UASD con 243 mil estudiantes. ¡Tremenda carga!

0
128

¿Cuántos de esos estarán aptos para cursar estudios a tal nivel?  ¿Será soportable el peso de la gran masificación estudiantil, presente, como la esperada, por mucho tiempo? Son las preguntas que se hace todo aquel que ha estado, o se encuentra hoy en la “barriga del monstruo”; y, por supuesto, se reporta conocedor de cómo se bate allí el cobre.

Hasta ahí alcanza en estos momentos la nómina de estudiantes en la academia pública de educación superior, según datos que ofreciera la señora rectora actual de la misma, Emma Polanco, en declaraciones recientes dadas a la prensa local.  (Periódico “HOY”, del 28-1-19, página 5ª).

La funcionaria hizo hincapié al afirmarlo, en las matriculaciones correspondientes al semestre recién iniciado (23 mil), como en el anterior (27 mil), que forman parte del gran conjunto señalado. Son cifras muy significativas, por supuesto, en las que se debe estar pensando, por las eventuales consecuencias futuras.

Ese es un ritmo de apertura, o aceptación de bachilleres, que debe llamar poderosamente la atención, lo que merece ser recalcado, por razones distintas muy obvias, desde hace ya un tiempito; entre ellas, la cuestionable capacidad para financiar las actividades de la entidad, todas.

Son datos esos que, evidentemente, permiten inferir bastante, en términos de, hacia dónde se dirige esa abultada lista de discípulos uasdianos, de continuar todo como hasta ahora ha ido, sin que se adopten las medidas preventivas pertinentes; máxime, cuando se comparan los ingresos semestrales de personas en búsqueda de formación profesional, respecto de las que logran recibirse como tal cada año, con deficiencias más que marcadas en la mayoría de los casos, y que se arrastran, previo, como durante el transcurso de los estudios supriores que llevan a cabo. Así egresa un amplio porcentaje. ¡Negarlo, sería criticable!

En el tenor de lo tratado, se advierte que, tanto las autoridades uasdianas de hoy, como las próximas en asumir la gerencia administrativa, y docente allí, claro está,  tendrán que inclinarse por adoptar medidas conducentes a controlar ese mayúsculo flujo de estudiantes hacia la misma, equiparándole con el número de los que se reciben (egresados) en el tiempo previsto, de forma tal que, no haya una diferencia tan marcada, que pueda acarrear una debacle súbita en sus quehaceres.

Dentro de los correctivos que se imponen ya, están: a) evaluar capacidades y aptitudes de los nuevos ingresantes; b) destinarlos a los preparatorios requeridos en caso de ser necesario, antes de poder tener acceso a las facultades disponibles – tipo el otrora CU, que llenaba lagunas de orden académico que se traían desde los niveles básicos anteriores, y concienciaba con relación al nuevo  estatus estudiantil: dedicación y rendimiento académico exigibles, y necesarios; c) otorgar baja estudiantil, con referimiento hacia escuelas técnicas; y, d) revisión de las tarifas relativas a los créditos de las asignaturas, en pos de que los estudiantes sopesen la inversión obligada para su inscripción, a fin de que no se retiren alegremente de la secciones de clases.

Es obvio que, el trabajo docente también debe ser evaluado de manera objetiva; que se supervise regularmente el cumplimiento y dedicación de los profesores, al margen de toda politiquería, o retaliaciones posibles; que los jefes de las cátedras hagan su trabajo siempre.

Influye esa supervisión en el ánimo y preocupación estudiantil. Entiende el alumno, que no se le está dejando solo frente a la voluntad del profesor; que hay preocupación extra por cuánto se le tiene que impartir en el aula. ¡Y claro, eso motiva!

De no adoptarse medidas de ese tipo, entre otras, la masa de alumnos allí presentes, que incluye los nuevos cada vez, con acceso libre a la academia, como los tantos rezagados por razones diversas, incluidas las deficiencias para cursar estudios a ese grado; al igual que, las displicencias juveniles de la época, notorias a simple vista,  conjuntamente con las limitaciones presupuestarias relativas fehacientes de la academia, harán colapsar todas las acciones a lo interno de esa institución de estudios superiores, que viene operando desde hace mucho, con escasos recursos financieros; como, estando masificada en extremo, y “relajada”, por la inconsciencia de muchos jóvenes, que no hacen, ni dejan hacer a otros,

Antes de finalizar, preciso es destacar que, la cantidad in crescendo de alumnos inscritos en la academia, constituye una fortísima razón en torno a procurar ante el Estado nacional una mayor asignación presupuestal cada año para la entidad; pero que, también otras motivaciones servirían para la búsqueda del mismo propósito financiero, verbigracia, la eficientización de la enseñanza, acorde con los nuevos tiempos, y las exigibilidades sociales del presente; por igual que, se incrementen considerablemente los niveles de las investigaciones científicas, en lo que respecta a todas las disciplinas del saber.

Por último, se debe tener bien presente, que los pensares del ayer en cuanto a una apertura total allí, facilidades a granel, y los excesos de democracia reinantes, en lo tocante al modus operandi de la entidad, ya se tornan improcedentes, Los tiempos no son los mismos; tampoco, las mentalidades y paradigmas sociales que hoy rigen.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

Comentarios