El versículo Bíblico en la métrica poética

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Por Homero Luciano

La métrica en nuestro idioma, es el conjunto de regularidades formales y sistemáticas que caracterizan la poesía versificada y la prosa rítmica. Esta realidad no constituye una camisa de fuerza para el que escribe, porque existen las licencias métricas, que permiten modificar el número de sílabas contenidas en una palabra, para que esta enmarque en el  texto de una construcción literaria.

Sin embargo, cuando un verso tiene más de catorce sílabas, tiende a ser juzgado como prosa poética.  Muchos poetas han escrito excelentes poemas renunciando a las estrictas medidas del verso, alcanzando gran musicalidad poética en la prosa, que es esta, la forma que adoptamos para escribir de manera natural, expresando las ideas tal y como nos surgen. En la prosa, por ejemplo, las frases no necesariamente deben rimar, y es que la escritura no tiene reglas rigurosas como en el caso del verso.

Dicho esto, que es entonces el versículo?  Es definido desde el punto de vista literario como “los versos de un poema que no tiene un número fijo de sílabas ni rima, es una modalidad de verso libre, solo que más radical y de extensión mucho más larga”. Desde el punto de vista religioso, señalan que “es la división en frases o segmentos de frases, realizadas dentro de cada capítulo”.

Independientemente de estas acepciones, el versículo no resulta muy socorrido por poetas y críticos, o no existe un número considerable de escritores, con una conciencia clara sobre el mismo. Claro! hay referentes importantes de nuestra literatura, que lo han cultivado y analizado con profundo interés, como el caso de José Emilio Pacheco, del que haremos referencia.

El extinto José Emilio Pacheco, laureado escritor mexicano, mediante las lecturas y estudios  de la Biblia del Oso, que tradujo al Castellano Casiodoro de Reina (hará más de cuatro centurias), explica: “El versículo es por un lado, una subdivisión breve del texto bíblico que facilita su lectura, y por la otra, una variante del verso que por su extensión, rebasa las dimensiones silábicas habituales y se extiende ampliamente como prosa perfumada”.

El versículo es a su juicio, ambas cosas a la vez (Verso-Prosa) “una forma poética doblemente incomprendida, pues a sus orígenes religiosos le ha seguido un uso literario peculiar. En sí mismo “versículo” es un término errado. Significa literalmente “versito, verso minúsculo”, pobre definición para algo que excede al verso primeramente en sus dimensiones. En el orden racional e imperial de la poesía latina, no hubo sitio para el versículo Por eso se creó un vocablo despectivo que arrastramos hasta nuestros días”.

Más allá de cualquier definición literaria del versículo, este estará intrínsecamente adherido a la Biblia, que Independientemente del mensaje profético y  de las buenas nuevas que anuncia, contiene piezas literarias versificadas, que han marcado las pautas para grandes escritores, y que sirve y ha servido de guía para principiantes escritores. Quién alguna vez no ha declamado con gran  deleite a la amada  que ha partido, o a la que arrullamos tiernamente en nuestros brazos un fragmento del  Cantar de los Cantares?:

“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo/ Porque fuerte es como la muerte el amor; / Duros como el Seol los celos; /Sus brasas, de fuego, fuerte llama./ -Las Muchas aguas no podrán apagar el amor,/Ni lo ahogaran los ríos./Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,/De cierto lo menospreciaran”./ (Can-8: 6-7).

 

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