¡Trabajemos cara a cara con los alumnos! Solo así se forma

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Por Rolando Fernández

Vamos a impartir docencia de manera presencial, aunque sea imprescindible adoptar todas las medidas preventivas de lugar.  ¡Se puede! Eso de clases virtuales aquí, muy poco funciona. Realmente, este país no está preparado para eso.

¡Dejémonos de estar comparándonos, y politiqueando!, en desmedro obvio de la formación académica de nuestros jóvenes, que se les entiende los llamados por excelencia a ser mañana los sustitutos de lo que hoy se tiene entre nosotros, en el orden profesional-científico.

A esos muchachos hay que tratar de prepararlos lo mejor posible para el porvenir; crearles conciencia sobre los deberes y responsabilidades profesionales que deberán asumir en el mañana, lo cual solo puede lograrse trabajando con ellos cara a cara; no a través de dispositivos tecnológicos (computadoras, teléfonos móviles, etc.).

Ese invento de nuevo cuño entre nosotros, quizás pueda surtir efectos parcialmente favorables, aplicándolo en los niveles bajos de la educación local, cuando las circunstancias obliguen, como en la actualidad ocurre, por la pandemia sanitaria del Covid-19, que viene azotando la nación; pero, con el concurso de los padres de esos menores y adolescentes, del que la mayoría no dispone.

Los objetivos en ese caso son muy distintos – preparación básica -; amén de que, se trabaja con mentes menos saturadas por el diario vivir; y también, más adheridas a los “acotejamientos” sociales inducidos, para la asimilación de los esnobismos de estilo hoy, Obvio que, cuando de formación profesional se trata, las fragancias que medien deben ser otras.

En esta República, aunque se hable en ella de “Revolución Digital – Educativa”, idea innovadora que se trata de vender desde la política, con más demagogia, que buena intención no está instalada la capacidad tecnológica suficiente requerida, en el ´ámbito poblacional completo. Además de que, donde pueda aparecer, no son muchos los estudiantes nuestros de educación superior, que cuentan con los recursos económicos requeridos para costear los equipos y servicios de Internet necesarios.

Viene a dificultar más el asunto, el hecho de las deficiencias comprobadas, y el poco sentido de responsabilidad que observa un gran segmento del estudiantado nacional, destacándose a  ese grado, aspectos que se  ponen de manifiesto, principalmente, a nivel de las aulas universitarias, fraguas para la formación del relevo profesional exigido en esta nación, responsabilidad con la que no se debe estar ensayando prácticas crudas entre nosotros; intentando sancochar los semestres académicos que se cursan en la actualidad.

Todo el personal docente de este país, en el ámbito de la enseñanza superior, conoce bien sobre esas problemáticas fehacientes, con principalía a nivel de la universidad estatal, por la procedencia conocida de los estudiantes que con regularidad recibe la misma, y donde de ordinario uno se encuentra, con alumnos que apenas saben leer y escribir bien; que no están aptos para estar cursando estudios en ese grado educativo. Y, cuando de aritmética básica hay que tratarles, “ahí que la piña se pone agria”, como dice el pueblo

Se tienen que hacer en las aulas ingentes esfuerzos profesorales, para poder conjugar el llenado de las escandalosas lagunas que se arrastran, y que en la mayoría de los casos no reconoce el estudiantado, con el impartir nuevos conocimientos superiores, base para un ejercicio aceptable laboral a posteriori. Tampoco hacen esfuerzos, para tratar de superar oportunamente su falta de preparación previa.

El grueso de esos muchachos, en nuestra experiencia académica universitaria, dificulta la labor docente, presencialmente hablando. Ahora, hay que imaginarse lo que puede ser a nivel virtual. Dejémonos de querer imponer aquí una práctica infructuosa, y vámonos a trabajar en las aulas, con la protección, y el aislamiento social posible, aunque haya que “romper corozos” allí, como se dice. Se puede enseñar más así, a pesar de los riesgos probables envueltos, en este caso, sanitarios.

¡Riesgos, los hay en todo! Además, es probable que con este virus – Covid-19, los dominicanos tengamos que acostumbrarnos a vivir por años, y cuidarse, por supuesto, en los que no será posible poder contar con los equipos, la praxis, concienciación estudiantil, y las capacidades económicas necesarias, para poder estar hablando de efectiva formación a distancia, virtual, en esta República

 

 

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