Sin diplomacia

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El duro escenario que hoy viven tantos venezolanos en el mundo viene acompañado de una aplicación, casi simultánea que varios países de la región están ejecutando, sin ningún tipo de diplomacia. Cualquier día amanece en algún país de nuestra Latinoamérica, la decisión de pedir una visa a los venezolanos para transitar por sus tierras. Sin ninguna planificación, simplemente dicen a partir de tal fecha, los venezolanos tienen que solicitar y pagar visa para entrar a nuestro territorio. Algunos de los montos solicitados por dichas visas, parecieran más bien, planificados para generar más ingresos al país solicitante, por lo desproporcionado de dicho monto, casi, igual que el costo del boleto aéreo.

Lo peor de esta aplicación, sin ningún tipo de diplomacia es que ni siquiera el propio personal de las cancillerías del país, consulados o embajadas en Venezuela saben cómo funcionan, trayendo como consecuencia que los venezolanos están padeciendo cuando llegan a esos países, del maltrato de aquellas personas, que quieren ejecutar la nueva ley, según lo que cada uno entiende.

El caso, por ejemplo, de La República Dominicana es realmente inexplicable. Venezolanos que deciden salir de la Isla para un crucero, no los dejan abordar el mismo, porque las compañías navieras señalan que no tienen los papeles en regla, como los exige la Isla. Sin embargo, el personal portuario de República Dominicana señala que sí, pueden abordar. Este desconocimiento de la nueva ley ha traído perdida de dinero a los venezolanos, vacaciones frustradas, nadie quiere hacerse responsable de la situación.

Sin diplomacia los países de la región aplican cualquier castigo a los venezolanos. Se les olvidó, por arte de magia, cuando Venezuela los acogió en momentos difíciles para ellos, cuando recibieron amparo en el país de Simón Bolívar. Cuando no se les pedía ningún requisito, para que se levantaran y siguieran adelante.

Pedimos sensatez, por parte de los gobiernos del mundo, al caso que hoy viven tantos venezolanos. No pedimos, que no regulen las entradas a sus países, pero si pedimos que tengan el mínimo estudio de las nuevas condiciones que desean imponer a los venezolanos, ello que incluya hasta respetar aquellos que compraron pasajes antes de la fecha de puesta en marcha de estas. Porque de lo contrario, solo podemos interpretar que es una viveza por parte de ustedes, para sacar dinero que ayude a sus consulados y embajadas en Venezuela. Que se tenga la mínima delicadeza, de explicar al personal de dichos centros consulares cómo se come eso de las nuevas reglas, para nosotros los venezolanos.

Dios tarda, pero no olvida, dicen por allí. Y no olviden nuestros países de Latinoamérica, que lo peor que tenemos, es que nos repetimos los platos. En otras palabras, que todo indica que nuestros pueblos están signados por la maldición de las izquierdas y dictaduras, donde todo, puede repetirse en cualquier rincón de la región.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional.

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