos actos, deleznables, por supuesto, que se ha verificado a partir de que ese fragmento de una concepción liberalista femenina errada, que se pretende sea asimilada, no en los términos propiamente de lo que debe ser, por lo que así se considera, sino inspirada en el deseo nada más, de competir de tu a tú con los hombres, creyéndose muchas mujeres estar en capacidad de poder hacer lo mismo que esos; que no hay limitante alguna. Y claro, es algo que causa roces personales, e irritaciones mutuas.

Es un craso error, innegable, que lleva a un significativo porcentaje de seudo damas, en ocasiones, a observar comportamientos muy fuera de lugar, no acordes, con las condiciones orgánicas, y emocionales, muy propias de su sexo. Esos les conducen muchas veces, hasta a irrespetar a los varones, y minimizar sus eventuales reacciones “retaliatarias”, que pueden resultar animalescas de vez en cuando, según los motivos, y las circunstancias que medien.

Osan, ciertas envalentonadas féminas, hasta herir sentimientos masculinos, como a maltratar honras, u ofender, utilizando vocabularios soeces muy desmedidos. No se puede olvidar que toda acción causa una reacción directamente proporcionar a lo recibido, de ordinario. Pero, nada más son malos y abusadores los hombres, ¿verdad?

Improcedente resulta, cuando se aborda la temática con imparcialidad, dejar de lado que, la crianza hogareña, como debe ser, por parte de los progenitores, es el principal ingrediente a incidir después en el accionar social femenino, y masculino también, no se puede ignorar, y que la degeneración de esa tan importante célula primaria, es el componente de mayor significación en torno al problema de que se trata, que cada vez más se profundiza.

Ah, pero de eso nadie quiere hablar, como tampoco del libertinaje mujeril que tal situación provoca. Todo lo circunscriben a la denominada “expansión machista”, con la sugerencia de que hay que detenerla a través de la educación en las escuelas. ¡Qué bien! Por eso es que nada se ha logrado, en cuanto a enmendar la problemática referida, que se hace más preocupante con el paso del tiempo.

Eso tiene mucha tela por donde cortar, y como bien señalan algunos analistas-articulistas: “La solución a este problema es difícil”; siempre se externa. Obviamente, se debe agregar, es por el amplio espectro de las raíces que puede tener la cuestión, entre las cuales hay una muy importante a considerar, pero que no se hace; se obvia, por conveniencia o comodidad.

Nos referimos a la de orden esotérico-espiritual, aunque se reciba el ataque frontal de los incrédulos, y las carteristas que, según los que saben, tienen entidades de esa naturaleza, que en la actualidad están poblando el planeta Tierra; que se encuentran en la fase inicial del sendero evolutivo que deben transitar; están muy “crudas”.

Se dice que, son entidades que en su mayoría están muy cercana a la animalidad ancestral; de la especie inmediatamente inferior a la humana, aclarando. Eso explica, como es lógico suponer, el elevado grado de irracionalidad que se registra hoy en un gran segmento de la humanidad, causa de muchas de las maldades y las pasiones groseras existentes, entre otras cualidades negativas que se destacan en el presente.

Asociada con esa aseveración, se refieren, además, a una innegable “inmadurez psicológica” derivada, que provoca otras serias afecciones en los humanos, entre las que se destacan: el egoísmo, considerado el peor de los vicios todos, y la ingratitud fehaciente.

También, una marcada inclinación hacia satisfacer las necesidades del estómago (comer), y del sexo. De ahí que se les denomine a muchos seres humanos: criaturas “subdiafragmáticas”; o, “fisiológicos”, a los cuales solo interesa suplir lo que el organismo demanda, no más de ahí.

Tal se puede deducir a partir de lo expresado, las causales del problema aquí abordado andan también por esos intrincados caminos de otros planos, no físicos; no sondables por cualquier profesional de la conducta, o investigadores simplistas de los que con frecuencia se lanzan a estar expresando pareceres al respecto; y, mucho menos, periodistas, y comunicadores ordinarios.

Finalmente, en ese mismo tenor del ámbito espiritual, pero del lado de la oscuridad, lo que ordinariamente llaman “satanismo”, están las acciones deleznables de sangre, que se originan por los compromisos (pactos) que hacen humanos inconformes con su modus vivendi, y que apelan a ciertas entidades de ese litoral, en pos de lograr objetivos planteados.

Esos seres tienen poder suficiente, y pueden proporcionar bastantes ayudas; pero, después hay que cumplirles. De eso conocen bien algunos psicólogos y psiquiatras, como las mismas iglesias también; pero, se le huye al tema, y sus consecuencias posibles. De las innúmeras sectas satánicas en el país no se quiere tratar; a muchos ricos no les gustaría.

Es obvio que, se está en presencia de un toro fuerte, que se debe “agarrar muy bien por los cuernos, todos”, como dice el refrán popular, para poder doblegarlo, y que se logren concepciones acertadas, recomendaciones objetivas, como los resultados apetecidos.

Qué, con bla, bla, bla, y aéreos comentarios, ¡nada se va a resolver! Tampoco, con las amenazas de corte legal y judicial que se hacen: apresamientos, sentencias larga y prisiones, etc., en contra de los victimarios

De continuarse así, aunque esos últimos se logren, pasará siempre lo mismo que con el refrán aquel, “de que muerto el perro se acabo la rabia”. Sin embargo, aunque el perro no esté, la rabia prosigue su “agitado curso”, que es la que en definitiva se debe erradicar, y no se hace, su causa.

¡Cráneo, para todo lo dicho!, como diría un excelente comunicador de este país.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

 

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