Haití, Venezuela y los imperios

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Por Miguel Espaillat Grullón New York, NY 12/04/2019

El torno al interés obsesivo que tienen los imperios por derrocar al presidente legítimo de Venezuela para en su lugar colocar a Juan Guaidó un agente de la CIA ya al descubierto – el mundo, atónito, angustiado – está contemplando un espectáculo circense nunca antes visto donde un cinismo exponencial y las mentiras más groseras son la inmanencia hecha propósito para un fin canalla, inmoral, abusivo y destructivo, porque sus prácticas pueden llevar a Venezuela, ruina, desolación, devastación, muertes por miles, refugiados por millones, todo esto, sin descartar la posibilidad, de que este conflicto pueda generar la Tercera Guerra Mundial.

En ésta espeluznante tragicomedia, Trump y los imperialistas europeos alineados con el propósito de derrocar a Maduro, convocaron a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para demandar a ese organismo que reconozcan a Juan Guaidó como el gobernante legítimo de Venezuela.

En esa asamblea, Mike Pence y los representantes del Reino Unido, Holanda, Bélgica, Francia, España y otros de ese clan de cínicos, armaron sus discursos con sofismas groseros que se contradicen con la historia, y así, con andanadas de vulgares mentiras insisten en tachar a Maduro de dictador y en proclamar su amor y ternura por el pueblo venezolano, tal como los que tuvieron – digo yo – con esa nación y los demás pueblos indígenas en la llamada “colonización y cristianización de América y África”; y en estos tiempos con Yugoeslavia, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen, Palestina y Haití; todas invadidas, para a bombazos limpios llevarles democracia, libertad, respecto a los derechos humanos, desarrollo y progreso.

Posteriormente, por ese amor y ternura a los pueblos africanos y latinoamericanos, aquellos colonialistas evolucionaron hacia el imperialismo, en lo que, para inyectar amor a manos llenas, crearon “La Escuela de la Américas”, “Los Escuadrones de la Muerte” e implementaron el “Plan Cóndor”, en un escenario con más de 60 invasiones y decenas de cruentos golpes de estado para imponer a terribles dictadores títeres.

En este devenir, si nos orientamos por el patrón de conducta imperialista reseñado, podemos inferir, que las invasiones, el capitalismo, el imperialismo, el anticomunismo, matar a millones de seres humanos en guerras de operación limpieza, las guerras psicológicas, las guerras mediáticas, las guerras económicas y financieras, las guerras de desabastecimiento, los bloqueos, los sabotajes eléctricos, los golpes de estados jurídicos y parlamentarios, el neoliberalismo con sus privatizaciones, el saqueo de los recursos naturales a sangre y fuego, son hechos irrefutables que testimonian ese gran amor y ternura de los estados imperialistas aludidos por nuestros pueblos, lo que de manera clara y contundente explica el empeño que actualmente tienen esos estados imperialistas, para que Venezuela, Cuba y Nicaragua retornen a la democracia en la versión concebida por ellos.

Venezuela es el país con mayores reservas probadas de petróleo en el planeta, con 302.810 millones de barriles. Quien controle esas reservas controlará el mundo.

Venezuela, actualmente es la segunda reserva mundial de oro, y va en camino a ser la primera. sólo en el área cuatro del Arco Minero del Orinoco, se estiman que existan 8 mil toneladas de oro. Quien controle el oro controlará el sistema financiero global.

El sistema financiero global, fundado en el dólar – no respaldado por nada – está a punto de ser sustituido por el de otra moneda que, como el yuan, está respaldado por oro.

Entonces, vista la importancia del petróleo y del oro, especialmente para la sobrevivencia del imperialismo norteamericano, se tiene que entender la guerra, el amor y ternura de este por Venezuela.

“En el amor y en guerra todo se vale” – “El fin justifica los medios” – son dos viejos aforismo, en los cuales se apoyan los estados imperialistas en su amor y guerra contra Venezuela.

Pero en esta historia de democracia, libertad, derechos humanos, amor, desamor y ternura de los imperialismos por nuestros pueblos, hay cosas que no cuadran. Por ejemplo, para el imperio, Maduro es un dictador y Juan Orlando Hernández y Danilo Medina son reconocidos como demócratas y como presidentes legítimos a pesar de ambos haber logrado la reelección con fraudes groseros. Jair Bolsonaro es considerado un demócrata, pese a que abiertamente se confiese y actúa como dictador fascista. A Macri no se le ataca, pese a sumir a Argentina en la ruina, al contrario, se quiere derrocar a Evo que ha hecho en Bolivia grandes avances sociales, económicos y políticos. Por igual se opone resistencia rabiosa a la reelección de Evo, mientras la reelección por quinta vez de Benjamín Netanyahu y por cuarta vez de Angela Merkel se apoyan. Se habla de combatir la dictadura de Maduro, pero se cierra fila con la dictadura de Arabia Saudita y con el fascista Netanyahu. También resulta una contradicción, ignorar al pueblo chavistas y solo considerar al pueblo integrado por la oposición, en lo que además resulta chocante que a las violentas y asesinas manifestaciones de la oposición se las cataloguen de pacíficas, y que se tengan como excesivas la defensa del gobierno contra esa oposición violenta, a la vez que se aprueban como buenas y validas la violentas represiones del gobierno español contra los separatistas vascos o las represiones de macron contra los “Chalecos Verdes”.

En este mar de contradicciones, Haití sucumbe cada día bajo el peso de la miseria más espantosa. En ese país la gente muere como moscas, por hambre y enfermedades curables. Los niños sobreviven un tiempo, comiendo galletas de tierra. Los padecimientos de Venezuela son benignos, comparados con los de Haití. Pero esa tragedia no conmueve a los imperios que se “desviven por la suerte Venezuela”. Paradójicamente, Francia, al igual que el establishment norteamericano, hoy tan interesados en solucionar la crisis de Venezuela, para Haití solo tienen indiferencia, o acciones para más arruinarlo.

Para finalizar, solo me resta preguntar: ¿estos disimiles afectos, conductas y acciones imperialistas frente a Venezuela y Haití, se podrían explicar y escribir con codicia, petróleo y oro?

A mis lectores les dejo la palabra

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