Somos venezolanos

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Que ningún venezolano dude en decir su origen, somos más los buenos que los malos. Necesario es escribir hoy sobre la tierra que nos vio nacer y que no por capricho, decidimos un día emigrar de ella. Han sido las circunstancias las que han obligado a tantos venezolanos dejar su tierra. La tierra prometida que tantas otras nacionalidades eligieron en décadas pasadas, para construir ese futuro que en sus países no hubiesen podido alcanzar.

A los venezolanos se nos cruzó en el camino, algo así como un demonio llamado Hugo Chávez que se encargó de aniquilar nuestro progreso, nuestro futuro. Para sembrar miseria, hambre, separación de familias y pare de contar, todo lo malo que hoy en día sufre uno de los países más ricos de América Latina. Lo de rico no era solo por petróleo, agricultura, oro, lugares paradisiacos, lo más valioso de nuestra riqueza es su gente; amable, querendona, que reía por todo. Bien lo señaló la escritora, Isabel Allende, “Llegamos miles y tuvimos oportunidades de trabajo, nos trataron maravillosamente. Venezuela me dio otra visión de la vida, yo venía de un país sombrío, Venezuela era un país exuberante, donde cualquier pretexto era bueno para bailar y cantar, lo menos chileno que hay”.

Los ciudadanos peruanos, panameños, ecuatorianos, brasileros, dominicanos que hoy nos agreden al llegar a sus tierras les pedimos que no se equivoquen, por aquello de que la vida da muchas vueltas y como países sumados al subdesarrollo no están exentos de caer en la desgracia de gobiernos de izquierda y que tengan que comenzar, una vez más a peregrinar por el mundo. Si algo tenemos en común los latinoamericanos es la memoria corta, donde olvidamos los tiempos malos cuando vienen los buenos. Pero debemos recordar que en América Latina son más los tiempos malos que buenos, porque nuestras naciones tienen incrustados el mal de las izquierdas latinoamericanas, parásitos que insisten que todo no lo merecemos sin trabajar, que el capitalismo es lo peor, que ellos son unos santos, que defienden los derechos humanos (aunque maten a la población de hambre).

Ver que en plazas de Brasil queman lo poco y nada que llevan los venezolanos que están emigrando, porque algunos pocos desalmados que también salieron de Venezuela perpetuaron un robo, es como lanzarnos a todos los venezolanos en la misma hoguera. Ello me recuerda el dicho que le dieron a los chilenos en Venezuela: “El paquete chileno”, dado aquellos pocos chilenos que emigraron a nuestra tierra y se encargaron de estafar y robar. Pero eran pocos, comparados con los profesores universitarios, por cierto, les permitieron entrar a dar clases a nuestras universidades sin ningún tipo de revalidas, para entregarnos conocimientos. Por lo que “el paquete chileno”, quedo como una broma más. No como una marca para todos los chilenos.

O aquel que daban a los colombianos, “el que no la hace a la entrada, la hace a la salida” para referirse también a los que robaban. Pero eran más los colombianos buenos que malos, por ejemplo, la buena educación que impartía un colegio de monjas, provenientes de Colombia; La Presentación.

La ruta de emigración de los venezolanos hoy en día no la hacen basados en cual es el mejor país para emigrar, tengan por seguro, si así fuera, otros seríán los destinos. La ruta de nuestros emigrantes se está confeccionando a la fuerza, hasta donde les es posible llegar, con el poco dinero que tienen. Van a pie de frontera en frontera, soportando fríos intensos, que jamás los pasaron en su tierra. Les recuerdo que van niños, que van corazones destrozados por lo que han dejado y por no saber qué les tocará.

Esas protestas y marchas que hacen en Perú y Panamá contra los venezolanos dejan mucho que sentir, más que decir. Porque Venezuela fue uno de los lugares seleccionados por tantos panameños y peruanos para emigrar.

Al escribir estoy segura de que son grupos pequeños los que hacen este tipo de agresiones, sigo pensando que la gran mayoría de los países nos miran hoy con tristeza y dolor, por todo lo que estamos pasando. Que son más los inteligentes que reconocen en cada venezolano un hermano que pasa por momentos difíciles. Que están conscientes que caímos en manos de unos criminales, ladrones, pillos, en manos de la izquierda castrista. Que el padre del monstro no le alcanzó la vida para ver su obra fatal.

Pero no se equivoquen, porque la mayoría de los venezolanos somos buenos. Pero no se equivoquen, porque nunca se sabe a cuál generación de nuestros pobres países en Latinoamérica le tocará el turno de la izquierda.

Quisiera terminar con algo de Isabel Allende; “¿Quién es la gente que emigra? Siempre jóvenes, porque los viejos se quedan atrás. Es gente que viene dispuesta a trabajar, gente que es creativa y que tiene valor, que tiene coraje. Gente que viene a enriquecer la sociedad, no viene a quitarnos nada. Viene a aportar. Y eso hay que tenerlo muy presente, porque el rechazo se produce cada vez que hay inmigración”.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional

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