¿Para qué sirve un diputado de Ultramar?

0
553
Homero Luciano

   1 de 3

 Por Homero Luciano

 El título del presente trabajo, se lo he tomado prestado, al laureado escritor dominicano Franklin Gutiérrez, quien el 24 de marzo del año 2014 publicó en un importante diario, un ríspido articulo cuestionando el rol jugado hasta entonces por los siete diputados del exterior, juicios con los que coinciden gran parte de la diáspora y del pueblo dominicano en sentido general.

La primera conquista político-electoral de los dominicanos residentes en el exterior, se cristalizó en las elecciones presidenciales del 16 de mayo del 2004, y es partir de entonces que podemos ejercer el sufragio desde cualquier país donde residamos.

Más tarde, con la reforma constitucional del año 2010, se aumentaron esos derechos políticos, permitiéndonos además elegir representantes por ante la Cámara de Diputados de la Republica Dominicana, lo cual, fue desde siempre una aspiración del líder histórico del PRD  Dr. José Francisco Pena Gómez, entendiendo que con este derecho, se le hacía un   justo  reconocimiento al aporte que hacemos los dominicanos de la diáspora,  al desarrollo  económico  del país.

Seis años después de tener al diputado de ultramar, son muchos que al igual que el señor Gutiérrez, continúan preguntándose: ¿Para qué sirve un diputado de Ultramar?, y con esa pregunta tormentosa, empieza a tropezar, cualquiera que manifieste su aspiración a una plaza de  diputado en el exterior, como es el caso,  de quien aquí escribe.

Mi aspiración no es vana, ni mucho menos caprichosa. Largas han sido las horas de reflexión y desvelo. 

 Les cuento que, a raíz de la elección de los diputados de ultramar, en mi condición de presidente de la Organización Latino Americana de Asistencia Social (OLAS), propusimos para los días 23 y 24 del mes de noviembre del año 2012, la celebración de una cumbre legislativa, que titulamos, “Hacia unas Legislaciones de Solidaridad y Apoyo a los Dominicanos de Ultramar”.

 Dicha cumbre se celebraría en la ciudad de Orlando, FLA; EEUU, en la misma participarían los siete diputados de ultramar y  las  diferentes instituciones involucradas con los dominicanos de la diáspora, con la finalidad de diseñar propuestas comunes, acordes con las aspiraciones e intereses  de los dominicanos residentes en el exterior.

 ¿Resultado?… fuimos la voz que clamó en el desierto.

Estimo que el diputado de ultramar puede servir para mucho, y que esta conquista debemos defenderla con uñas y dientes.

Los hijos de quisqueya, quienes residimos lejos del suelo patrio debemos empoderarnos para que los partidos políticos presenten sus mejores propuestas, y entre estos, la comunidad tiene el compromiso seleccionar sus mejores recursos y elegir bien.

El diputado de ultramar tiene que saber que existen dominicanos,  como el caso de Pedro Reynoso, quien purga dos cadenas perpetuas desde hace 24 años en una cárcel de Pensilvania, y a pesar de contar con tres diputados del exterior en su jurisdicción, sus reclamos no ha encontrado la mano amiga que vaya en su auxilio, y le dé un rayo de luz en su oscura desventura.

Debemos estar claros, no es asunto de mochilas, muñecas ni de bicicletas, por el contrario, es el tiempo de una agenda legislativa con un propósito firme de legislar y hacer causa común con los hermanos de la diáspora.

 Yo aspiro,  he hecho pública mis aspiraciones por ante mi partido y mis amigos, hemos encontrando respuestas muy alentadoras, junto a un equipo de hombres y mujeres comprometidos con los intereses de los dominicanos en el exterior, estamos preparando desde ya,  un conjunto de propuestas, las cuales las vamos a someter y a compartir próximamente, para la ponderación de todos.

 

Comentarios