El lado oscuro de nuestra otra cara y la libertad de ser honesto con nosotros mismo

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Robert Veras, Director Santo Domingo Este Digital

Por Roberto Veras.-

La parte de nosotros que  escondemos de los demás puede ser llamada nuestro lado oscuro, muy conocido en la familia y en los grupos sociales.  Lo que sea que es; Es esa parte de nosotros que no queremos que otros sepan. Fingimos, y esto trae un sentimiento que ocultamos.

Por supuesto, estos sentimientos ocultos siempre llevan al miedo y se descubren, a ser conocido por lo que realmente somos, Y el miedo, muchas veces, conduce al control, todo seguido de ira, odio y depresión especialmente cuando nuestro control hacia lo demás se ve frustrado.

Entonces, ¿por qué no simplemente detener todas estas tonterías? ¿Por qué no trabajar para convertirnos en un ser humano completamente íntegro? ¿Por qué estamos tan atrapados en exhibir impresiones engañosas de nosotros?  Nos convertimos en actores en un escenario que cambia de personalidad y vestuario para adaptarnos a la escena.

¿Por qué no ser tú mismo, incluso y los terribles secretos que crees que te excluirán de la sociedad? Ese es al menos un punto de partida para el cambio. Si siempre ocultamos nuestra otra cara, nunca cambiaremos.

¿Y adivina qué? Tus secretos no son diferentes a los de los demás, y los que dicen ser santos nunca lo son. Solo se puede confiar en los que admiten honestamente sus fallas porque no ocultan nada y nunca juzgan a los demás.

Llegar a un acuerdo con uno mismo comienza por echar un buen vistazo a lo que hemos escondido y darnos cuenta de que todo lo que está oculto en nosotros causa un  dolor profundo. Estás apoyando una imagen deshonesta de ti mismo, cuyo mantenimiento requiere una cantidad de energía.

Por lo tanto, hay dos formas de convertirnos y tener una sola cara: una forma es no ocultar nada más, y  que el mundo sepa lo que hacemos fuera de nuestro entorno y exactamente lo que piensas de todos.

Vivir una vida  manipulando a las personas para obtener lo que  queremos, significa actuar, fingir,  la vida de un manipulador es una vida trágica, porque ese tipo de personas termina incluso mintiéndose a sí misma, fingiendo   que es feliz mientras nos estresamos en cada momento.

Sin calma, sin paz, sin felicidad. Solo agresión y ambición, que finalmente destruyen el alma de una persona. Elimina la carga de la doble cara para tu propia tranquilidad. Eso es lo que realmente queremos de la vida; tranquilidad y paz, una existencia libre de problemas y la libertad de ser honesto con nosotros mismos.

Finalmente toma este mensaje de sombrero, corrige tus errores antes de que sea demasiado tarde, pues la vida es muy corta para vivirla en guerra y llevarla por un rumbo equivocado y de sufrimiento.

El autor es periodista

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