Pequeñas subvenciones dan impulso a artistas y estudiantes de EE. UU.

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En noviembre, Emily Russo, dueña de una librería, habló ante los estudiantes de “The Telling Room” sobre el negocio de las editoras (© Brianna Soukup/Portland Press Herald/Getty Images)

El Fondo Nacional para las Artes (NEA) espera tejer un manto de creatividad a lo ancho de Estados Unidos por medio de subvenciones a diversas organizaciones culturales por valor de 84 millones de dólares.

Entre los 1.144 ganadores anunciados en junio figuran un museo virtual que muestra las raíces de la música estadounidense en El Cerrito (California); lecciones de voz para artistas jóvenes en Virginia; un festival en Topeka (Kansas) en honor del centenario del derecho de la mujer al voto; instalaciones de arte público a lo largo del río en Des Moines (Iowa); y un festival que distingue las contribuciones artísticas de los latinos en el Condado de Orange (California).

Las subvenciones fueron aprobadas en marzo, cuando el país se veía agitado por la pandemia del coronavirus. El fondo NEA trabajó con organizaciones para reorganizar programas y hacerlos virtuales en algunos casos así como para posponer algunos programas hasta un periodo posterior al distanciamiento social en otros casos.

Las artes pueden ayudar al país a sanar, dijo Mary Anne Carter, presidenta de NEA, que es una agencia federal independiente. “Estos premios demuestran la constante creatividad y excelencia de los proyectos artísticos de todo Estados Unidos y la agilidad de las organizaciones artísticas frente a una crisis nacional que ha cerrado sus puertas durante meses”, dijo.

Mano escribiendo en un cuaderno de notas con un lápiz (© Gregory Rec/Portland Press Herald/Getty Images)
Un estudiante escribe un relato en “The Telling Room” en Portland, Maine. (© Gregory Rec/Portland Press Herald/Getty Images)

Los premios son diferentes a los 75 millones de dólares en otras subvenciones que serán anunciadas el 30 de junio, como parte de la Ley de ayuda y alivio para el coronavirus y la seguridad económica.

Mary McNamara Bernsten, directora del Consejo de Artes en el Área de Rockford en Illinois, dijo que el nuevo coronavirus ha obligado a reformar su programa. Generalmente el dinero de NEA (25.000 dólares este año) paga una experiencia de inmersión en bellas artes para 250 niños que aprenden con el contacto cercano con artistas profesionales. Las medidas de distanciamiento social de este año limitarán el número de estudiantes, pero sí permitirán pequeños grupos.

Los estudiantes Rockford ayudarán a un artista del mosaico a trabajar en una escultura en honor del centenario del voto femenino, así como a hacer un mural para un invernadero instalado en un espacio vacío donde antes crecían flores y posteriormente a crear un mural para una calle local.

El programa les permite a los niños en situación de riesgo la oportunidad que sus pares más prósperos frecuentemente logran con caros tutores o campamentos de verano. “Para estos chicos es una oportunidad que puede cambiarles la vida”, dijo Bernsten.

Las dos subvenciones más importantes de NEA serán para la Academia de Poetas de Estados Unidos, que recibirá 75.000 dólares para promocionar la poesía, y para la Fundación Nacional del Libro, que recibirá 75.000 dólares para impulsar lecturas literarias, diálogos y clubes de lectura estudiantiles.

Las agencias locales de arte dicen que sus subvenciones más pequeñas no son menos importantes. El sello de aprobación de NEA ayuda a recaudar dinero de otras fuentes. (Las organizaciones de arte de Estados Unidos dependen principalmente de donaciones corporativas, filantrópicas e individuales).

El reconocimiento “amplía la audiencia de los jóvenes escritores con los que trabajamos, más allá de Maine”, comentó Celine Kuhn, directora de The Telling Room, una organización que enseña a niños refugiados e inmigrantes a escribir. Los estudiantes aprenden que “vale la pena contar sus relatos”, dijo, lo que en general los ayuda a superarse. Un noventa y ocho por ciento del alumnado del programa va a la universidad.

Mujer hablando ante estudiantes en una librería (©Brianna Soukup/Portland Press Herald/Getty Images)
En noviembre, Emily Russo, dueña de una librería, habló ante los estudiantes de “The Telling Room” sobre el negocio de las editoras (© Brianna Soukup/Portland Press Herald/Getty Images)

La organización The Telling Room recibió 15.000 dólares de NEA para su programa de Jóvenes escritores y líderes, que cada año hace que estudiantes de secundaria escriban un libro juntos y realicen una presentación. (La presentación de este año será en línea electrónica).

La Casa Richard Hugo, en Seattle recibirá 35.000 dólares para sus programas de redacción, que incluyen clases para estudiantes así como para personas sin hogar y para aquellos que se recuperan de una adicción. El centro de escritura ofrece al año 300 clases de redacción creativa, así como eventos de lectura de poesía y un acto de micrófono abierto de “salida al escenario” para estudiantes que leen sus propios trabajos.

Hugo, así llamado, fue un poeta que creció en malas circunstancias en Seattle. “Uno nunca sabe de dónde ha de surgir el próximo gran escritor”, dijo Tree Swenson, directora de la Casa Hugo. “Estamos comprometidos a asegurarnos de que la gente que nunca ha de ser admitida en un programa de redacción de una universidad reciba ayuda”.

Fuente: https://share.america.gov/