Dominicanos, procede pensar en lo que ha de venir

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Si este pueblo no despierta, y continúa permitiendo que todos estos políticos demagogos y farsantes sigan llevándole por los senderos oscuros e inciertos que solo a ellos convengan, para seguir “progresando” a costa de los más pendejos aquí, aunque al grueso de la población se la acabe de llevar el diablo, como se dice popularmente, le está reservado al mismo un funesto despertar. ¡No muy lejano por cierto está!

No hay que ser muy inteligente para inferir la gran crisis económica a nivel nacional que se avecina, cuyos primeros indicios ya comienzan a dejarse sentir, no obstante, el tan cacareado “crecimiento” en ese orden, que vienen pregonando las flamantes autoridades oficiales a todo pulmón, como se dice; al igual que lo hacen las “bocinas” pagadas que se utilizan para corearlas, en busca de embaucar a los ingenuos locales.

No es verdad que, cogiendo cuartos prestados, e hipotecando sin control un país, verbigracia nuestro caso, se crece económicamente; y, mucho menos, con los despilfarros extremos de recursos que llevan a efecto los políticos del patio, para procurar quedarse en el poder, retornar al mismo los que ya se fueron, o engancharse por primera vez los arribistas que de pronto han aparecido en el escenario.

Cabría decir que, de ser ciertas las aseveraciones de los tecnócratas nacionales de la disciplina de los gráficos y los promedios, como los pronósticos aéreos, esos tendrán que revisar los “instrumentos” técnicos, o variables de medición que utilizan, pues los resultados que reportan tales, distan mucho de la realidad.

Además, para concluir con certeza sobre ese particular, habría que tomar en cuenta, con una ponderación muy especial, la norma aplicable de ordinario anualmente aquí, en el sentido de tener que recurrir a nuevos empréstitos cada vez, para poder cubrir los déficits recurrentes en el presupuesto público, tanto a nivel interno como externo, siendo esos ´últimos los de mayor preocupación, como es lógico suponer.

Y es que, esos amarran a las autoridades, condicionan procederes internos. Se tiene entendido que, a ello obedece el aliento que se recibe de los organismos internacionales de financiamiento en torno a dicha práctica, pues como es obvio entender, necesitan esos de mercados dóciles para la colocación de los excedentes de capital de los ricos de mundo, que  administran; como, el siempre poder mantener las puertas abiertas en las naciones prestatarias, a los fines de estar injerenciando, sin tapujo alguno, en sus asuntos propios.

Amén de eso, y como consecuencia de las tantas desaprensiones políticas que se verifican casi a diario en este “solar”,  que acarrean múltiples carencias, como estrecheces significativas para la población, y  que según se advierte las harán mayores en lo adelante, unidas a la falta de institucionalidad y respeto, fehacientes, que no paran de extenderse, sumado todo eso al impacto de los abusos estatales de carácter impositivo,  cuyos representantes siempre andan en busca de  dinero para satisfacer ejecutorias sin sentido, como las francachelas politiqueras que se estilan, la República puede verse sumida en un mayúsculo desbordamiento social, de impredecibles consecuencias para todos. ¡Suficientes evidencias persuasivas se tienen!

Aquí no hay cuartos para satisfacer las necesidades que demanda la población, entre ellas las del sector salud.  ¡No importa que la gente en el país se muera antes de tiempo! Y, en otro aspecto, tampoco que se coma tal es debido (la FAO habló en su último informe, sobre esta nación, y señaló que, está entre las cinco con mayor pobreza y hambre en América Latina y el Caribe). Además, que no haya energía eléctrica suficiente, y que se especule con el cobro de la poca que se recibe, nunca les quita el sueño a las autoridades de turno.  ¡Qué paguen esos pendejos! Irrita bastante la actitud burlona a los afectados.

Lo mismo ocurre con el caso del agua potable, que también se entiende como un servicio imprescindible para la gente. Sin embargo, a pesar de que se alega escasez con el preciado líquido, para ponerlo a correr por las tuberías de servicio hacia el pueblo, no se esgrime tal falta, cuando de llenar los camiones cisterna aparcados en determinados lugares de la ciudad, para que los conductores de esos salgan “a hacer herejías”, como se dice, en contra de la población, haciendo provecho del desabastecimiento. En tal sentido, solo hay que darse unas vueltecitas por el kilómetro 9 de la autopista Duarte, y sus alrededores, por ejemplo.

De más estar decir que, al ritmo que van las cosas en esta nación, el panorama futuro que se advierte luce bastante oscuro; y, que, si aquí la gente no procura cambar este esquema “podrido” que ha venido prevaleciendo en los gobiernos de turno durante casi las tres décadas últimas, “emanadores de pus” a todo dar, esto se convertirá en un estado fallido más; en una inhóspita República del tercer mundo

Operará el mismo en una selva de cemento, repleta de familias degeneradas, corrupción, delincuencia, impunidad judicial, y criminalidad por doquier; observándose, en adición, los patrones indebidos que se deriven de la penetración cultural adrede inducida por los poderes hegemónicos actuantes, para cada vez más “robotizar” a los dominicanos, haciéndoles mayores narigoneables, y conformistas en extremo.

Pueblo, “en tus manos está el pandero”. ¡Tócalo fuerte, y sin temor, para que su sonar sirva de despojo a ti mismo!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

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