¿Qué es politiquería?

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PONGA EL ZAPATO A QUIÉN LE ENCAJE

Profesor Cristobal Rosado / por un gobierno honesto

Según el diccionario (DRAE), politiquería se trata de la acción y efecto de politiquear, es hacer política sin criterio, inmoral y con muchas bajezas.

Es lo impropio, solo cuando es realizado por un opositor político, de lo contrario, el mismo acto que en un momento fue dañino, se transforma en una necesidad en que las diferencias se dejan al margen para buscar el bien del país.

Un caso a citar, es el del senador de azua, Rafael calderón, en su momento habló hasta la saciedad en contra del transfuguismo político, pero en cuanto tuvo la oportunidad, todas sus creencias se volvieron basura politiqueras y alegando pluma de burro, se fue al partido opositor, que le ofreció la senaduría.

Fue el comportamiento de los escribas, veían la paja en el ojo ajeno, pero no así la viga que les impedía ver que no eran más que sepulcros blanqueados, con el mazo dando y a Dios rogando.

La politiquería es definida por Juan Isidro Jiménez grullo, como:    ‘‘la enfermedad infantil de los estados’’ (v. Juan Isidro Jiménez Grullón, Rep. Dom. análisis de su pasado y su presente, cap. 1.pg 63).

Pero, la mejor definición del politiquero es la del periodista y profesor ALBEIRO RODAS, para él, un politiquero ejerce la política no como una vocación, sino como un empleo para su propia subsistencia. Habla de lo social, de la economía, de promesas y demás, no porque sepa de esos temas o quiera ejercer cambios sociales en beneficio de todos, sino porque los copia para impresionar a las masas y ganar adeptos. Al centro resalta su figura narcisista, su sed de poder y sus ambiciones personales, lo que pone por encima de sus propios seguidores. El politiquero promete pero no cumple, rompe pacto sin sentirse avergonzado, traiciona a quien no le interesa, busca derrocar a quien se pone en su camino y es por lo general un mentiroso y un sínico. Paradójicamente el politiquero es capaz de acusar a sus opositores de ser politiquero.

El resultado final es conocido por todo, pues al jugar a la traición, los politiqueros cometen el error de no renovar las condiciones de las maquinarias que lo llevaron al poder, y se condenan así mismo, con el rechazo de sus hombres más leales. Su muerte política no se hace esperar.

Decía Carlos Marx, un niño sabe que una formación social que no reproduzca al mismo tiempo que produce, no vivirá siquiera un año.

 

rosado_cristobal@hotmail.com por un gobierno honesto

 

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