Fundaciones y proyectos con impactos

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Todas aquellas fundaciones que han sido levantadas bajo parámetros de sustentabilidad tienen claro que los proyectos que realizan tienen que tener alto impacto social. De allí, lo fundamental de establecer la auto evaluación. Sin embargo, dicha auto evaluación en muchos casos solo es generada al final del proyecto, lo que trae consigo problemas, a la hora, de dimensionar los recursos económicos utilizados.

La recomendación parte por señalar que desde el comienzo del proyecto se inicie la evaluación de ítems, tales como el costo/beneficio, número de voluntarios que participan en el mismo, recursos que se han ahorrados, empleos generados, ingresos distribuidos y otros que se puedan considerar.

Al realizar la evaluación del proyecto desde su inicio, vamos a contar con los indicadores, sabremos cuándo se produce un giro, por ejemplo, no establecido al principio y que podemos encaminar. Las fundaciones deben entender que su rol es transformar, resolver los problemas sociales que establecieron en los estatutos de sus inicios y que la apuesta, siempre debe ser a generar modelos que presenten el impacto social positivo que han programado, ya sea en determinadas comunidades, naciones, individuos, entre otros.

Las fundaciones sin fines de lucro cada vez dedican más esfuerzos en la comprobación de los resultados, en qué impactaron socialmente. Todo este interés se justifica porque para alcanzar más recursos económicos deben contar en su imagen con algo fundamental, la transparencia tanto de las inversiones logradas, como de los resultados obtenidos. Es lo que hoy en día redunda en una buena imagen y legitimación de la organización creada. Su razón de ser y su visión de transformar problemas en soluciones de las áreas donde funcionan.

Algo muy importante, algunos directores de fundaciones pueden decir; “tenemos claro los objetivos y los resultados que deseamos alcanzar”. Pero ello no es suficiente, porque pueden cambiar, incluso el tamaño del público objetivo. También pueden encontrar, por así decirlo, alguna competencia con un ente privado, público que también se encuentre trabajando en la misma dirección. De allí, lo importante de la auto evaluación del proyecto desde que se inicia, porque indudablemente los riesgos se minimizan y el impacto social positivo se maximiza.

Quien formula el proyecto dentro de una fundación sin fines de lucro debe conocer, dominar los distintos ámbitos internacionales de funcionamiento de dichas instituciones, ello porque permite abrir horizontes en el momento de levantamiento de un proyecto, dimensionar las distintas vías por dónde percibir entrada de recursos, sea económica, de equipos, de personal. En otras palabras, el análisis y recopilación de información. Que una vez analizada permita establecer los objetivos que queremos alcanzar.

Hoy en día el levantamiento de una fundación sin fines de lucro, no se realiza simplemente para cubrir una necesidad puntual. Va más allá, debe tener una mirada de responsabilidad social que no es otra cosa que el proyecto permita su sostenibilidad en el tiempo y la presentación de resultados palpables, además de loables. Es decir, saber identificar en la organización sin fines de lucro lo filantrópico de los proyectos sociales con impacto. No es lo mismo, generar una colecta para dar de comer a un grupo vulnerable en un momento determinado, que crear un modelo de producción alimentaria para zonas de escasos recursos. No significa, que una organización sin fines de lucro no pueda generar un programa puntual para una entrega de ayuda determinada, se puede hacer. Pero lo que queremos dejar claro, que lo importante para una fundación sin fines de lucro, su continuidad en el tiempo, solo estará dada por proyectos cuyo impacto social este documentado y sustentado. Y que sea mostrable a los grupos que apoyan el desarrollo de estos.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional

 

 

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