Eso se está viendo en Dominicana

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Cuando escasean los verdaderos liderazgos políticos en un país cualquiera, los improvisados, y arribistas por demás, no tardan en aparecer, buscando llenar los “huecos” existentes dentro del orden.

Es lo que ha venido ocurriendo en esta nación, desde la desaparición de las tres “J”: don Juan, doctor Balaguer, y doctor Peña Gómez, que similares tardarán mucho tiempo en aparecer entre los dominicanos. Los que se presentan ahora con la pretensión de lucir como ellos, no pueden calzar ni sus zapatos.

Aquí solo han surgido después, jefes de grupos apandillados; que siempre los catalogan como tales, pero que ostentan carencias de liderazgo, más que notables, fehacientes. Que no tienen un discurso aglutinador; y menos, capacidad alguna de convencimiento.

Son “chachareros” sobre todo, aunque algunos letrados, por supuesto; que dejan ver sus patrañas y demagogias, tan pronto comienzan a hablar; que ni siquiera saben componer y articular bien sus fábulas electoreras ante la población expectante, para embaucarla, naturalmente. Con facilidad, rápido “se les ve el refajo, como se dice popularmente”.

Claro, logran mantenerse integrados al ruedo político nacional, por ser esta una sociedad de incautos en su mayoría; y, por ser aquellos, como la batata en tiempo de calor, que cuando solo ella aparece, se convierte en un refresco.

Aquí los líderes políticos brillan por su ausencia. Todo lo que exhiben fungiendo como tales, no es más que, cuadre y cachucha, como diría un caro amigo nuestro; además, de los egocentrismos mal disimulados de estilo que nunca faltan.

Muchos envalentonados de esos, se adhieren a la concepción de que, con tales condiciones no se nace, sino que se adquieren durante el desarrollo sostenido de las faenas relativas. Qué, por supuesto, el líder se puede hacer; y, que no así viene al mundo siempre, en términos absolutos, se concibe. ¡Craso error creerlo!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

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