Eso poco importa a los que gobiernan

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La verdad es que, cuando las sociedades se degeneran por completo, todo civismo ciudadano tiende a desaparecer como por arte de magia; deberes y responsabilidades del grueso de las personas, a observar con relación a los demás congéneres, y otros elementos importantes, se ignoran sin contemplación alguna.

Los derechos de propiedad, sin importar que los bienes muebles, o inmuebles, pertenezcan al Estado, al sector privado, o al pueblo en general mismo, se burlan alegremente, se sustraen, o se destruyen, a pesar de cuántas normativas legales rijan, en términos de protección, y respetos contemplados hacia los mismos.

Para percatarse de esa deplorable situación que precede, en este país, considerado casi selvático ya, solo hay que transitar, a pie preferiblemente, por lo alrededores del “Jardín Botánico Nacional”, Dr. Rafael Ma. Moscoso, una obra tan beneficiosa para la salud de la gente aquí, y reparar en los deterioros que allí se observan, como consecuencia de las desaprensiones de tantos malos ciudadanos, inconscientes de sus deberes cívicos.

Todo, producto del maltrato, como descuido de que son objeto sus otrora hermosas zonas verdes laterales, matas ornamentales, y los frondosos árboles que fueran allí sembrados; como, de los robos inmisericordes de grandes pedazos de su valla metálica perimetral colocada, y de otras verjas complementarias en zonas de hondonadas peligrosas que existen en el lugar.

También, se llevan las tapas de hierro dispuestas para las aperturas del sistema pluvial, y las alcantarillas cloacales, ubicadas sobre las aceras peatonales, sin pensarse de los riesgos probables que corren las personas que se ejercitan a diario caminando por el área. Y, en fin, de todo lo vendible, de “Fe”, que se encuentre por esos alrededores, se procura sustraerle.

Cuánta inconsciencia ciudadana, por una parte, y de autoridad en esta República, por la otra. Los gobiernos, tanto central, como municipal aquí, se han olvidado de los cuidos y preservaciones necesarias de los bienes públicos en general. Solo algunas cosas relativas se observan cuando se está en campañas electorales. Mayormente entonces, se hacen promesas, y luego todo se queda en carpeta, nunca aparecen los cuartos para hacer nada de carácter social, correctivo.

Por lo visto, habrá que reeditar de nuevo en Dominicana, la “CARTILLA CIVICA PARA EL PUEBLO DOMINICANO”, de cuando la llamada “Era de Trujillo”, (1951, sexta y última edición), “cuya redacción en principio estuvo a cargo de Ramón Emilio Jiménez, y que se instruyera a la sazón, ser adoptada como texto oficial por el Consejo Nacional de Educación. Fue recomendada por su autor a todos los dominicanos”. (Véase: “Trujillo: monarca sin corona”, de Euclides Gutiérrez Félix).

Quizás imponiendo otra vez las enseñanza allí contenidas, aunque es probable tengan que ser ampliadas, por la profundidad de los males presentes, se contribuya con la educación de este pueblo, que hoy luce como salvaje en un alto porcentaje; donde “na’ e na’, y to’ e to’”, como dice el relevo generacional presente; en el que nada se respeta, y las leyes solo se tienen para adornar los anaqueles de los juristas; y, cuando no,  para defender los intereses de los adinerados, como de los  político en ejercicio del poder.

Autor: Rolando Fernández

 

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