Porque no hay oposición política en Dominicana

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¡Solo los “caciques” morados al bate! Aquellos que se creen dueños absolutos de la única entidad política en el país, creíble otrora, por quien fuera su creador, mentor y líder supremo exhibible, el maestro Juan Bosch, son los que solamente están parados en el “home play” para batear, como se diría en el argot beisbolero, y recibir los cómodos lanzamientos de una serie de lambones, chupa medias, y busca cheles, como la gran ayuda para que cualquiera de los dos alcance el poder en el año 2020, y se continúe con las mismas patrañas y burlas en contra de este pueblo, que luce anestesiado, como el humano que está en espera de una cirugía mayor, si cabe el símil. Parece que no hay más dominicanos aptos, para dirigir los destinos nacionales.

Claro, se está haciendo provecho de la maltrecha oposición política existente en el país, si es que como tal se le puede considerar, compuesta por un grupúsculo de advenedizos buscando solo lo suyo también, como de gente que ya quemó todos los cartuchos, pero que está inconforme con cuánto antes consiguió, en desmedro de los haberes estatales.

Por supuesto, todo hay que consultarlo, y coordinarlo con los caciques morados sobre el tapete, o sus adláteres en defecto; sino, la pieza musical no sale bien, la cual tiene incluido cinco acordes básicos: una eventual reelección del mandatario actual; la conformación de un nuevo traje para la Constitución de la República, que permita el reenganche oficialista presente;  el retorno de uno que ya fue, dentro de las alicaídas huestes moradas, que ahora está pensando hacer lo que no hizo durante sus doce años de gobierno; celebración de las primarias para escogencia, abiertas, semi-abiertas, o cerradas; cómo buscar los cuartos para cubrir el nuevo invento; y, finalmente, la automatización del proceso electoral venidero. Todo eso, si no es que algo más se le pega al CD presente.

A esos respectos, la oposición de los seudo contrarios a lo que se tiene, que vienen haciéndole el juego al partido en el poder, se les procura solo opinar de “soslayo”, como para que no digan, y las figuras más destacadas entre ese conjunto de advenedizos, trepadores en su gran mayoría, como de gente quemada ya políticamente hablando, se muestran anuentes, debido a que reconocen las pocas posibilidades que tienen para alcanzar la presidencia de la República; o, bien saben lo que en verdad quieren: subirse al tren estatal que se pueda.

Lamentablemente, mientras los políticos del patio bailan ese despreciable “popurrí” electorero, los problemas acuciantes para esta sociedad continúan in crescendo. Ninguno de esos turpenes mira para ellos, que no sea para andarse con las demagogias de estilo, y justificar la indiferencia, o falta de atención a los males presentes, por la falta de recursos presupuestarios.

La verdad es que, cuando cualquiera repara, y se detiene a pensar sobre el actual panorama político nacional, las conclusiones a las que de seguro arribará son: que este pueblo hoy en verdad no tiene doliente alguno; que ya los hombres en este país se acabaron; que esta sociedad solo está “pariendo” parásitos humanos, entre los que se encuentran: homosexuales, megadivas (trabajadoras sexuales), y delincuentes a granel. ¡Qué esperanza, mamacita!

Además, que ya en Dominicana están dadas todas las condiciones para la instauración de un régimen de fuerza, como el que otrora gobernara; y, que sería la única de forma de sacar este país del camino hacia el derrocadero bastante profundo a que viene siendo conducido por las esferas de poder enquistadas, o establecidas con firmeza aquí, desde donde difícilmente jamás podrá salir.

¡Bueno!, más que concluyente resulta entonces: aparecen los hombres opositores de pelo en pecho, para exigir nuevas condiciones de manejo en el Estado nacional, y al mismo tiempo   conquistar ciudadanos pulcros, como aptos para dirigir el mismo, o se verá acabar de hundir la nación dentro de poco tiempo. ¡No cabe duda de eso!

La otra alternativa correctora sería, el que esta sociedad, ya “jarta” de tantas burlas, patrañas, endeudamientos con el exterior, corrupción, delincuencia, inseguridad ciudadana, etc., como el antinacionalismo evidente, patrocinado por algunos políticos de nuevo cuño, que promueve una desvalorización total de los símbolos y valores patrios, se incline por un “gobierno de botas”, que procure “ponerle cascabel gato”, como reza el refrán popular.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemoswordpress.com

 

 

 

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