Se vulnera la moral, cuando el alma y la razón se deterioran

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‘’Cuando el sentido moral desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe’’. Alexis Carrel.

Por: Carlos Martínez Márquez

Como toda mañana, despierto y me tiro de la cama, para de inmediato, hacer balance de las cosas que han quedado pendientes. El inventario del día solo me alcanza para pensar en lo básico y en lo que está a mi alcance para obrar de modo eficiente; a veces desearía ponerme en modo avión, para por un instante colocar las cosas en perspectivas y que todo lo demás continúe marchando con normalidad. El café es un tema habitual y necesario, para empezar a calentar las células que fluidifican toda mi anatomía y mi cerebro.

Suelo (encender) mi móvil cada mañana, para escuchar música anglosajona u otro género que vaya con mi estado de ánimo. Acostumbro dar lectura a los textos digitales que contengan cuestiones que eleven mi intelecto y que aporten a mis conocimientos. Las noticias menos nocivas las busco en las páginas interiores, me voy a los deportes o a lo científico, de las cosas que están en camino, para resolver temas de salud y que tan rápido avanzan las tecnologías para su aplicación que vaya en beneficio a salvar el planeta, etc.

A veces tengo sueños psicodélicos en la que estoy gravitando en el quinto elemento, observando desde arriba, como se deteriora un mundo creado con los más simples estándares que rige la naturaleza, para llevar una vida placentera y respirando un aire puro, mágico y sin posibilidades de efectos secundarios. La razón de todo ser vivo es dejar que los acontecimientos cumplan su cometido, por la ley que rige la vida misma y que debemos estar consciente, que la carrocería que llevamos encima, se deteriora por la inclemencia del tiempo. Nos preocupan las apariencias sin pensar que el alma es el esqueleto más importante que nos sostiene a través del tiempo. La vanidad y las ostentaciones son equipajes muy pesados de cargar para llevarlos a cualquier lado.

Me gusta la naturaleza porque plantea un mundo de avatares y de soluciones que van en consonancia y armonía con nuestra existencia. El hombre se ha granjeado el mérito de depredador, en su búsqueda hambrienta, de poner en práctica su poderío y absolutismo- en detrimento, a nuestras libertades de escoger el medio que mejor nos asienta para una vida digna y simple. La federación espiritual que rige a cada uno de nosotros, es una oportunidad para manejar el equilibrio y ponerlo en práctica mediante razonamiento, mesura y sentimiento. Somos seres indudablemente excelsos, pero perversos. Nadie semejante podría tener esas cualidades y creo que el fenómeno no trasciende a otras instancias que rigen la fauna animal y marina.

La historia de la humanidad desde el punto de vista de ‘’ Ortega Gaisan’’ cuando se refería a los valores humanos, planteaba que las acciones del hombre tenía incidencia en la moral y que dichas acciones tenían consecuencias positivas y negativas en nuestras vidas. Cada ser humano piensa distinto, reflexiona a que las acciones que comete son las más adecuadas a lo largo de su existencia, mientras que las personas que le rodean sus acciones son totalmente negativas. Tenemos el caso de los delincuentes: estafadores, atracadores, ejecutivos autócratas y gobernantes que lideran regímenes totalitarios.

Yo, en mi opinión, pienso que lo filosófico se impone en las acciones implícitas del valor ontológico, al margen del valor moral, ya que este depende de ciertas condiciones subjetivas, en que las personas, actúan con cierto grado de conciencia y libertad. Las acciones de cada ser humano están sometidas al juicio moral. Les preocupa de si son buenas o malas a la vista de los demás. Las acciones que cometemos son propiamente dirigidas por nosotros mismos por un asunto de inteligencia y voluntad propia; es decir, que utilizamos la conciencia y la libertad en un nivel racional, conscientes de que somos nosotros mismos quienes tenemos el poder de cambiar el curso de nuestras acciones para bien o para mal. Pese a que estamos en una época de grandes avances, la inercia no ha dejado de estar presente, en las sociedades que están siendo vulneradas  por el  uso inadecuado de los recursos naturales y económicos. Nuestra sociedad, por ejemplo, es un ensayo de lo que podría suceder años más adelantes. No estamos utilizando la inteligencia creativa y emocional para hacer un mejor uso de los recursos que disponemos para concientizar a la gente y educarlas. No veo con optimismo un interés genuino de quienes dirigen el Estado para cambiar la percepción negativa, que ha sido toxica para nuestra convivencia y la preservación de las buenas costumbres. La violencia está en su mejor momento, la criminalidad, enquistada, como hiedra en la pared celular del cerebro y corazón en las  mentes retorcidas… que pululan como ratas, en cada rincón, que tengan la más mínima posibilidad de arrebato. La educación, seguirá siendo un acertijo, pese a los tantos recursos que se le inyecta cada año al presupuesto, pero que estoy seguro, que solo una mínima parte se ejecuta en beneficio de los más necesitados; el resto de esos recursos… ¡vaya usted a saber!

Ojala, la razón y la conciencia den buenas señales para enmendar el daño que históricamente hemos sido sometidos y vilipendiados. Quizás llegue a ver un cambio promisorio en lo sucesivo antes de desaparecer de este plano.

 

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