Pena y vergüenza ajena

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Titulamos este atinado comentario Pena y vergüenza ajena, en razón de que vimos en nuestro país, la República dominicana, en el Gran Santo Domingo, un abusivo desalojo como si en realidad no existiera un verdadero gobierno constitucional, donde se ven cosas como si estuviéramos en los tiempos de Concho Primo, es decir en la antigüedad, que funcionaba la ley del más fuerte, por no haber una verdadera Justicia con dignos Jueces.

Porque precisamente daba pena y vergüenza ajena, ver varios envejecientes y también los niños llorando en las calles sin un techo a donde a guarecerse del sol y de la lluvia, encima de los escombros de los techos de sus casitas y sus ajuares del hogar hechos añicos por la pala de una enorme grúa, tractores y camiones comandados por el grupo de verdugos que según hablaban las personas bajo llantos, no tenían a donde irse con sus ancianos y los niños, porque todo se lo destruyeron en un abrir y cerrar de ojos, en una madrugada, sin avisarles de aquel terrible y criminal desalojo sin previo aviso oficial.

Y da mucha pena el sufrimiento de todos esos indefensos desalojados que vivian muy mal con lo poco que tenían y que ahora lo perdieron todo, que tendrán que vivir paupérrimamente empobrecidos sin ninguna esperanza que no sea la de Dios, y eso da pena y vergüenza a la vez, porque que dirán los pueblos del planeta tierra que en la República Dominicana, el gobierno es el cómplice de lo que hacen esos incontrolables corruptos, sin pensar que fácil puede ser señalado como el padre de la impunidad de quienes son los verdugos del pueblo que buscan la maldita reelección.

La verdad es que hay que tener tupé y la cara dura para que con lo que está pasando en el país, que haya ciudadanos con el derecho de elegir y ser elegidos en las elecciones que se lleven a cabo cada cuatro años, o como lo disponga la Junta Central Electoral, JCE, que quien o quienes tengan en sus manos todos los poderes, ordenen desalojar una enorme cantidad de personas pobres sin que se le proporcione a donde seguir su vida normal con su familia, cosa que la hacen a la vista de la autoridades, sin que la Justicia intervenga en defensa de esa pobre gente que sufre desesperadoramente por el azote y los robos de los nuevos verdugos de este gobierno.

En realidad da mucha pena e igualmente vergüenza, que 35 compañeros de infortunios tengan todos los poderes en sus manos de la Patria de Duarte, Sánchez, Mella y también de todos los dominicanos/as, y que sin embargo las cosas siempre vayan de mal en peor, la delincuencia, la inseguridad ciudadana, la invasión de los haitianos indocumentados y de otros países, la matanza de mujeres sin piedad, los atracos y los robos de día y de noche, es decir a todas horas en todo el país y lo grande del caso es que algunos quieren seguir o quedarse y los otros quieren volver a llevarse lo poco que dejaron cuando los sacaron del poder y eso a ellos no les da ni pena ni vergüenza.

Pero algo más señores lectores, ellos ahora dan a entender que no les mortifica el vergonzoso caso del soborno de Odebrecht, que hayan hipotecado la Nación con todos los préstamos, hasta para pagar mora de los que parece que creen que son impagables, porque están por encima del PLD, del bien y del mal y sin poder pagar la deuda que han acumulado en su estadía en el poder desde el 1996 hasta la fecha, menos 4 años de otro pero que fueron iguales a los suyos, los pobres que sacaron de la pobreza, dónde estaban, qué les dieron y donde los tienen ahora.

Esas son las verdaderas mentiras que dan pena y vergüenza ajena y…punto

Hungría Vásquez Hernández.
7 de Enero del 2019.-

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