Juventud divino tesoro

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Julio Portillo

No hay paìs que siendo poderoso, no tenga cifrado su porvenir y crecimiento en la juventud de esa patria. Como bien apuntara Disraeli “Los jovenes de una naciòn son los depositarios de la posteridad”. Una inmensa cantidad de jovenes de Venezuela están emigrando a otros territorios, por el desastre al que ha llevado este país la dictadura de Nicolás Maduro.

Esta situaciòn y lo que ocurre en Nicaragua nos remiten siempre a los versos de Rubén Darío: “Juventud divino tesoro te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer”. Las familias venezolanas en los aeropuertos, las fronteras, en las puertas de sus casas, despiden a sus hijos con lagrimas, temor e incertidumbre. Chile, Estados Unidos,  Perú, Colombia, Ecuador, Argentina, Panamá, Brasil y República Dominicana estàn recibiendo a diario centenares de jovenes venezolanos en busca de horizontes. Esos paìses entre tantos otros recuerdan la solidaridad venezolana de otras èpocas.

Venezuela siempre estará como Estado en deuda con su juventud. De 1814 a 1928, del 2000 al 2018, los estudiantes venezolanos han escrito páginas heroìcas en defensa de la libertad, la justicia y el honor. En el calendario venezolano todos los 12 de febrero o los 21 de noviembre, la patria recuerda el valor de sus jovenes en lucha contra los tiranos llamense estos Josè Tomàs Boves, Juan Vicente Gòmez, Cipriano Castro o Marcos Pèrez Jímenez. Cuando desaparezca el regimen actual habrá que crear otro dìa para recordar a los estudiantes caìdos en su lucha contra el despotismo del gordo Nicolàs Maduro.

Nuestras universidades estàn quedando vacías. Profesores y estudiantes jovenes están abandonando el paìs, tratando de escontrar esperanza, ante la quiebra económica en que se encuentran sus familias, por culpa de un gobierno empeñado en arruinar aun más esta tierra de gracia.Ya no hay día, en que no llegué la noticia del cierre de un instituto de investigaciòn,  un liceo, una cátedra universitaria o que en un hogar quede vacío el cuarto del hijo que se fue a otros mundos.

Se va el maestro, el sabio, el soldado, el seminarista, el trabajador, el campesino y el deportista. Es la fuga de talentos,  de las luces,  el valor,  de la entereza heroica. Se van con la expectativa de recibir con jubilo incontenible y alborotado triunfo la noticia de la caída de la tiranìa.

Según el escritor Henry James, la juventud es la palabra más hermosa del idioma. San Luis Gonzaga es el patrono universal de la juventud. Ojalá que el poema de Rubén Dario o la canciòn de Ernesto Lecuona de “juventud que te vas para no volver” no sea fatal. Preferimos consolarnos con la letra de la zarzuela española “Los Gavilanes” de “No importa lo que tuve que penar, no importa que el mozo fuerte vuelva viejo; lo que importa es que ya vuelvo para no marchar jamás; siempre en mi aldea pensaba, siempre ambicionè volver”.

 

 

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