¡Muy buen aporte ciudadano!, señor Malagón

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Por fin apareció alguien que develará púbicamente, con suficiente lujo de detalles, los secretos referentes a la dichosa fórmula que utiliza el MIC (Ministerio de Industria y Comercio y MiPymes), para la determinación de los precios finales a que se deben vender semanalmente en Dominicana, de manera oficial, los hidrocarburantes (gasolinas regular y premium).  ¡Jugoso “cachú” recaudatorio fiscal!

Es obvio que, muy oportuna resulta la publicación que sobre el particular hiciera el señor Virgilio Malagón, en su artículo intitulado “La fórmula del MIC: Una aberración del mercado de los combustibles”, y que fuera publicado en el periódico “HOY”, edición de fecha 29-9-2018.

Con claridad meridana se exponen en el mismo, las razones que subyacen en lo que se entiende como un abuso gubernamental, según una gran mayoría de la población, a pesar de que algunas “bocinas pagadas”, entre ellas economistas corporativos, atribuyan los altos precios en los carburantes, desde hace mucho, los más caros en toda la región del Caribe, según los expertos en la materia, al costo del barril de petróleo en el mercado internacional. ¡Se infiere como un acotejo!

Muy pocos localmente conocían hasta el momento, en que la copa se ha rebosado, del algoritmo matemático a que se recurre, (algoritmo: “es un conjunto prescrito de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permiten llevar a cabo una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba hacer dicha actividad” – Wikipedia -) , contemplado en la fórmula para la fijación de los  precios, en el tenor de lo que se trata , de acuerdo con lo afirmado por el señor Malagón.  ¡Un secreto bien guardado!

Evidentemente, los economistas que diseñaron ese “pastel” para disfrute del Estado, los ministros a cargo del MIC, y parte del personal bajo su mando, aunque callados siempre, por conveniencia o complicidad se han mantenido, sí que sabían del mismo, y sus efectos gravosos para la población.

Según se ha advertido cada vez, esa fue una técnica presupuestada, sin lugar a duda, cabría agregar, por los tecnócratas al servicios de los políticos de este “solar,” al momento de ser elaborada y aprobada la Ley 112-00, sobre Hidrocarburos, del 29-11-2000, como el Reglamento conexo, decreto 307-01, del 2-3-2001,  a los fines de que se buscaran los resultados apetecidos por los mandantes de momento, y los poderosos grupos respaldantes: aspectos recaudatorios fiscales, con relación a  bienes de uso obligado; y manejos circunstanciales, según las coyunturas sociales prevalecientes.

De ahí, los componentes del algoritmo, tal se sostiene, y explica el señor Malagón; las variables más que subjetivas consideradas y observables, que se incluyen en la formulación; las interpretaciones medalaganarias factibles; la dolarización aplicable, con el concurso de un mercado cambiario especulativo evidente; como, la voracidad fiscal esquematizada.

Todos esos son factores que, obviamente, permiten proceder según las necesidades recaudatorias de los gobiernos, y los momentos electorales de que se trate. Pero, como la población permite que se le tenga tal un “burro de carga”, normalmente; y, se deja embaucar con facilidad, cuando de votar se trata, la “procesión” en ese orden sigue. ¡Los referentes anteriores están de sobra!

Cabe reiterar a propósito aquí, parcialmente, algo que incluyéramos en un artículo anterior, bastante relacionado con la temática actual, en un momento en que,  “a pesar del desplome presente de los precios del petróleo a nivel internacional, el Ministerio de Industria y Comercio, a través del Director del Departamento de Hidrocarburos a la sazón, que no sabemos si aún está, señor Rafael López,  en una ocasión dejó ver claramente el “refajo”, como se dice en el argot popular, al oponerse a la modificación de la Ley 112-00, alegándose que los cambios propuestos, ocasionarían  que el Gobierno dejara de percibir más de 6,000 millones de pesos cada año”. (Declaración aparecida en el periódico “Diario Libre”, del 5-5-11, página 20).

Finalmente,  procede recomendar, qué ese aporte ahora hecho por el señor Virgilio Malagón, a la sociedad dominicana, cuyo grueso de seguro desconocía por completo, el arma – la fórmula – con la que se le golpea fuertemente cada semana, aumentándole los precios de los carburantes, situación que crea severas escaladas alcistas en los productos y servicios de primera necesidad, más que nada, se le  dé amplia difusión a nivel de todos los medios de comunicación de masa en el país, escritos, televisivos y radiales, para que se impulsen las acciones correctivas pertinentes.

Y, ¡qué todos los afectados traten de adquirir sólida conciencia en tal sentido!, al tiempo que dejen de lado, el estar andándose con paños tibios solamente, para intentar resolver ese asunto.

 

Autor: Rolando Fernández

 

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

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