Qué desaprensión tan marcada ¡Eso es una barbaridad!

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Lamentablemente, ya en este país la seguridad vial de la gente, principalmente la de a pie, no vale nada, por la delincuencia reinante, el desorden en el tráfico vehicular, como el descuido y deterioro de los pasos peatonales habilitados, en ocasiones hasta mal dispuesta la construcción de esos espacios, para el desplazamiento necesario de los transeúntes, obligados por lo regular.

Horribles, como deprimentes, son los escenarios que se observan en ese tenor. El reparar sobre las vicisitudes por las que atraviesan muchas personas, algunas hasta envejecientes, o con determinada incapacidad motora, para poder cruzar ciertas vías principales en la ciudad capital del país, dada la peligrosidad vehicular a la que se exponen, con sus vidas en juego de ordinario, se convierte en fuerte pesar, no obstante, el grado de insensatez que se pueda abrigar

Es algo que enfada sobremanera, por lo “asqueante”, como vergonzoso que se reporta, en una nación donde los políticos dilapidan tanto dinero de erario público, gastándole en publicidad, bocinaje loador, y francachelas electorales; como, reciprocando con aquellos que les costean las campañas proselitistas en cada ocasión electiva.

Pero, no solo los depauperados de la fortuna  en esta República, son objeto de burlas, narigoneos, y desamparo por parte de los políticos del “solar”, Dominicana, sino que también, otros sectores considerados de mayor trascendencia reciben iguales tratamientos, tal es el caso de las clases militar y policial, algunos de cuyos miembros se dejan pisotear y manipular de  todos estos advenedizos, arribistas, que detentan transitivamente el poder; que les irrespetan sin piedad; y, que poco piensan, en que su estadía como mandamases puede depender de los uniformados, si es que estos se revelan en cualquier momento, y actúan.

Una de las mejores muestras con respecto a lo expresado anteriormente, lo es esa asquerosidad en que se ha convertido el puente peatonal, sito en la avenida Ortega y Gasset con Heriberto Pieter, en Santo Domingo, muy próximo a la parte frontal del Hospital Central de las Fuerzas Armadas. ¡Penoso eso!

El mismo debería considerarse como parte integral de dicho centro de salud, para permitir el fácil acceso hacia sus instalaciones, de cuántos pacientes recurren al lugar con regularidad, incluidos militares con rangos diferentes, personal médico, y púbico en general visitante.

¡Eso hay que verlo personalmente!, para hacerse un verdadero juicio, y no conformarse con el reportaje que sobre el lugar publicara el periódico “El Día”, en su edición de fecha 24-8-18. ¡Qué irrespeto! ¡Cuánta inconsciencia oficial!  Y no quieren que se hable de Trujillo en este país, cuando el sector salud, y las facilidades colaterales necesarias, es innegable, tenían otra fragancia entre los dominicanos, según aquellos que vivieron la época.

Aquel feo y sucio espectáculo, puede considerarse como: “un acto desaprensivo total”, exhibible en plena ciudad capital, valga la reiteración, el cual más que aborrecible se reporta; y, constituye una ofensa a esta sociedad, que luce anestesiada por completo.

Parece que la “burundanga” que le han estado suministrado todos estos políticos corruptos e inconscientes a la sociedad local, ha surtido fuertes efectos adormecedores, por años Es lo que se infiere. ¡No ha habido reacción alguna, ante una cosa así, tan notoria y significativa!, entre otras, de no menos relevancia.

Aquel paso peatonal, tan importante, quedó inconcluso; y, ha sido olvidado por las gestiones de gobierno posteriores a la ideóloga de su construcción. ¿Por qué? ¡Se ignora!; aunque, se supone lo de siempre: la no continuidad del Estado, cuando se produce un cambio de mando en poder.

El caso es que, la obra, sin terminar, está repleta hoy de malezas, yerbas de todo tipo, basuras, etc.  Debe haber allí alimañas y animales de todo tipo, hasta culebras, por lo apropiado del sitio. ¡Qué agravio!

Además, han convertido ese espacio en una efectiva “madriguera” para antisociales, delincuentes, consumidores de drogas, y otros vicios; en cueva preferida para el tigueraje que merodea en toda esa zona, incluidas las aceras del Centro Olímpico, donde tantas personas acuden a ejercitarse diariamente, inocentes del pillaje con que se pueden encontrar.

“Lindo panorama ese”, adornando el frente de tan valioso hospital, que utilizan con regularidad militares, familiares y relacionados. De seguro dirán las autoridades estatales presentes, a la que corresponda emprender las acciones urgentes requeridas, para enmendar dicha afrenta en pleno centro de la ciudad capital, que no hay presupuesto en estos momentos.

Sin embargo, para la preparación de las famosas primarias abiertas, y demás quehaceres electoreros, de cara al certamen político a celebrarse en el año 2020; como, la remodelación del Palco de Prensa del Estadio Quisqueya, en que se desarrollan las actividades del gran negocio privado que ahora denominan Baseball, y que según fuera publicado costará unos 117 millones de pesos, periódico “Diario Libre”, de seguro ya se hicieron, o se harán las apropiaciones de recursos financieros requeridas.

Finalmente, cabe señalar que, el puente peatonal “selvático” tomado como referente aquí, no es el único problema de esa índole en Dominicana. Ahora, es de los que más llama la atención por el lugar en que se encuentra, y la cercanía con el Hospital Central de la Fuerzas Armadas, un lugar de obligado acceso con urgencia, en muchos momentos, por problemas acuciantes de salud.

Existen otros a nivel nacional, cuyas construcciones y barandillas metálicas de protección   están en pleno deterioro; y, además, sin alumbrado eléctrico, situación que favorece a los asaltantes nocturnos, como a los violadores de mujeres, en asecho siempre.

Durante el día, se hace difícil el paso a través de algunos de esos trayectos dispuestos, debido al cúmulo de venduteros que allí se reúnen, en su mayoría haitianos, para el expendio de chucherías, situación de la cual se aprovechan también los carteristas para hacer su “agosto”, como se dice; verbigracia, los ubicados el   kilómetro 9 de la Autopista Duarte, por los mismos frentes del destacamento policial allí establecido, lo cual nada impide.

¡Qué “paisaje”, mamacita, el que tienen los dominicanos, no es un país!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

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