Educación y crianza, inversión de valores

0
331

Por: Carlos Martínez Márquez

‘’Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad’’. Diego Luis Córdoba

Para crear naciones fuertes, se necesitan dos elementos claves que dan sostén a un estado capaz de entronizar el orgullo de la familia: la crianza y la educación; la primera es la normativa, en la que todo miembro que la componen deben acogerse a una serie de disciplinas que empiezan con el respeto a sus iguales y velar por el cumplimiento de lo pactado, cuando se construye el establecimiento de las normas, para dar a luz a una familia saludable y darle vida a ese  proyecto de convivencia, dentro de una sociedad que sugiere, que estamos listos para combatir las adversidades en la universidad de la vida.

En cuanto a la educación, el estado está en la obligación de diseñar el currículo que parte de las prerrogativas que enriquezcan el conocimiento del ciudadano, que es la preparación, en la que dicho sujeto se especialice para su buen desempeño en la sociedad. Así de simple es la fórmula de prevenir lo que hoy estamos viviendo en la eclosión de este incipiente siglo 21 que nos trae grandes desafíos.

‘’Debemos’’, (indefectiblemente) luchar por nuestras libertades basadas en valores y de principios. Cada ciudadano tiene  el derecho a la vida digna, para que no sea un apéndice de aquellos que hacen riquezas de manera dudosa y que llevan sobre sus hombros el delito de peculado. Debemos fortalecer a la familia desde sus orígenes para que hoy no sigamos viendo prensa amarilla teñida de rojo, por la ola indescifrable de violencias impunes, en que la justicia no nos brinda un servicio fidedigno sin que haya un régimen de consecuencia. Hoy se disponen de cuantiosos recursos dirigidos al sector educativo, pero de nada ha servido, cuando en la sociedad se están produciendo hechos horripilantes, originados desde el seno de la familia, sin ningún tipo de prevención que ponga límites a esa ola de violencia que está azotando a la sociedad.

El espíritu de la sociedad esta corrompido en todo el sentido de la palabra; hemos puesto en riesgo la soberanía de nuestro país por todo lo que esta aconteciendo respecto a la autoridad. Se ha perdido el respeto a la ley y al orden; el ciudadano está dando muestras de que nada les importa y se hace indiferente, dando la impresión como si estuviera viviendo en la estratosfera de un estado límbico. Es por ello, que hay que trabajar infatigablemente en el tema familiar. La plaga de la violencia y la corrupción está perturbando a nuestra sociedad; esos dos componentes negativos, son una  clara señal, de que ambos se sustentan entre sí, por lo que una cosa genera la otra y todo lo demás que potencialice la metástasis del cáncer que acaba con nuestro patrimonio de inversión de valores, por la de los valores invertidos. Estamos en luto permanente del cual no salimos de esa ominosa oscuridad.

Imploro a nuestros gobernantes de que dejen de lado sus intereses personales y que se enfoquen en las cuestiones domésticas que están afectando la imagen del país, de la sociedad y de la familia. Este es el único lugar donde vivimos todos y moriremos. No hay para dónde coger. Este es nuestro país.

Comentarios