El mensaje está dado, ¿y qué?

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Es obvio que, una gran manifestación de impopularidad con respecto a la actual forma de gobierno en el país; a los más altos representantes de la presente gestión; como, a las actitudes desaprensivas provenientes de esos, fue expresada por la población llana, aunque con algunos injertos a la sazón, de politiqueros capitalizadores de protestas, aprovechándose como siempre de toda oportunidad que se les presente.

El escenario propicio en ese tenor, lo fue la magna concentración de personas que se desplazaran por calles y avenidas seleccionadas de antemano, siguiendo el recorrido de la llamada “Marcha Verde, en su última versión escenificada, tanto en la capital dominicana, como en algunas partes en el exterior, sin importar, aquí, principalmente, las condiciones climatológicas adversas que se verificaron durante ese día.

Aunque no quedó dicho todo lo necesario entonces, por supeditarse en forma directa la proclama reclamatoria en contra, nada más que a la corrupción rampante estatal, y la impunidad judicial reinantes, queda claro que, esos flagelos nunca andan solos, por las derivaciones inherentes:  delincuencia, criminalidad, tráfico de drogas, desorden institucional a nivel casi generalizado, y escasez de servicios públicos, etc., por lo que también se les entendió como sutilmente tocados en aquel marco.

Luego, por tozudos que puedan ser estos políticos de nuevo cuño en el poder, mandantes sin conciencia ciudadana alguna, e indiferentes a los males que vienen lacerando sin respiro a esta maltratada población, eso es algo que debe llamarles poderosamente la atención, e inducirles a reflexionar de manera sosegada, a los fines de evitarse episodios con consecuencias mayores; o, que se creen condiciones más pujantes, para que la voz del pueblo se exprese sin ningún tipo de reparo, y demuestre “ser la más parecida a la de Dios”, como  reza una famosa frase popular, haciéndoles desaparecer del escenario público nacional.

La gente se cansa de que se le esté tratando de manipular siempre, como de que se le burle sin reparo alguno; y menos, cuando comportamientos tan bajos provengan de los miembros más connotados de una organización política en que tantas esperanzas salvadoras se cifraron otrora; y, que vendieran una loable imagen pública, hoy desaparecida por completo, no cabe duda. Todo, debido, principalmente, al perfil moral y patriótico del maestro, el fundador-mentor, y único líder en verdad dentro de la organización, un prócer nacional, Juan Bosch.

A la vista está que, sus pseudo discípulos lo han tirado todo por la borda. Las mejores muestras de ello son: ir al gobierno a lucrarse, sirviéndose con la cuchara grande del erario público nuestro, siendo el indicador más preciso, el alto nivel de corrupción estatal fehaciente, acompañada de una inseparable impunidad judicial, la más pronunciada en que haya incurrido gestión gubernamental alguna en el país durante décadas. ¡Los referentes están de sobra!

De otro lado ha estado, el promover la división ya casi inevitable de la organización política, sembrando las dañinas luchas de tendencias a lo interno de la misma, capitaneadas en estos momentos por los dos caciques principales de turno: Danilo Medina y Leonel Fernández, de las cuales se puede inferir la desaparición de la organización morada; y, que esa a su vez se lleve de encuentro el sistema de partidos en Dominicana, por la incredibilidad de la clase dentro del ruedo local, y los arrastres previsibles.

Eran esos los blancos de ataque más directos contra los cuales iba siempre el gran maestro, y se explayaba de ordinario al instruir, en procura de evitar su ocurrencia, y que no se adoptaran como paradigmas en la organización última que él fundara, tal es lo que de común que se estila a nivel de las demás entidades del género en esta nación. Sin embargo, ¡qué fiascos tan grandes!, son los que se observaron, y prosiguen en esos órdenes, tras su incapacidad mental, y desaparición física a posteriori. ¡Increíbles!

Ejemplos del momento presente son, sin importar el mensaje último de la “Marcha Verde”, al que muy poco caso se le hará, dado el clima de absolutismo gubernamental reinante, los lambonismos, y el bocinaje loador pagado: exhibicionismos en periódicos  de los “logros” obtenidos durante los últimos años de gestión peledeísta; y, una “Ley de Partidos” aprobada a la “juyendo” por eso que llaman “Congreso Nacional”, después de tantos años dando tumbos a lo interno de esa caja de resonancia del Poder Ejecutivo, como puerta de entrada obvia a las aspiraciones de una eventual reelección presidencial, por parte del actual mandatario,  en el 2020. ¡Un traje casi a la medida!

Además, el pugilato que se viene verificando en torno a la aceptación de una nueva modalidad para la escogencia del cacique a postular a la presidencia de la República por el PLD, las dichosas primarias abiertas, compartidas, o dejando de lado las cerradas, en que participen solo los miembros del partido, como ha sido la norma de siempre.

En adición, a correr como “caballos” hacia el poder; para, quedarse los que están, Danilo y su grupo; o, el retorno del otro “príncipe”, con la tribu que comanda, por una parte. Y, por la otra, ahora se tiene, para completar la película patrañosa de todos estos polítiqueros de nuevo cuño, que jamás han pasado alrededor de un verdadero estadista, a una serie de advenedizos, trepadores, ricachones con los cuartos del pueblo, que quieren utilizar la destartalada organización morada como plataforma, para alcanzar el poder cimero en la República, y desde allí dizque dirigir los destinos del país. ¡Qué turpenes, con tantos desparpajos!

Mientras, qué el gran abanico de los connotados y serios problemas nacionales, ¡permanezca intacto! Eso poco importa a los que gobiernan, como a los que están esperando que la suerte les toque, la seudo oposición destacada.

La atención solo está puesta actualmente en el proceso electoral a llevarse a cabo en el año 2020; en cómo alzarse con la victoria, ¡Qué se queden donde mismos están, o se incrementen!, cuántos males irrebatibles vienen acosando a la sociedad nacional.

Entonces, cambiar este escenario hegemónico político-social gravitante entre los dominicanos, presupuestado obviamente, solo marchando, del color que sea, no es más que una ilusión, que se irá desvaneciendo con el paso de los meses; y, así se llegará al próximo torneo electivo, a partir del cual se habrá de seguir con la misma orquestación partidarista, “coloreada” de morado, violeta, lila, con ribetes blancos, etc., y algún “tintaje” adicional que aporten los “boroneadores” pequeños, que bien saben cómo buscárselas.

Por consiguiente, para detener el progresivo deterioro que viene registrando esta nación, en manos de todos estos políticos depredadores de nuevo cuño, que incluye por supuesto, la alegre hipoteca de la soberanía local, como producto del endeudamiento externo sin control recurrente, se requiere de acciones exigibles de mayor alcance, complementarias al movimiento “Marcha Verde”, o de cualquier color, cabe reiterar. Aclaración: no tienen que ser violentas, necesariamente; pero, más certeras que las actuales sí.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

 

 

 

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