KKK -La de los muchos nombres y apodos; y por sobre todo REINA-

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Sergio Reyes II

Llegaste a mi vida como el último de mis retoños –eso creía yo, entonces!-: portadora de proyectos y expectativas que sembraron de ilusiones el sendero de la familia.

Un derroche de apelativos te acompañó desde que naciste, de tal suerte que, comenzando por tu triple nombre elegido entre tus hermanos mayores y yo, hasta la amplia selección de apodos con que cada cual te nombró en plena libertad, te fuiste convirtiendo en un personaje de leyenda, que se robó el corazón de todos.

Fuiste Pussy, Monna, Cholelole, loqui-loqui-cambio-y-fuera!, … y otros tantos mas.

Tu abuelo Sergio Antonio se refería a ti con cariño como Mi cacúa. David, tu tío, te decía y te dice aún Morena, tan solo para cuquiarte; y de inmediato le replicas, -la Morena es Bianka!-

Algunos te dicen Karol, a secas, para economizar las palabras de tu kilométrico nombre. Y siguiendo esta regla, en los mensajes de las redes digitales simplifico todo dejándolo simplemente en KKK.

Pero, entre toda esta barahúnda de términos, apodos y calificativos, siempre conservo aquel que quedó estampado un día lejano, de furia y coraje en que, me plante en medio de una trivial disputa infantil y les dije a voz en cuello a tus hermanos que contigo nadie se metiera porque tú eras mi Reina.

Y desde entonces, con todo y lo que me ha costado haber tenido aquel irascible exabrupto, para tu Madre y para mi has continuado siendo LA REINA.

-Aunque a veces tenga que decirlo por lo bajo, para no renovar viejos celos e infantiles garatas y tu Madre me achaque los aires de engreimiento e irreverencia que pones en evidencia cuando alguien, o algo te saca de tus casillas!

Por estas y otras razones que dejo para futuras ocasiones, en esta mañana en que observo desde lo alto la mansedumbre de las aguas del rio Hudson en su versión de East River que separa a Manhattan del Bronx, y sintiendo los aires del gélido invierno que nos envuelve, he querido llegar a ti para implorar tu perdón, por no haber sacado tiempo en el día de ayer para felicitarte por la llegada de tu cumpleaños –no por olvido sino por el ajetreo de la intensa jornada de labor que tuvimos-.

Y como REINA que eres, me inclino a tus pies para ofrendarte mi intenso amor.

Feliz Cumpleaños, hija de mi vida!

Nos has brindado sobradas muestras de coraje, tesón, madurez, autosuficiencia e inteligencia para que nos sintamos orgullosos y satisfechos de ti.

Que la vida siga evolucionando en tu vientre, fuerte y saludable, para que se ensanche la cosecha de nietos y se esparza por el mundo el legado de Los Reyes y los De la Cruz.

 

 

New York, NY. Diciembre 16, 2018.

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