Inanición: Muerte a la práctica de comprar mercancías robadas

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Por: Matías R. Vizcaíno

Atraparon al ladrón de joyas. Aquel jovenzuelo antisocial que se metió a robar violentamente en la joyería de la inmediación de la calle el Conde en días pasado. La policía jugó un papel muy activo en la búsqueda del malhechor. Había difundido por las redes la foto con el objetivo de que sea identificado y luego apresado. Finalmente lo encontraron gastando el dinero en Bávaro…

El hecho de sangre fue infringido por un sujeto de tan solo 21 años de edad, nacido en el primer gobierno de Dr. Leonel Fernández.

El susodicho, sin lugar a dudas, pertenece a la sociedad de jóvenes ¨nini¨ (ni trabajan ni estudian). Quienes se caracterizan por tener expresiones obscenas. No tienen afectos hacia el prójimo. No tienen piedad, son crueles y dañinos.

En el caso de la madre monoparental, quien fue sorprendida en su lugar de trabajo, el ladrón no tuvo piedad ni remordimientos… y robándole las joyas la degolló con una navaja.

¡Detengámonos un momento y meditemos fríamente lo que ocurre detrás de todo este entramado de violencia!

El susodicho bandolero sin nombre ni apellidos; criado en las calles del bajo mundo, era un suplidor de joyas, específicamente, le vendía joyas al centro comercial en cuestión. Además, de haber tenido una relación comercial, con la hoy occisa, desde hace tres meses.

Hagámonos la siguiente pregunta: ¿Y de dónde se suplía el asaltante, que más adelante iba al centro comercial a venderles joyas? La respuesta es espeluznante, desvergonzante y bochornosa por la tragedia en que se desenvuelve la trama. No tengo más epítetos descalificativos o más severos que el de ¨repugnante¨.

Usted sabe lo que significa que este forajido era el suplidor de joyas.
Señores, la sociedad no puede seguir de patas arribas… incentivar al robo es tan perverso y violento como el que mata para robar. El ciudadano que se involucra en este tipo de bajadero de ilícito comercio de comprar piezas y utensilios de sospechosa procedencia, debe entonces, auto medicarse (no está en su juicio cabal).

Comprar mercancías robadas es una actividad ofensiva, y se refleja en un flaco servicio al programa contra la criminalidad encabezado por Interior y Policía y la Policía Nacional.

¿Quién pudiera explicar la existencia de un sistema de compras espurias mediante subterfugio con el bajo mundo?

No hay explicaciones válidas para los tales fines delictivos. En otras palabras, como vía de consecuencia, los intervinientes deben ser judicializados.

Para concluir, si los ladrones no encuentran un negocio donde colocar sus mercancías robadas, sin duda alguna, se reduciría la práctica delictiva de vender y comprar mercancías robadas.

¡No es posible que a estas alturas del siglo XXI aparezcan expendios comerciales de compra y venta de mercancías que no estén controladas o codificadas mediante la asignación numérica del Registro Nacional del Contribuyente (RNC) impuesto por la DGII!

El comerciante no debe hacer negocios con el bajo mundo ni el consumidor comprarle a los negocios de ilícito comercio. Hacer negocios ilícitos da constipación; y como resultado: situaciones estresantes y violentas. Todo comienza en pequeñas discusiones por los precios… y termina en procesos extrajudiciales de muertes violentas.

Este mundo informal no se rige por códigos de comercio ni códigos de ética. Lo único que prevalece en este tipo de submundo es la famosa frase mexicana: ¨Mi revolver es la ley¨ (ajustes de cuentas).

Sin embargo, la Policía tiene los medios a su disposición para identificar los negocios que venden retrovisores, llantas de vehículos, radios de automóvil, celulares, taladros inalámbricos… y otros artículos robados.

(Si al ratón se le reduce día a día la porción de nutrientes, terminaría muriendo por inanición)

¡No a la compra de mercancías robadas!

Junio 18, 2018

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