Alarmante podredumbre social en Dominicana

0
123

Si a alguien con cierta visión y capacidad pensante, le hubieran dicho quince (15), o veinte (20 años) atrás, el escandaloso grado de deterioro que alcanzaría la sociedad local, con el paso de un lapso de tiempo relativamente corto, como el transcurrido hasta la fecha, de seguro se hubiese negado a creerlo, aunque fuera escuchado el pronóstico entonces de algún connotado vidente, o médium espiritual.

El nivel de degeneración, que cada vez se hace más notorio aquí, y que se ha venido verificando a nivel de un amplio segmento de la población nacional, siempre in crescendo, es debido en gran parte, a la penetración cultural fehaciente, caracterizada por paradigmas externos más que impropios para los dominicanos, inducida y promovida desde las esferas de los poderes políticos y económicos regentes, a los fines de facilitarse esos los mayores “narigoneos” posibles de la gente aquí.

También ha sido provocada esa despreciable situación, por el fomento tolerado de las actividades del narcotráfico, en términos de comercialización y consumo de estupefacientes, que forman parte de todo el coctel destructor evidente que arropa al país.

Los desaprensivos propósitos de los grupos hegemónicos que se destacan a lo interno de la nación, con tentáculos visibles en el exterior, desde donde emanan directrices injerencistas, disfrazadas de seudo cooperación diversificada, y en la que subyacen intenciones poco loables, en el sentido de lacerar la idiosincrasia, valores, y principios nuestros, han hecho blanco, de la forma, y en los espacios sociales donde se quería. Obvio, se están recogiendo hoy los frutos negativos deseados por aquellos para la República, aunque bastante beneficiosos para los promotores de que se trata, no cabe duda.

Avala lo expresado todo el escenario de corrupción generalizada en que vive la nación; la delincuencia y criminalidad a granel, innegables, que se sufren; el irrespeto a los símbolos patrios, todos, incluidos los principales: Bandera, e Himno Nacional. Las demás identidades alusivas a los dominicanos – moneda, música, cultura en general, valores familiares, etc., han sido tiradas también por los retretes locales, sin miramiento alguno.

De más está decir para algunos, que los políticos de nuevo cuño que se ha venido gastando la República durante las últimas décadas, son los mayores responsables de este deterioro “rompe ojos” que hoy caracteriza a la sociedad local, por sus inapropiadas ejecutorias internas, y desaprensiones marcadas, cuando están al mando de la cosa pública, unidas a los maridajes con determinados organismos en el exterior, por estar andándose siempre esos turpenes, en busca de prebendas y préstamos alegres, para usufructuar recursos económicos frescos con frecuencia, durante sus estadías en el poder.

Los daños causados a la nación por esos, se equiparan con los provocados al sistema de partidos también, a punto de colapsar ya, y que componen las empresas lucrativas que agrupan a todos estos trúhanes, comerciantes de la actividad, que en lo que menos están pensando es, en el bienestar de la generalidad de la gente entre nosotros, como bien se ve, y que son siempre alentados a proseguir con sus mismas andanzas indecorosas desde el mismo Estado nacional.

Queda evidenciada en gran parte, la causa más incidente sobre esa penosa realidad, cuando se reflexiona sosegadamente, y con imparcialidad, sobre el contenido de ese “alertante” editorial que publica el periódico “El Día”, en su edición de fecha 6 de febrero del año curso, intitulado: “Regalar 1,249 millones al PLD, PRM y PRD”.

Cabría transcribir aquí, un fragmento de esa nota de opinión citada: “Esos partidos tienen la obligación legal de pagar su invento – costos celebración de primarias – y la Junta, reiteramos, no tiene la potestad de exonerarlos y cargárselo al Presupuesto de la nación que financian todos los contribuyentes”. ¡Dichosas que son esas entidades! ¿Verdad?

Como se deduce, el mismo se puede resumir en: más cuartos para otorgarlos a esos “chupasangres”, por la parte de la Junta Central Electoral (JCE), sin importar que se esté procediendo, o no, al margen del “mamotreto” de la llamada “Ley de Partidos Políticos”, aprobada no hace mucho, según las pretensiones favorables de sus representantes más destacados.

Con lo que resulta un poco difícil estar de acuerdo, es cuando se dice en el precitado editorial: “La junta, aunque quizás no lo perciba así, está jugando su prestigio y credibilidad”. Eso debido a que, tal afirmación plantea la interrogante siguiente, ¿y cuándo ha tenido esos atributos la entidad de que se trata, durante las últimas tres (3) décadas, principalmente?

En el sentido de esa entrega adicional de dinero, a esas hoy empresas lucrativas, “El Foro Permanente de Partidos Políticos de la República Dominicana (Fopppredom) recordó a la Junta Central Electoral (JCE) que conforme la citada legislación, los recursos para organizar las primarias deben deducirse del aporte económico que otorga el Estado a esas organizaciones”. (Periódico “Diario Libre”, del 7-2-19, página 6).

Al respecto, también se pronunció el flamante ministro de Hacienda del país, quien señaló de manera enfática: “La Ley 33-18 establece que las primarias deberán costearse con los fondos que los partidos reciben de parte del Gobierno”. (Misma fuente señalada anteriormente).

¿Y entonces? ¿Por qué hay que darles a los mismos esos chelitos más, unos milloncitos?; en adición claro está, a la “pacolla” anual presupuestada que se les entrega, para financiar sus francachelas y demás actividades proselitistas, a los fines de que un gran porcentaje de sus miembros vayan al gobierno de la República, donde regularmente se enriquecen, o se hacen más cada vez, como es lo que de ordinario se estila.  ¿Se puede negar eso?

Ese organismo oficial (JCE), parcializado no cabe duda, en la mayoría de las veces, con los poderes hegemónicos vigentes, que hayan de momento, se cree estar en libertad de hacer cuánto le venga en gana, o impongan las circunstancias que se presenten. ¡Precedentes demás se tienen!

Ser destacado finalmente procede: no hay cuartos en las arcas estatales de la nación, para satisfacer necesidades sociales de alta prioridad, tales esas que tienen que ver con la salud pública – los hospitales se están cayendo a pedazos; no hay ni siquiera materiales clínicos -; educación – no se pueden pagar los alimentos-comestibles de la famosa tanda extendida -; seguridad ciudadana; trafico vial, etc. Tampoco se gestiona la percepción de los recursos requeridos para esos fines. ¡Se hacen los locos aquellos que mandan!

Pero, para costear los “festines” politiqueros de los partidos, como las promociones demagógicas de los principales personajes que allí militan, sí que siempre aparecen; hasta los fabrican en caso de ser necesario.  ¿De dónde tienen que salir esos dineros, si no es de los bolsillos de la explotada población, castigada con severas cargas impositivas? ¿En cuántos países del mundo ocurrirá lo mismo? ¡Habrá tanta inconsciencia!

¡“Más bueno que es así el politiquear” !, como diría una amiga nuestra. Obvio, que de esa manera se sigue estimulando la gran podredumbre social que nos afecta.  A dilapidar, un grupo de vagos en su mayoría, como contribución al doloroso escenario señalado, parte de los recursos económicos que aporta al fisco el grueso de la población, mediante los tributos que se le obliga pagar. “¡Qué bien!”.

En razón de lo expresado, muy poco loables se reportan entonces, las opiniones vertidas por personas que lucen como seres indolentes, podría decirse – se debe pensar en las grandes mayorías locales que demandan servicios y ayudas; y, no solo mirar hacia grupos de politiqueros apandillados, que siempre están “guisando” -,    en el sentido de favorecer, o estar contestes con decisiones relativas a las entregas de recursos financieros para disfrutes de los políticos del “solar”, como esa que de ahora se trata, para celebrar sus primarias.

¡PRIMARIO debe ser entre nosotros!, qué los depauperados de la fortuna en este país, no se mueran en los hospitales públicos, por la falta de medicamentos básicos, equipos necesarios, como de atenciones asistenciales oportunas. ¡Para eso, sí que se debe fabricar dinero, cuando no se tenga!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

Comentarios