La doble moral

0
334
Luis Silié

Por: Luis Silié Carlo

“Decir que el hombre es una mezcla de fuerza y de debilidad, de luz y ceguera, de pequeñez y de grandeza, no es hacer un proceso, es definirlo.” Denis Diderot (1713-1784)

En estos momentos estoy escribiendo en el siglo XXI, escribir de temas éticos, morales de conducta humana, del sistema mundial, de ciencia, religión etc. se ha convertido en una hazaña valiente quizá, o arriesgado tal vez, no estoy exagerando. Más aún nadie puede tirar la primera piedra, yo mucho menos, tengo mí fábula. Basta con tomar en sus manos historias del desarrollo que nos han dejado como legado nuestros antepasados. Hoy protestamos por todo, no damos casi nunca solución, pero protestamos, no estamos de acuerdo con nadie; ¿Qué nos ocurre? Antes, la enseñanza del bien y del mal era aceptada como una norma ideal, practicable y buena, hoy la misma es atacada con desprecio y más aún considerada como falsa, responsable de hacer daño. Las normas morales, la visión del bien y del mal, de lo correcto y lo incorrecto, la sociología lo cataloga como un asunto estrictamente cultural.

Por otro lado, la autoridad es desobedecida, los sistemas, las leyes son resistidas, los esquemas se han roto. Los principios tradicionales se toman en cuenta ajustada a la medida. Hoy nuestro mundo camina con diversidad de movimientos de protestas, leyes contradictorias, aborto permitido, canciones con letras muy inmorales, indignados, guerras por doquier, drogas, el dinero fácil mejor, guerrillas con secuestro, prostitución, el amor libre entre los más jóvenes, lesbianismo, matrimonios gay, doble moral; actitudes médala ganarías irreflexivas, los valores externos se desvanecen, la base de todo despertamiento no esta basada en lo correcto sino que nos dejamos llevar por las corrientes en boga, las actitudes ya ni se evalúan, por lo tanto, los resultados son incoherentes y contradictorios; no exagero, la crisis moral existe.

Quizá usted será psicólogo, antropólogo, sociólogo o de esos profesionales de la conducta que dicen que tenemos que respetar como el otro piensa, estoy de acuerdo. Pero el problema mayor es que en muchas situaciones nuestros hijos simplemente no saben que es lo bueno o malo. La vida sexual empieza a muy temprana edad con apenas 12 ó 13 años, rompemos record de niñas embarazadas en la adolescencia. Si contemplamos en explicarle o decirle algo ¡ya hablan de sus derechos! Te recuerdan los derechos establecidos en la constitución. Es una incertidumbre total, es la realidad enfrentada. La televisión ese aparato que transmite imagen y sonido, como diría Freud (parafraseando) son ilusiones, con satisfacciones de las cosas antiguas, extrañas y urgentes de los deseos de la humanidad. No olvidar Internet, parece que nos indican el camino a seguir, las privaciones que impone la vida es un mito. La educación a los nuestros es un problema social con grandes retos. La secuencia de la vida va vertiginosa. El derecho a la intimidad y a la vida privada es una etiqueta, eso ya es cosa del pasado.

Realmente es preocupante, todas estas reflexiones responden a la gran confusión que veo. La tecnología, los movimientos migratorios internos y externos, cambios de pensamientos en los pueblos, la urbanización repentina sin servicios, la sicología popular y hoy una inseguridad nuclear. Nuestro estilo de vida tenemos que cambiarlo constantemente. Los rápidos cambios sociales, políticos, y económicos; parecen ser el común denominador de toda esta confusión que nos abruma y gobierna. Los políticos de turno no ayudan mucho, todo lo contrario, son beneficiarios. Solo esperan su turno al bate.

Un análisis a grandes rasgos dejaría perplejo a cualquier mortal; lo que si me gustaría tratar es el tema de la doble moral, esa hipocresía que socaba la base de la sociedad, que corroe con dimensiones alarmante por doquier. Por qué la traigo al tapete, es que nunca antes como ahora se había manifestado tanto la hipocresía de la doble moral. Esta hipócrita actitud, esta injusta acción violatoria a la imparcialidad, que transgrede el principio de la justicia. Conducta camaleónica muy común aparentando muchas veces defender situaciones, pero en el fondo solo busca justificar acciones impúdicas o simplemente con razones “objetivas”, evadir en circunstancias normales y legales, el criterio de la imparcialidad homogénea.

Pero no piensen que solo en los políticos con esa fuerza de cara prometen que llegando al poder harán una cantidad de acciones a favor del pueblo que sorprende con la firmeza que las ofrecen.

¡Qué va! Los grupos o individuos que practican tales cosas son variados y muy interesantes nombrar algunos; la iglesia católica, no quiero recordar la cantidad de sacerdotes sometidos por violación a niños, y como atacan la homosexualidad en el púlpito; pastores evangélicos, viviendo a todo lujo con el dinero de las ofrendas, hasta se les ha visto con prostitutas a veces o mujeres fáciles. Los sistemas financieros, con una especulación que arremete contra la humanidad, pero por otra parte “ayudan al necesitado”, hacen creer que son símbolos de progreso, han desarticulado la economía mundial en detrimento de todos. Qué me dicen de las superpotencias, sentados en la mesa de negociación en busca de la paz y sus tentáculos ocultos, vendiendo armas y haciendo grandes negocio con drogas. Han producidos con esas acciones impúdicas más de 40 millones de niños muertos de hambre; otros tantos millones por guerra en África y otros países. La única moral radica en cocinar una conciencia a la carta.

Ahh los sexistas, aquellos que arremeten contra una mujer por vender su cuerpo, pero pagan para fornicar con ellas. Otros que hablan de integración racial, que pregonan sus ideas de que todos somos iguales, pero nunca han compartido la idea de reconocer sus derechos. Usted que se ha sentado con un narcotraficante, le ha dicho “señor” comparte su dinero que huele a muerte, acepta regalos y se beneficia, pero ataca la droga públicamente; ese flagelo que ha matado en todos los ámbitos de la sociedad, es más, gana pingues beneficios del lavado de dinero sucio de lo que usted ataca tanto.

Los practicantes de la prensa amarilla, hombres y mujeres que venden sin dignidad su pluma y la ponen al servicio del mejor postor, enviando meta mensajes serviles del amo del dinero o del poder que representan, medios poderosos internacionales parcializados por dinero, buscando uno que otro favor político o financiero y nada pasa. Han destruido emporios, personas, grandes grupo de poder en pugna y manipulan la realidad a su antojo y cuidado con retractarlos; serían implacables y despiadados.

Es el arte de la hipocresía deleznable interpretando con fraude la ética moral, su objetivo es presentar el mal por bien, es una manera de argumentar una moral con ideología subjetiva en su favor, con métodos explicables presentan acciones y decisiones morales que justifica su acción con una fuerza tal que aunque intrínsecamente su condición moral es otra, pero no frenan hasta buscar que el fin sea justicable.

Con este método inmoral, casi todo puede ser amañado para presentar sus propias acciones y decisiones como acordes a una moral que la explique, aunque lo que él predica, entienda en su fuero interno, que su acción impúdica condena la realización de hechos como aquellos de expresión del mal. Por ello, la hipocresía se constituye como uno de los rasgos de la personalidad más contrarios a la condición ética de la persona, porque interpreta fraudulentamente el mal como bien, imposibilita la autoconciencia del error y la rectificación de esta cruel conducta. Muchos sin ella no podrían vivir cómodamente.

Con propiedad y razón dijo Jesús “maldito el hombre que confíe en otro hombre” y es que no existe uno que quiera hacer el bien. Esa personalidad cínica, hipócrita y manipuladora, es el marco de la doble moral. Se preguntará el lector si el autor del presente está exento de la doble moral; no existe uno que este fuera del pecado, incluyendo al que está a su lado.

El autor es comunicador social
Reside en Barcelona.
17 de julio de 2019

Comentarios