Alianza país=Opción Democrática una luz en el oscuro mundo partidario dominicano

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Luis Mayobanex Rodríguez (Radhamés)

New York.- Es preferible una pequeña luz en el firmamento que una absoluta oscuridad como la impuesta por la partidocracia política dominicana.

Esto significa el paso de unidad política y orgánica dado hoy por Alianza País y Opción Democrática, partidos alternativos que lideraban, respectivamente, Guillermo Moreno y Minou Tavárez Mirabal. Su fusión en una sola entidad partidaria es un hecho con pocos precedentes en la historia política dominicana.

Muestra desprendimiento real, confianza y un marcado interés de sus múltiples protagonistas en apostar a la construcción de una efectiva tercera nueva mayoría partidaria que desafié el insulso y monocromático sistema partidario dominicano. De una nueva propuesta que tendrá como norte en su actuación la pelea por el poder político de la nación.

Sustentado más en propósitos estratégicos, visión política y doctrina partidarias que en ofertas de puestos en la estructura organizativa y/o de candidaturas de cara a los torneos electorales pautados para el próximo año, es decir en las urgencias del presente, el integral proceso de articulación política y orgánica entre nuestras organizaciones es la negación radical a este aberrante régimen partidario que pone precio a cada actuante y reniega de valores esenciales como doctrina, ideología y programa.

Más que en la matemática, el valor de este proceso, sabiamente conducido, radica en rescatar la esperanza de una nueva forma de hacer política sostenida, por demás, en una definida misión que encuentra su razón de ser en las aspiraciones colectivas del noble pueblo dominicano.

Es un romper lanzas contra la anti política y el descreimiento hacia todos los políticos, cuando de lo que se trata es transformar la rebeldía e indignación ciudadanas en acciones y formas de organización políticas que apuesten a hacer explosionar este injusto sistema partidario y el excluyente modelo económico que ha instaurado y sobre el que opera.

El surgimiento de esta nueva familia aliancista constituye un seguro paso al frente para con racionalidad y pasión creativa desafiar un tipo de democracia que en todo el proceso de transición desde el derrumbe de la cruel tiranía de Rafael Trujillo hasta hoy, no ha hecho posible realizaciones sustantivas que garanticen a las grandes mayorías poblacionales vivir en bienestar material y espiritual.

Salvo el derecho hablar, aunque no exento de riesgos, y a votar, voto por demás vulnerable y no siempre respetado por la casta gobernante, la libertad política es la conquista que podemos disfrutar en esta democracia carente de rostro y alma humanas.

De esta democracia sin contenido social que ha posibilitado el surgimiento y consolidación de 3 republicas en una media isla de tan sólo 48 mil kilómetros cuadrados. Estas son:
1) la república de los resorts donde turistas mayormente extranjeros van como reyes y reinas a disfrutar de la belleza de nuestras playas y la hospitalidad de nuestra gente;

2) La república de los altos funcionarios públicos, de la casta política y grandes empresarios, que es aquella del ”New York Chiquito”, de los grandes y costosos centros comerciales y palacetes semejantes a los de las zonas más ricas de países desarrollados;

3) Como también la tercera y más deprimente de estas tres republicas: la del desempleo, la de la emigración forzada, la de la falta de oportunidad para la tercera parte de la población juvenil que ni trabajan ni estudian, la de los feminicidios, la de la miseria y el desamparo para los trabajadores cesanteados o retirados, la de los grandes cinturones de miserias, la del narcotráfico y la inseguridad ciudadana, en fin la República donde la mayoría no puede disfrutar de derechos humanos fundamentales como la educación, la salud y la vivienda.

En ese marco es que surge este rayo de rebeldía, equidad y esperanza. Surge actuando en un país politico en que su mayoría ciudadana continua atónita por las rebatiñas grupales y facciosas a las que les tienen acostumbrados partidos que hegemonizan la vida política nacional y quienes tan solo se guían por ser poder para beneficiar a sus grupos y facciones.
Es la “luz al final del túnel”.

Con el paso dado le decimos a la ciudadanía que nada es eterno, siempre se puede más y el cambio, para bien, es permanente. Todo, absolutamente todo cambia.
Cambiaremos el curso político nacional con un definido sentido de la historia y un indiscutible propósito democrático y emancipador.

Ahora es el tiempo para dale valor y utilidad al voto. No más de lo mismo. No más voto por el diablo con la cola más corta, menos al de la cola más larga.

Votemos y participemos en la vida política para crear una visible y vigorosa tercera fuerza política que sea verdaderamente democrática, que sea verdaderamente progresista y que no tenga por naturaleza ser oposición a un partido gobernante, sino, y sobre todo, ser alternativo al régimen partidario dominante.

 

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