¡La UASD hay que sacarle a flote!

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Con muy poco margen de duda, se puede decir, ¡qué la nueva gestión rectoral que asume en estos momentos, puede hacerlo! Ahora, todo a va a depender de que las autoridades entrantes, todas, se olviden de los paradigmas dañosos tradicionales allí presentes, más que desfasados hoy, al tiempo que haya inclinación real esta vez, hacia honrar lo académico e investigativo propiamente, que son las principales misiones a cargo de la entidad educativa, a nivel superior.

También, que primen las actitudes debidas, en términos de lo gerencial-administrativo, en cuanto a garantizar el modus operandi que se requiere a lo interno de la institución, acorde siempre con los propósitos planteados; como, el agenciar de manera oportuna, y garantizar el sustento financiero de rigor.

Muchas cosas en favor de nuestra Alma Máter uasdiana, que luce en la actualidad como un barco a la deriva, se pueden lograr aún; pero, es obvio que, los nuevos incumbentes allí, todos, vale reiterar, tienen que reflexionar, en el sentido de que ya la campaña política correspondiente al último proceso electoral terminó,

Qué en lo adelante, la tarea es trabajar con dedicación y buena voluntad, para sacar la institución del camino  por el que se ha venido llevando  durante los últimos años, hacia una previsible debacle, producto de la politiquería fehaciente, los grupismos que a su interno gravitan, como el tráfico de influencias lacerantes, flagelos todos esos, que han distorsionado por completo  su encargo social, subvencionado estatalmente, formativo académico-profesional; como, en el sentido  del quehacer  investigativo “actualizante” que demandan los nuevos tiempos.

Ahora, la compañera Emma Polanco, a pesar de los vicerrectores que logró obtener para acompañarle durante su gestión rectoral recién iniciada, y que entendemos también reúnen las aptitudes y los perfiles de orden deseados, tiene que procurar ampliar el abanico de colaboradores, con gente que en verdad tenga condiciones probadas, para que le ayude a llevar a cabo con efectividad la ardua labor que se ha propuesto.

Ella sabe bien, por su experiencia dentro de la universidad, que la encomienda asumida, no es fácil de llevar a cabo. Además, que ellos por sí solos, muy poco podrán hacer, por buenas intenciones que se tengan.

Qué, para poder obtener logros de significación durante su mandato, ¡hay que subirles los vidrios a determinadas pretensiones personales!  Y, que, por tanto, procede dejar fuera, en primer lugar, a los arribistas, busca puesto, que siempre están merodeando.

De ahí que, valga la pena recordarle de nuevo a la rectora, que ya la campaña electoral terminó; que ahora la carga mayor está sobre sus hombros, y que es preciso hacerla lo más llevadera posible; al tiempo que, se reporten siempre como factibles todas las iniciativas que se encaminen desde su despacho.

Bien es sabido que, nuestra más vieja casa de altos estudios dispone de recursos humanos aptos, de esos que, dentro de sus mismas aulas, se recomienda reclutar para desempeñar posiciones laborales distintas, según los requisitos de los puestos de que se trate. Entonces, por qué no hacerlo para ella misma. teniéndoles a la mano internamente, a los fines de satisfacer las demandas urgentes que allí se tienen.

En ese tenor creemos, es como se debería proceder desde la nueva rectoría, femenina por primera vez, que como es lógico, hace suponer, requerirá de un mayor apoyo generalizado, aunque algunos no lo entiendan de esa manera; máxime, tomando muy en consideración el cúmulo de problemas que deberá enfrentar esa dama que ahora dirige. No le será una tarea muy fácil, el romper con algunos esquemas ya establecidos. ¡Necesaria la decisión!

En consecuencia, a procurar rodearse de los valores propios que se tienen en la entidad, sin importar que hicieran campaña, o se abstuvieran, por no tener identificación grupal alguna, pero que de seguro votaron por los ganadores hoy, por entenderles como los mejores candidatos para timonear la “embarcación” usadiana, que en tan delicados momentos se encuentra actualmente; y, así intentar contribuir a evitarle el futuro incierto que se le está previendo.

El concurso laboral de esas personas reservadas, pero observadoras son atención de lo que allí ha estado pasando durante los últimos tiempos, y que solo les movería el deseo de servir a la entidad, si es que les permite hacerlo desde alguna posición administrativa, posiblemente resulte ser el mejor; amén de que. se reportaría como la gente menos interesada, salarialmente hablando, en estos tiempos tormentosos por los que atraviesa la academia estatal.

¡ÉXITO!, doña Emma.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

 

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