La izquierda y la derecha: miembros de un solo torso

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Por: Carlos Martínez Márquez

’El eclecticismo es buen recurso para cuando no conviene la izquierda, pasamos a la derecha y si queremos ser neutral, entonces tomamos el centro; ni para un lado ni el otro’’ El autor.

Mientras oteaba por algún rincón de la alacena, a ver si por casualidad me encontraba con algún   sorbito de mosto, escucho mi teléfono móvil, con número de dudosa procedencia, y en realidad, no me animaba a tomar la llamada. De las pocas veces que me aventuro a responderla, y afortunado aquel, a quien le otorgo el favor de responderle. Mero  accidente, de que en lugar de tumbar la llamada, lo que hice fue tomarla. Y, ‘ya no podía echar para atrás’.

­—-Alo!, fenway (‘’es mi seudónimo bostoniano’’), —–­­­acabo de regresar de florida—-  necesito me acompañes a la marina de Boca Chica, debo encontrarme con los parientes de mi prometida. Era del otro lado de la línea, un amigo de años, en la que compartimos, opúsculos, como el Príncipe, autor reconocido por la historia universal, Niccolo di Bernardo dei Machiaveli; Cien años de soledad, de mi (‘’probablemente’’) pariente ancestral, colombiano, Gabriel García Márquez ‘’el gabo’’; el también ejemplar mejor vendido, El Coronel no tiene quien le escriba, del mismo autor, entre otros.  Aproveche, unos minutos más, antes de partir, para concluir el prefacio del libro ‘’La Guerra del futuro’’ de Alvin  y Heidi Toeffler, que sería la segunda ocasión que daría lectura, a tan fascinante reflexión, sobre la guerra de la tercera ola, refiriéndose a la etapa de las tecnologías, en donde la guerra se librarían a través de ordenadores, superando la primera y la segunda donde imperaba la economía primitiva y la revolución industrial sucesivamente.

Al concluir las primeras líneas del contenido de los Toefflers,  me visto y salgo enseguida; no pudo haber sido mejor momento, con sol radiante y gélida tarde, donde los vientos por el boulevard del malecón de la George Washington, se conjugaban con la esencia del mar embravecido y  sus componentes naturales, que despide el océano, mientras observaba las gaviotas ondeando sus alas por todo lo ancho de la costa. Tras llegar a nuestro destino, me convida a subir al pequeño yate familiar y a dar una vuelta por el perímetro permitido donde se puede anclar y al mismo tiempo, ponernos al día con los acontecimientos de algunas cuestiones puntuales, concerniente a lo que pasa a nivel local e internacional.

De momento, al verme allí, encima de la proa como todo un magnate y degustando unos tragos de mojitos y trocitos de prosciutto ( jamón curado) en pleno océano abierto, pensé que estaba a nivel de aquellos personajes, que propalan de lo que es vivir como príncipe y con mentalidad de  izquierda, pero de repente, un fuerte sonido con efecto de reguetón me despierta…y,oh! toda mi ilusión se echó a perder tras despertar en medio de un sueño profundo, que me hizo gravitar por el quinto elemento… confundido en esa dinámica, envuelta en el surrealismo de lo posible, y como que  nada guardaba relación con la ficción del momento; –­-eso sí—­­ me di banquete, aun fuera un sueño exquisito por haberle ordenado reposo a mi cerebro, al tiempo que yacía en el plano horizontal de mi alcoba.

Con mis ojos entre abiertos, justo en ese momento, sonrío medio embriagado del sueño profundo y me preguntaba, de que si vivir en opulencia, era no mas  para los de extrema derecha y que si los del ala izquierda, no podían tener mejor acceso a ello, ya que son bandos que dependen de un solo torso y que el tórax, representa, el horizonte para echarnos andar y acercarnos más y más mientras caminamos hacia ese proceso (onírico) que nos dé un mejor porvenir del modo que lo observamos.  Eso es lo más cercano a una utopía, cuando el laureado escritor uruguayo del siglo pasado y el presente, Eduardo Galeano, hacia breve referencia, basada en la frase que le fue atribuida a Fernando Birri, con relación a lo que en verdad es una ‘’Utopía’’.

Pues bien, las redes sociales, es el mejor lugar, donde podemos desahogarnos con todo lo que acontece en las distintas actividades del quehacer cotidiano, en todos los renglones y en todos los niveles. Allí, suelo encontrar, pareceres que pueden ser sórdidos, alentadores o anormalmente desproporcionados, en el contexto de los juicios de valores, en la que se dan cita, las mentes brillantes (intelectuales) o los que son advenedizos mediante planteamientos respecto al mundo y su geopolítica. Las sociedades del mundo van mutando de modo subrepticio y a gran velocidad; las noticias son tan volubles, que cuando venimos a concluir algo, ya hay otras que superan la anterior y con distintos contenidos. El mundo está muy complejo, envuelto en  falsas ideologías, en la que solo persiguen lo que mejor les convenga en términos pecuniarios, (‘siguen al hombre y no su  ideología’).

Llevamos décadas tratando de entender a la izquierda revolucionaria, esa izquierda en la que un grupo de latinoamericanos enarbolaban su bandera, en nombre de nuestros libertadores y se vieron en su mejor momento de hacer una izquierda socialista sensata, en donde jugáramos todos a la baraja, pero esos procesos malograron el anhelo de los pueblos, haciéndolos pagar con su ignorancia e ingenuidad, los errores cometidos por sus respectivos líderes. Tenían las mismas temáticas de usurpación, expropiando medios importantes, empresas y todo en cuanto encontraban de paso, mutilando la clase productiva y al empresariado, que siempre han sido el eje motor del desarrollo de una nación.

Los mismos se abrieron un frente- anarquizando el estado, mediante la aventura de enrolarse en el tren de la malversación y practica corrupta, de la manipulación de recursos para ir construyendo una burguesía, que solo a ellos les convendría, y que tal incursión los llevaron al fracaso, imbuidos y embriagados de poder, masacrando a los pueblos, convirtiéndose en grandes genocidas. Los muertos, (fruto de esa izquierda teórica-obsoleta), han cobrado más vidas de las que causo el holocausto Hitleriano. Cada gobernante lleva sobre sus hombros el peso de la historia, en la medida que le  pasen facturas. Hoy día, los ‘’pseudo- izquierdistas’’, (los que conceptualizan), jamás han tomado las armas, porque no saben identificar quienes son sus verdaderos enemigos-  y nos han vendido la farsa de que el imperialismo, ha sido parte de nuestra desgracia.

Todo aquel que apoye tal despropósito, incluso a Nicolás Maduro, deberá revisarse. Una dictadura con hambre, con un pueblo genuflexo, y vilipendiado, no hay cuerpo que lo resista. Todos tenemos derecho a una copa de vino, una tabla de queso de leche de cabra y otras exquisiteces que la propia vida, tan generosamente, nos ofrece. Así, que no hay regímenes buenos ni malos, solo deberá primar el buen juicio de los hombres y la sensatez. El egoísmo y la propia avaricia, pulverizan nuestras vísceras, haciendo de nuestra existencia, un trance cada vez más miserable. ¡Que Dios, nos ayude!

 

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