Políticos , libertarios e intelectuales

0
215
Luis Silié

Por: Luis Silié Carlo

Existe una tremenda desconfianza en la política y por consiguiente en los políticos hoy en día, pero además y paradójicamente, la ciudadanía casi en la generalidad esta implicada en la política de una manera u otra, se interesa por ella, lee, indaga, discute, busca datos, pregunta. Existe una serie de situaciones incomprensibles, porque toda esta energía, si la miramos en análisis, resulta que en el trasfondo existe como un odio a la política y al mismo tiempo a los políticos y si examinamos esto es como una relación del amor-odio a toda esta maraña de complejidades. ¿Nos atrae la política o los políticos? Y es que nos atraen las dos partes pero, cuáles de estos dos grupos nos dan alternativas; es como si quisiéramos ser políticos, pero sin política, o llegar a la política sin ser político. Esta película es como una atracción fatal porque cualquiera que escojas de estas alternativas no son eficaces porque sencillamente tendría que haber algo de cada una de las alternativas.

El asunto es más complejo de lo que parece, hagamos esta pregunta ¿por qué interesa la política de tal o cual manera? Y si hiciéramos esta pregunta a varias personas, la respuesta sería sencilla “es que soy de tal partido” o “desciendo de familia de políticos” o la que más versátil “¿y por qué no me pueda gustar la política?” Es que seremos sordos o ciegos, ¿será el poder económico, la venialidad de la Justicia, los malos ejemplos, las segundas bases, o el afán social; sería lo que permite lo prohibido de nuestra conducta.? Punto y aparte la moral, la ética, lo buenos modales y paso de la educación de hogar. Porque al final el buen funcionamiento político de nuestro diario vivir es el sistema económico.

Asimismo, sin proponerlo, sin esfuerzos morales, sin ética, sin limitaciones; fácilmente caen en el grupo de políticos narcisistas el grupo mayor o del cuasi político libertario. ¿Libertarios? Pues si, libertarios. Estos seres que se enmarcan en el derecho a dar pasos a lo que quiera su cuerpo, dirigidos por una mente retorcida amparado entre la cooperación voluntaria pregonando fundamentalmente en las relaciones de intercambios de todo tipo bajo el protectorado del valor esencial que prevalecen en la sociedad. Eso si, protegidos por la sombrilla del Estado, esa coerción que ejerce el Estado que permite toda imaginación de promover cosas en la agricultura, como distribuir mejor las riquezas, ayudar a las pequeñas empresas, dar apoyo a los derechos de cada quién, apoyo en la Constitución para sus protestas pacificas; libertades que incluyen por supuesto a tener el derecho sobre su propio cuerpo, mientras no moleste al gran publico dentro de la discreción. Toda actividad es permitida, pornografía, pagar prostitutas, drogas, eso si en su propio cuerpo, ah sin miedo a una intervención de la policía u órganos similares y no olvidéis que esto entra en sus libertades mentales del individualismo. En fin no lo promueven con palabras, todo lo contrario. Ese libertinaje lo convierten en doctrinarios del ascetismo.
Defenderán el derecho libertario con acciones no así en su vida cotidiana publica, visitar la iglesias Católica, permitir visitas de Pastores cristianos, asistir a cultos diferentes de su versatilidad en la “democracia”. Es la de apoyar la igualdad de todos ante la ley. En fin, maestros de fantasías y de la mentira calculada. ¿Eh… comprendes?

Intelectuales en la política existen, es normal ver a médicos, abogados, economistas, ingenieros, o personas que quieren luchar por mejorar la vida de los demás en prima fase, el asunto es la diferente respuesta mental y la visión divergente de ver la cosa pública. Existe el compromiso de llegar a la política a servir. Es ponerse al servicio para luchar contra los negocios sucios, la desigualdad o la falta de empleos, es lo mas normal que participen. Es bueno tener una posición de dominio desde su postura, profesión y desde dentro visualizar en primera fila. El asunto empieza cuando tiene que tomar el camino visible, la realidad de el querer y el poder. Empieza la lucha financiera, de pasar “por el lodo y no enlodarse”, arriesgar el sentido de la verdad a la realidad y es que la cultura dominante le da vértigo y llega el tiempo de la especulación, del espectáculo y de vez en cuando tomar una postura intelectual de la política en su propia piel. El paso de un intelectual por la política es que tendrá que ver como se va alejando por situaciones coyunturales y desformando hasta su personalidad profesional para tomar una política; las urgencias de la praxis, negociaciones, pensamientos abstractos, cambio de ideología enfrentado a la realidad histórica de ubicarse en el centro, la derecha o la izquierda. Por eso para muchos políticos no prefieren intelectuales por no entender el disfraz. La responsabilidad constante de que la vocación no fue pensar que cambiarían las cosas, sino el no saber que a la larga sus valores estarían muertos o taciturno. Cumplida su historia se pierde el profesional político y dará paso a los solidos valores de la oferta y demanda, abriendo las puertas ya convencido sin decoro ni vergüenza. Su historia dirá fue utilizado para acciones puntas, o cabeza visible de un plan especial que requiera una figura o una postura potable, pero ya es muy tarde, la conciencia, los ideales del profesional tienen precio. Mas allá existen códigos morales, sus costumbres, sus pareceres de la sociedad, su familia y futuro, pero eclipsados

Si usted amigo lector, no esta de acuerdo parcial o total de lo antes dicho porque conoce casos de hombres probo en la política, incorruptibles, potentes en sus ideales, mereciendo la confianza del pueblo, claro que si. Hombres llenos de valor revolucionarios de la dialéctica de los mejores pensamientos con gran impacto de la sociedad, referencia de todo lo bueno de sus pensamientos y solemne desprendimientos y sobre todo idealistas. Pero últimamente tenemos falta de liderazgo potable capaz de luchar contra un sistema corruptor que los gobierna y los empuja a el mal proceder.

El autor es comunicador y reside en Barcelona

Comentarios