Si la cárcel no te rehabilita, te hará un mejor delincuente

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Por: Carlos Martínez Márquez

‘’ ¿me ves atracando tiendas de licores con un tatuaje en el pecho que diga: nacido para perder?’’ Robert De Niro.

¿Qué les pasa a los ex convictos cuando el sistema los devuelve a las calles, con las manos vacías y más aún, sin un oficio, del cual hayan aprendido, durante su estadía en centros de rehabilitación, en cuanto lo que hubiese de aprender, para ser un hombre productivo? Nada! Volver hacer lo que ha hecho desde siempre. Sobreviviría con escasas posibilidades, y con el estigma de haber sido un presidiario, les pone la piña mucho más agria.

El modelo penitenciario en América latina es anormalmente degenerativo, la calidad de vida de los reos, son de escasas condiciones humanas, para recomponer su estatus y sean reintegrado a la sociedad. Las cárceles están condicionadas para el maltrato psicológico; es peor que una condena a muerte. Las necesidades básicas son un insulto a quienes procuran vivir una vida digna fuera de ella. Es imposible, sobrevivir, a eso.

Que le espera, allí fuera, a los infelices delincuentes, para que el estado les provea una nueva oportunidad? Nada! Al salir a las calles, nos los devuelven en una versión ‘’mejorada’’, mejor capacitados para delinquir y con rencores contra el sistema que les niega el derecho al trabajo. El presupuesto para educación, debe abarcar la formación de los convictos…escuelas de formación técnica y orientaciones que fortalezcan el auto estima del individuo; la cárcel debe disponer de todo en cuanto se les faciliten, las herramientas necesarias, para que desarrollen destrezas con la que podrán ser independientes. No veo claro, el futuro de las cárceles en la región y en la Republica Dominicana, incluso.

El presupuesto es tan cuantioso, que resulta oneroso, pero que necesariamente, debe tomarse en cuenta la construcción de cárceles en las distintas partes del país, con sistemas de seguridad, comodidad para los reos, baños que cumplan con los estándares de higiene para evitar enfermedades dentro de ellas, etc. El hacinamiento es otro gran problema, en la que se generan motines; es inaudito que los reos no puedan tener un mínimo de atención en cuanto a salud y alimentación, sin que los familiares tengan que desplazarse a las cárceles, a llevarles comida y otras cosas, de primera necesidad, así como también, ponerles en manos, dinero para merecer el favor de los prebostes para comprar protección o conseguir cualquier cosa a cambio.

Nos hemos empeñado en definir, la educación, pero nadie se atreve a sustentar como establecido, un tema que tiene muchas interrogantes y que tal vez, no tengan respuestas. Sabemos la importancia de la misma y el esfuerzo para mejorarla, las escuelas se empeñan en congregar muchos alumnos, pero pocas se enfrascan en los resultados por excelencia; estamos en otra era de enseñanza. El estado y los gobiernos tienen que ir pensando en el rediseño de la curricula, con mira a que el estudiante sea más competitivo y más consciente de su papel en la sociedad. Hay que preparar a los jóvenes, monitorearlos… [Ellos son la reserva del mañana y no nos podemos dar el lujo, de perderlos].

La corrupción, es óbice para que la pobreza disminuya, crecerá la marginalidad y la poca oportunidad de igualdad de condiciones; todo esto nos lleva a pensar que de algún modo, la delincuencia, es un tema socialmente transversal, que debe ser tratado, (no con retórica) si no, con carácter sincero, en la que el populismo deje de ser un caldo de cultivo, que envilece a la población juvenil, y que son los llamados a rescatar la ética y la moral. La imagen y la salud del país, y resto de la región, está enferma y en franco deterioro. Siempre, habrá delincuencia, pero, se puede minimizar; hay que generar las condiciones para que haya mejor oportunidad para ellos, y que la corrupción no nos siga avasallando. La venganza del delincuente es contra el sistema. La hipocresía del sistema, genera una violencia desproporcionada, en la que el estado, pierde su autoridad, y no puede controlarla.

 

El autor es Bachelor en negocios, docente, escritor y articulista.

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