En Dominicana, no hay para dónde ir, en términos político

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Por quién, y para qué votar en este país, son las interrogantes que muchas personas se vienen haciendo, entre los dominicanos que piensan, obviamente, desde hace algunos años, dado el escenario desastroso local recurrente que se verifica en el mismo, y sin que a político alguno eso le preocupe.

Como es lógico suponer, el escandaloso espectáculo politiquero propagandístico acaecido durante las últimas semanas en esta nación, sin muchos precedentes recordables, y costeado con recursos estatales, según cuántos despilfarros de cuartos fueran puestos en evidencia, patrocinando el candidato preferido por el oficialismo, han hecho más “aguijoneantes” tales incertidumbres ciudadanas, magnificándoles mentalmente, y extendiéndoles respecto de la población generalizada, en términos cuantitativos reales

Y, la verdad es que, no se vislumbra ninguna luz en el camino en ese tenor. Este pueblo está acéfalo de hombres con reales actitudes morales y gerenciales, como patrióticas en sí, para dirigir los destinos nacionales.  ¡Muy difícil reunir esas tres condiciones en estos momentos!

Solo se observan por doquier a pseudo líderes políticos, que son más bien jefes de grupos, mandriles cabeceros de pandillas, y a la vez representantes de los sectores económicos gravitantes, a lo interno de las entidades partidaristas.

Son títeres, con argucias suficientes, en su mayoría, para seguir engatusando a esta población, y dispuestos a servir la mesa a los votantes locales incautos, para que los apoyen en sus. propósitos electivos, según los objetivos e intereses que se tengan en ambos bandos: los que logren alzarse con el poder, subirse al palo; y, sus patrocinadores financieros, a los cuales no se les puede olvidar.

Muy cierto es que,  con este coctail de protagonistas ya bien conocidos, con sus bocinas loadoras presentes, como los aventureros políticos, y los arribistas aprovechadores a la clara, que ahora también están corriendo dentro del ruedo dominicano concerniente al ejercicio, no hay esperanza alguna para este pueblo, que no sea la de seguir montado en el mismo caballo de siempre, y atajando para que otros enlacen; como, fungiendo de  burro de carga, para el pago de impuestos, y arbitrios municipales.

En Dominicana se está requiriendo ya, desde hace algunos años, de una tercera o cuarta fuerza política, como le quieran llamar, capitaneada por gente con condiciones de reales estadistas que, al tiempo de desplazar del poder a todos estos trúhanes politiqueros, busca lo de ellos, puedan rescatar esta República de sus “fauces devoradoras”, y dirigirla por senderos más promisorios de bienestar y progreso.

Por tanto, procurar un norte hacia donde la mirada pueda ser dirigida procede entre los dominicanos, por el bien de la nación, sin que medien las limosnas burlonas de estilo: chelitos, comidas chatarras, y romo, para embaucar a los votantes.

Luego, a estimular la creación de otras opciones de poder en Dominicana; o, en definitiva, caerá en un vacío bien profundo, desde donde difícilmente podrá escalar después.

 

Autor. Rolando Fernández

 

www.rfcminemos.wordpress.com

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