Futurama

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José R. Núñez Corona

¿En dónde estaremos como país cuando de repente despertemos 1000 años después en el futuro?  Tal como lo hizo Fly el repartidor de piza en la serie de dibujos animados.

Yo en realidad no estoy seguro si existiremos como país, o como nación. Cuando pienso que los funcionarios de nuestra nación  no son usuario del sistema de salud del país, ya que todos y cada uno tienen un seguro de salud internacional pagado con el presupuesto de la república, mientras que los dominicanos comunes pasan penuria con un sistema de salud caótico, deficiente y horroroso. Enfermar es sinónimo de morir en un país de mil años de atraso.

La educación saca un cero en excelencia, inversiones cuantiosas en la siembra de varillas y cemento (como decía el profesor), pero nada de progreso, tandas extendidas de vagancia y aburrimiento, y el alimento ni habla: pagado como de primera calidad y brindado a los estudiantes con suma dificultad. ¿Por qué los hijos de los funcionarios no estudian en el sistema de educación del estado?

Volviendo al presente, no creo que quede existencia humana en un territorio de tanta injusticia: el trabajador no puede enfermar, porque para cobrar lo que la ley le garantiza, tiene que hacer malabares y con suelte y un poco de astucias le saldrá lo que le corresponde. Así no hay futuro.

Me siento como un mal dominicano, cuando pienso y anhelo vivir eternamente en el extranjero por todas las injusticias que se viven en mi país. Me siento culpable y no sé qué hacer, pero aquí estoy muriendo en mi país; nuestro vino es amargo, pero es nuestro vino, dijo José Martí (aunque ahora dicen que él no lo dijo)

Para que nuestra nación perdure en el tiempo hay que mejorar en todos los aspectos, y pensar como nación (aunque hayan logros personales), pero que prime las metas como nación, de lo contrario no existiremos a través del tiempo.

Debemos aprender que el país no puede depender de un hombre, o de un grupo de hombres o de un partido político en particular. Debemos despertar y fortalecer las instituciones públicas y privadas, hacer cumplir las leyes y respetar la constitución de la república como algo sagrado que nos garantizará la buena convivencia, para así  entender que cada uno de los dominicanos somos  importantes en el proyecto de nación.

República Dominicana puede ser eterna, si nos sujetamos siempre del escudo nacional que dice: DIOS, PATRIA, LIBERTAD, y nos llevamos de lo que dice en la biblia abierta en Juan 8:32 “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libre”.

Dios es fundamental en el momento que estamos viviendo, no desmallemos y continuemos confiados en que juntos por el bien venceremos.

José R. Núñez Corona

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