Las encuestadoras y los políticos, tienen igual nivel de credibilidad

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Bobos son los que se dejan inducir por los números acomodados que publican las primeras, para satisfacer los egotismos de los paganinis, políticos y demás; como, vender falsas imágenes personales, que distan bastante de las realidades fehacientes; de procurar hacerles ver, como muy diferentes con respecto a otros contendientes, dentro del ruedo de que se trate.

Esas, que solo intentan destacar preferencias pueblerinas, son empresas como otras cualesquiera, que siempre procuran conservar sus clientes, como el hacer frente a toda posible competencia grupal del ramo.

De ahí que, como es lógico suponer, planifican sus acciones laborales con los que encomiendan los servicios de muestreos, medición, tanteos, etc., cuyos resultados después se deberán adaptar a sus apetencias, sin importar que se hayan reportado negativos. De ser necesario, el maquillaje de superioridad, cercanía, o empate consolador, tiene que ir; pues de lo contrario, el usuario se le espanta; se va para otra firma del quehacer.

Es por ello que, según lo advertido, se seleccionan los entornos sociales más propicios, en pos de lograr lo deseado, para llevar a efecto las tareas de campo, que ahora podrían ser no presenciales, preferiblemente, para que menos se conozcan los segmentos sociales abarcados, haciéndose provecho de los avances tecnológicos a la mano; y, en procura de hacer casi imposible toda “comprobabilidad” requerida, en cuanto a los pronósticos, y evaluaciones hechas públicas.

Se infiere entonces que, nada se hace al azar, incluida la selección de sectores abiertos de la población, si es que por ellos se opta, para descartar sorpresas. ¡Debe ser esa la norma de estilo! En el caso de Dominicana, el más a la vista, nunca se sabe dónde se hacen las encuestas.

Luego, quién va creer, por consiguiente, que personas como esas que en los últimos días la prensa local ha estado publicando, verbigracia, las que aparecen en primera plana del medio “Listín Diario”, edición del 11-12-19, entre otras, pueden alcanzar calificaciones así, o puntajes.

¡Ni ellos mismos de seguro!; pues, ¿qué es lo que han hecho para merecerlas?  Para tener aceptación algo significativa en el seno de cualquier población, por inconsciente que pueda ser, ingenua, o estúpida, algún mérito loable se debe tener; en el haber de los trabajados, se tienen que registrar ejecutorias notables en favor de las grandes mayorías, desde las riendas del poder estatal; o, evidenciarse pulcritudes muy marcadas, con sólidos referentes que así lo avalen.

¿Y, de esos qué? ¿Qué han hecho? ¿Son nítidos, como esperanzadores sus perfiles? ¿Cabrían dentro del ruedo ciudadano elegible, para dirección de la cosa pública, como miembros componentes, así ponderados? ¡Bueeeeno!

Por tanto, no hay que ser muy inteligente para descartar informaciones de muestreos tales, con las que se ha venido haciendo el intento de embaucar a la gente aquí, de cara a los próximos comicios electorales, a celebrarse en el año 2020.

Hacer caso omiso a esos datos, que los inteligentes entienden para la prensa, y nada más, es lo que más procede. Seguir evaluando los eventuales pretendientes al trono nacional, sito en el Palacio de Gobierno, a partir del año 2020. Y, estar seguro de que, más adelante vive gente, a tomar en consideración para tales fines.

Aquí, aún quedan muchos hombres aptos, y serios por demás, que no están siendo de objeto de encuesta alguna; que no la procuran, por considerar que no tienen que mercadearse, como cualquier producto de consumo masivo; que se autovaloran. ¡Búsqueseles!

Los políticos, por su parte, con las muy raras excepciones que quedan aún, evidencian representaciones bastante vivas de demagogias, falsas promesas, embaucamientos, como la intención marcada de solamente captar tarados, o distraídos, para que vayan a votar por ellos en los mataderos electorales que se lleva a efecto aquí, y luego alzarse con el poder, donde después van a hacerse ricos, ellos, y los grupos que les patrocinan en sus intenciones macabras.

Solo números inductores acomodados, y falsas promesas para confundir a los incautos, van siempre de la mano por parte de ambos sectores. Bobo, el que se deje sorprender. “¡Ojo al Cristo!”

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

 

 

 

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