Las navidades del ayer, recuerdos de mi barrio

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Por Carlos Díaz Picasso

El primero de diciembre, inicio formalmente la navidad 2019, y me pregunto si los niños de la actualidad la reciben con la alegría que lo hacíamos nosotros en el Ensanche Las Américas, a finales de los 70 y principios de la década 80 del pasado siglo.

En nuestros tiempos, las navidades significaban vacaciones escolares, ropas para estrenar, la gran cena del 24 y en ocasiones del 31.

Entrado noviembre los chicos hacíamos planes de lo que íbamos a estrenar el 25 de Diciembre, que alegres e infantiles eran nuestros proyectos.

Sobre la gran cena, a diferencia de hoy, las manzanas, peras, uvas, coquitos, gomitas, pasas y demás dulces navideños, solo se veían en diciembre… Hacíamos recorridos por los distintos mostradores colocados secuencialmente en la calle Respaldo Las Américas, en los cuales se exhibía para la venta todos los productos mencionado con anterioridad.

Tan solo verlos ya era parte de nuestra navidad.

El día de la cena, mientras nuestros padres y hermanas mayores estaban en franca preparación, nosotros, los más chicuelos, en nuestro mundo de juegos y algarabía, comentar el menú y el desarrollo del mismo era la noticia del día.

Entrada la noche, de manera gradual se escuchaban voces desde los distintos hogares, a manera de llamado para cenar, y estas voces seguían hasta que finalmente todos los muchachos metíamos los pies debajo de la mesa de nuestros distintos hogares.

Sobre el menú del ayer y el de hoy, pocas cosas han cambiado, sin temor a equivocarme, solo el espagueti ha sido variado por la lasagña y el moro el cual aún se sirve en muchas casas, en algunas, lo han variado por el llamado arroz navideño, un arroz que se cocina con algunas frutas navideñas integradas, a mí en lo personal me encanta.

Terminada la cena, las familias se reunían en frentes de sus casas, con música navideña tradicional, celebraban con baile y variedad de bebidas, no sin antes realizar el intercambio de cenas, de una casa a otra se veían platos cruzar, los muchachos en cambio, salíamos a la calle a lo mismo de siempre, jugar, por lo regular salíamos comiendo una manzana, con dulces y con algunos coquitos.

Los juegos de esa noche incluía explotar los elementos de sonido, luces y bengalas de la navidad, y esto sí que han evolucionado.

Hoy se usan fuegos artificiales, los cuales son un espectáculos de luces y sonido, en nuestra época los hacíamos de distintas formas.

En los más infantiles podemos incluir la pata de gallina el cual consistía en un palito de pólvora que se quemaba en la punta y se iba desgastando, los torpedos o cebollitas eran unas bolitas de papel que contenía unas piedritas con pólvora y se lanzaba con fuerza al piso o paredes generando un sonido, en algunos casos no funcionaban y repetíamos la acción apretándolo en vano, hasta que al final rompíamos el papel.

Teníamos los artesanales, estos de forma rudimentaria eran construido por nosotros mismos, entre estos podemos recordar el tirapo, el cual eran sobre una parte de las llaves de agua, un hilo y un clavo de acero, por lo regular eran cargados con cabezas de palos de fósforos, también se usaba una lata a la cual le hacíamos un pequeño hueco en la parte posterior, le echábamos agua con carburo, la movíamos, le poníamos la tapa y le encendíamos un fosforo por el hueco de atrás, su sonido era estridente, esta modalidad la mejoramos por la llamada bazuca, que era construida por varias latas de jugo de pera, en verdad era emocionante, recuerdo además unos tubitos de pólvoras que vendían, para accionarlo nos hacíamos de una piedra chata del tipo callao, en los contenes echábamos un poco de la pólvora, les poníamos la piedra encima, luego la presionábamos con uno de nuestros pies mientras con el otro hacíamos un movimiento de choque que accionaba la explosión.

En sentido general puedo mencionar los tumba gobierno, las varillas las cuales venían de distintos tamaños, la vela romana, el volcán, los buscapié, entre otros.

Ábreme la puerta, mi burrito sabanero, alegre vengo de la montaña, son de las canciones que me hacen recordar los aguinaldos que se hacían en nuestro barrio-

Otros detalles que deseo resaltar, son los arbolitos y la variedad de luces multicolorcitas en las casas, nosotros diariamente recorríamos el barrio para ver las casas decoradas, en verdad que la navidad era magia.

Mantengamos nuestras costumbres, es mantener nuestra alegría.

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