Asqueante panorama político nacional

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Muy lamentable cuánto se oye y se ve en Dominicana, proveniente del amplio litoral de la politiquería plena partidarista que se destaca, cuya esencia no es más que: búsquedas individuales y grupales a todo dar, como el agenciarse instancias judiciales, y legislativas convenientes, a los fines de que les sean solapadas todas las fechorías hechas, y las que quedan por hacer, antes de los comicios del año 2020.

Aquí nada más se habla de reelección, primarias abiertas, o cerradas, modificación, o violación de la Carta Magna; como, el recurrir a los tribunales de la República para ventilar allí conflictos entre los partidos del ruedo, o entre sus seudo dirigentes, cosas que bien pudieran dilucidarse y corregirse a lo interno de esas entidades, en el marco de su soberanía institucional.

Y, nada de combatir los serios problemas nacionales presentes, como tampoco prever, con respecto a los que de seguro vendrán en un futuro no muy lejano. ¡Todo sin ánimo de pesimismo, pero con los pies sobre la tierra!

Las proas, con muy raras excepciones, si es que las hay, están solamente puestas hacia el ancho mar del año 2020, el proceso electoral, para pescar cuánto se pueda. Por eso, los tantos mítines y caravanas de supuesto respaldo a los caciques de última, y los nuevos aventureros, van y vienen como las olas, dejando rastros imborrables en las playas, qué, los mismos asistentes a esos actos deberán luego sacrificarse para intentar enmendarlos.

Se gastan los cuartos del mismo pueblo, hasta más no poder en esas actividades proselitistas de que se trata, y así costear comidas basura, y músicas alienantes, como transporte gratis para los “arrastrados” hacia esos lugares, amén de las propinas en dinero que se otorgan para comprometer presencias.

Mientras, las precariedades, penurias, desabastecimientos, etc., en relación con un gran segmento de población, brillan como sol de mediodía. Los hospitales públicos se están cayendo a pedazos. En ellos no se encuentra ni siquiera hilo para coser heridas, y, mucho menos, los medicamentos requeridos por la gente necesitada que allí acude. Los políticos del patio tienen buenas clínicas donde les asistan, sino se van al exterior. Además, les amparan fabulosos seguros médicos. ¡Nada les interesan los depauperados de este solar!

Además, “nosotros estamos en política”, dicen todos estos trúhanes; el resto poco importa a esos farsantes, que tratan de venderse como los “mesías” del momento, sabiendo todo el mundo que solo van al poder, o procuran quedarse en el mismo, para buscárselas; a agenciarse robos frescos, si es que se puede; o, engordar más aún las fortunas mal habidas que exhiben.

Evidentemente, la hambruna, como la insatisfacción de las necesidades sociales, no se pueden seguir disfrazando más en Dominicana, con las llamadas posverdades, como esa que desprende del elefante blanco del crecimiento económico local, que tanto se cacarea; y menos, después de lo dicho últimamente por la FAO, de que estamos entre las cinco naciones más carenciadas de América Latina y el Caribe.

Por tanto, ¡qué se busquen otro ardí para politiquear todos estos bárbaros! Qué se trate menos de estar “tapando el Sol con un dedo, tal lo dice el refrán popular.  Pues, aunque este país tiene mucha gente tarada aún, que solo piensa en comer un par de días, como en estar hablando sandeces por un celular, todavía quedan entre los dominicanos hombres pensantes, que resulta muy difícil envolverles; y, que están pensando en el futuro incierto que le espera a esta nación, de seguir en manos de todos estos politiqueros, demagogos y farsantes.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

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