Cuidado Chile

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Los últimos acontecimientos que han tenido como escenario al país del Sur, nos alertan de la grave crisis que se vive en Latinoamérica. Y donde debemos llamar al cuidado de lo que en política acontece en los distintos países de la región.

Cuidado, Chile si el remedio es peor que la enfermedad. En libro de mi autoría escrito hace 7 años, titulado: El Año Final 2012, en los capítulos dedicados a Economía, Descontento Social y la Clase Media, apuntaba en el caso especifico de Chile, a la situación que hoy día están viviendo. Así lo expresaba: “En mi vida he visto dos grandes épocas de bonanzas, en mi país de origen y en el vivo actualmente. Mi país de origen era el paraíso soñado para todos, los nacionales y extranjeros que corrieron allá para hacer fortunas y vivir en el. Con el paso de los años esa bonanza nos jugó una mala pasada, que todavía hoy, la estamos sintiendo. El paraíso dejo de serlo nos volvimos bien pobres, los alimentos no se consiguen y una gran mayoría se fue a vivir fuera…. Hoy vivo en otro país cuya bonanza, al igual, que como pasaba con mi tierra, se dice que es modelo. Sin embargo, las alarmas que percibo en el ambiente me dicen, ya esto lo vi en otra etapa de mi vida. Ya hay burbujas económicas y por allí comienzan a explotar en la cara de los más necesitados y en la clase media, que definitivamente no pega una en ninguna parte del mundo”.

Si bien es cierto que se deben corregir aspectos de desigualdad en Chile, ello no puede traducir los desmanes de destrucción que han llevado adelante grupos concretos, interesados en que el país caiga en lo que pudiera ser una real crisis. Venezuela comenzó así su descalabro, cuando un grupo orquestado por el difunto Hugo Chávez metieron sus narices en los hoyos de descontento social, para colar lo que ellos llamaron, la solución a lo que en ese momento vivía el país, cuyo mayor descontento era la corrupción política. Sin embargo, queremos recordar al pueblo chileno que los venezolanos de la clase media tenían una gran diferencia en cuanto a la clase media chilena, tenían todo pagado, quizás, lo único que debían, algunos, eran sus casas propias, pero la clase media venezolana salía de vacaciones cuando tenía para pagarla, se cambiaba su auto cuando tenía para hacerlo, la clase media venezolana no tenía ni bancos, ni multitiendas, ni supermercados que financiaban en cuotas todo lo que se quisiera consumir. Que significa lo anterior, que el venezolano pudo resistir por años a la destrucción impuesta por Chávez y su equipo de criminales en el poder. Sin embargo, si en Chile aparece una revolución como esta, la clase media chilena y los pobres no tendrán para poder reaccionar, porque el chileno de la clase media lo único que tiene son deudas. Créditos de consumo, de pago de su auto, de la casa, de las últimas vacaciones, de cuotas de la casa de verano, sin aún tener paga la propia. También en el libro El Año Final 2012, señalaba esta alarma, que me preocupaba de la sociedad chilena: “Hoy en día las nuevas generaciones trabajan con las burbujas mentales. Observen que dicen; “ya tengo departamento propio, me compré casa de veraneo, fui de vacaciones al exterior, tengo carro nuevo” y pare de contar. Pero no dicen: “el departamento lo debo al banco, la casa de veraneo también, las vacaciones es un crédito de consumo que tomé y el carro un préstamo automotriz.”

Cuidado, Chile porque en el ambiente se perciben señales que ya muchos conocemos en la región latinoamericana, descontentos sociales que si no se canalizan bajo la óptica que brinda la democracia y si los políticos no actúan en la búsqueda de soluciones, simplemente se puede caer en lo que ya están sumidos varios países de la región; en el cáncer que produce la izquierda latinoamericana que tiene como modelo a los cubanos y venezolanos. Lo que esta pasando en Chile tiene una máscara, que si la quitan conseguirán a los grupos organizados de la ultraizquierda, queriendo convertirlos en lo que ellos llaman igualdad para todos, que, sin embargo, es igualdad de pobreza y miseria para todos, menos para ellos.

Cuidado, Chile con algún personaje que quiera salir a convertirse en el redentor del país y simplemente resulte ser el destructor mayor. Cuidado, Chile con los cambios de constitución, allí no se encuentran las soluciones. Los cambios de constitución simplemente sirven para reacomodar los intereses de la izquierda latinoamericana a sus objetivos de perpetuarse en el poder. Revisen, analicen antes de convertirse en borregos de cuanto discurso escuchen por allí.

Cuidado, Chile no dejes que te quiten todo lo que hoy en día te hace bien para continuar, tus bellezas para generar turismo, tus frutas para exportar al mundo, tus adelantos tecnológicos, tu gente. Cuidado, Chile, te queremos libre.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional.

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