Letrinas

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J.R. Nuñez Corona

Estamos sin duda en tiempo electoral en nuestro país, se sienten los fuertes vientos de no relección por un lado y de relección por el otro, el impacto en la población de todas estas actividades de los partidos hace que cada cual vaya tomando decisiones individuales y definiendo sus simpatías.

Yo por mi parte he prometido no comentar de la política local, no por presiones de grupos de poder, sino porque uno se desgasta demasiado y no hay vías para canalizar ciertas anomalías que claramente se ven.

Por cierto vi un informe que hablaba de la falta de sanitarios en los hogares de la R. D. y escuché que algunas personas se ofendieron por dicho informe, ya que el mismo se difundió a nivel internacional, (imagines nueva yol chiquito con este atraso).

Pero las muchas promesas que escucho de los diferentes líderes políticos, junto a este informe me hicieron recordar un cuento que escribí hace ya un tiempo y dice de la siguiente forma:

LETRINAS

Después de la dictadura del generalísimo y del golpe de estado del gobierno constitucional, la República Dominicana estaba dirigida por el triunvirato.

Uno de ellos estaba sembrando para el futuro, sembrando esperanzas (aunque fueran falsas), sembrado ilusiones (las cuales no pasaba de ahí) y sembrando demagogia al por mayor y al detalle.

Una vez el sembrador (no Hostos) salió a sembrar, por los muchos campos que había en el país (el cual era más rural que urbano). En esos recorridos él puso de moda el ofrecimiento de letrinas, porque era evidente el déficit de sanitarios sobre todo en los hogares de los campos de nuestro país.

Parece que tenía buenos asesores, aunque en ese tiempo no se tomaba en cuenta esa cuestión como ahora.

Su fama aumento en la población como la inflación actual, se dio a conocer casi en todos los rincones del país, los campesinos le pusieron como apodo Sr. Letrina, no ofensivamente sino porque él solo hablaba de eso y solo ofrecía eso, dando a entender que el país resolvería todos sus problemas solamente con la construcción de letrinas.
Llegó hacer un excelente programa de gobierno lleno de letrinas por toda parte, gran parte del presupuesto nacional se iría por la letrina.

Todos los fines de semanas visitaban 4 y 5 municipios en su afán de continuar en el poder, pero solo.

Estando el Sr. Letrina en un campo serrano de San José de las Matas, ofreciendo lo que usted ya sabe, dio un discurso improvisado que emocionó a todos los presentes y en el cual dijo:

-Si llego al poder en las próximas elecciones, prometo que no quedará un solo bohío en toda esta región sin su letrina nuevecita. Y bla bla bla…

Los aplausos llovieron como torrente aguacero, se escuchaba muchas voces gritando:

-¡Viva el Señor Letrina!, ¡Letrina presidente lo pide la gente! Letrina sin ti se hunde este país… los principales que voceaban andaban con el señor letrina para arriba y para abajo, en todas las actividades.

Poco tiempo después de la gran actividad y de ese gran discurso, cuando el Señor Letrina se estaba despidiendo de su compadre allá en la sierra, se le acercó un campesino muy mal vestido y le tocó fuertemente el hombro para que lo atendiera y de inmediato le preguntó:

-Señoi Letrina, señoi Letrina ¿yo quiero sabei como diablo usted va hacei para que nosotros llenemos esa letrina, poique poi aquí no encontramo que echaile a ese joyo?, no se poi allá.

El señor Letrina andaba muy apurado (no sé si necesitaba una de sus promesas) pero lo cierto es que no pudo responderle al mal vestido del pueblo.

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