El estrés y su impacto en nuestras emociones

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Por: Carlos Martínez Márquez

‘’El tiempo para relajarte es cuando no tienes tiempo para ello’’. Jim  Goodwin

Acostumbro al despertar, a no alterar mi rutina de siempre, y que me ha dado buenos resultados, de cómo iré sobrellevando lo que reste del día. Tener la música como aliada es la mejor compañía para desintoxicar la mente, de los avatares del mundo que tanto nos afecta. A veces no podemos evitar la toxicidad del ambiente que inocula e invade nuestra aura existencial.

Se vive, constantemente, en una burbuja sistemática de opresión anacrónica sin sentido porque       no podemos absorber todo lo bueno e indeseable a la vez dentro de un mismo recipiente,  y que al licuar todo eso, es improbable obtener un resultado singular que optimice  la productividad emocional estacionaria [‘’la que permanecerá siempre en un estado invariable, es decir, que respecto al estrés, no habrá forma  de revertirlo para nuestro bienestar]. La salud mental debe ser objeto de cuidado, siempre. Es un tema importante a tratar… porque vivimos en una vorágine transgresora  y agresiva de informaciones todo el tiempo, en la que el individuo solo absorbe lo que más afecta  a su sistema nervioso.

Las expectativas de vida de hoy día será proporcionalmente relativa al estilo de vivir de cada quien. La alimentación saludable e inteligente conduce a una vida placentera, nos hemos acostumbrado muy pronto a la comodidad de no cocer los alimentos como en los viejos tiempos, sino más bien a consumir la ‘’comida chatarra ’’  ricas en carbohidratos y lípidos (ambas son la combinación perfecta para morir a corto plazo en un futuro no tan lejano). El estrés agota nuestras energías y olvidamos cosas tan esenciales como la recreación, es bueno salir de la ciudad o irse de viajes, dejando atrás, todo aquello que día a día nos aturde y nos hace daño.  Nunca esta demás, estar acompañado de un buen libro y un reproductor de música que vaya a tono con la armonía de nuestro espíritu.

Vienen días de elecciones, propicia la ocasión para ejercer nuestro derecho como ciudadanos y escoger los mejores representantes que dirigirán el país a partir de agosto del año en curso. Las afiliaciones políticas y el proselitismo no deben dar pie a perturbaciones que atenten contra el sosiego de los ciudadanos. El fanatismo enferma a la mente y deprime, no se debe llevar las cosas al extremismo, que a la postre será dañina para nuestra salud mental. De no sabernos manejar frente a ese espectro agotador de emociones…caeríamos en una espiral aniquiladora y desquiciante que nos mantendrá alterados en toda situación y adversidad.

Hoy es el Coronavirus que se expande por casi todo el planeta y está manteniendo a la gente fuera de sí. Cada cierto tiempo hay novedades de este tipo, es oportuno mantenerse al tanto respecto a la evolución del mismo, pero siempre tomar en cuenta otros aspectos de la cotidianidad. Ciertamente que ha habido un impacto importante con relación a este virus mortal y la economía de varios países de Latinoamérica respecto a la china tendente a la baja, afectando las exportaciones. Si la epidemia se mantiene del mismo modo hasta la mitad del año, posiblemente la recuperación económica de la región sería menor, es decir, que tendríamos un producto interno bruto con tendencia a la baja. En fin, todo este escarceo, influye además, no en el ámbito particular, sino en el  interés de quienes manejan los asuntos domésticos del país.

Los problemas puntuales de una nación, de un ciudadano común y corriente, debe atenderse por orden de prioridad, pero no sin antes actuar con la cabeza templada y bien equilibrada. Toda situación genera un estrés anormalmente inexplicable, es por ello, que a veces en lugar de estar escuchando una buena música, ojeando un libro, con una buena copa de agua o vino, nos interesamos más en los ‘’headlines’’(titulares) cuyos contenidos no aportan nada significativo a nuestra salud mental. Tratemos de ser menos masoquistas y vivamos mejor, sin mayores trastornos. Yo, particularmente, leo los tabloides desde atrás hasta llegar a la portada. La música es mi mejor terapia para transportarme hacia otro litoral que no afecte mis sentidos y mis emociones. Que el coronavirus o las elecciones venideras, no nos maten en los medios. Busquemos alivio en el aire limpio y respiremos algo mejorado. ¡Mandemos, el estrés, a la porra!

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