A Leonel, no lo para nadie

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Por Carlos Díaz –Picasso-

Ramón Cotarelo García es un escritor español, politólogo y catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, quien define la política como “toda asociación voluntaria perdurable en el tiempo dotada de un programa de gobierno de la sociedad en su conjunto, que canaliza determinados intereses, y que aspira a ejercer el poder político o a participar en él, mediante su presentación reiterada en los procesos electorales”, entre las definiciones existentes, con la de este intelectual es con la que más coincido.

Los partidos políticos son representantes genuinos de la sociedad en su conjunto, y a tal efecto, cada sector es representado orgánicamente en la estructuración de estos, como entidad.

El profesor Juan Bosch al momento de estructurar el Partido de la Liberación Dominicana –PLD- planteo la necesidad de que los intereses del país, reflejados en sindicatos, gremios e instituciones sociales así como cada uno de los estamentos de poder, estuvieran representado en el partido de la estrella amarilla.

Mujeres, estudiantes, profesionales, campesinos, religión, jóvenes, técnicos, medio ambiente, educación, electoral, asuntos laborales, sindicales, deportes, finanza, magisterio, entre otros., tienen un espacio orgánico, en el partido fundado por Bosch en el año 1973.

Lo mismo sucede en otras fuerzas políticas, por lo que la diferencia es solo de carácter ideológico, de planteamiento y de posible solución a los problemas nacionales.

Un partido político es democrático si respeta la dignidad humana, la libertad y los derechos de sus miembros, contando con las reglas que determinan la conducta para una convivencia ordenada.

Platón, filósofo griego a quien se le considera el fundador de la “Filosofía Académica” (a pesar de que su obra es fundamentalmente un desarrollo del pensamiento Socrático), en tiempos en que la filosofía aglutinaba todo el saber manifestó: “La democracia es el gobierno de la multitud”.

Ideología, democracia interna, representación sectorial y presencia nacional son las herramientas que debe tener un partido político para ser una real opción de alcanzar el poder, amparados en las reglas que nos brinda la democracia vigente.

En República Dominicana no todos los partidos políticos reúnen las características necesarias para representar la sociedad, muchas de estas organizaciones son feudos familiares, algunas son simples bisagras usadas para alcanzar algunos puestos en el poder, otros son instrumentos específicos de estamentos de poder.

Unos pocos han experimentado un crecimiento sostenido.

Sin temor a equivocarme puedo señalar, solo el Partido de la Liberación Dominicana ha sabido ajustarse institucionalmente a las exigencias del electorado del país.

Mientras otras fuerzas políticas de manera desesperadas andan detrás de los electores, el PLD recibe cada día decenas de dirigentes políticos, de profesionales, de estudiantes, de jóvenes, de mujeres y del todo el colectivo que compone nuestra sociedad.

El emblemático partido de la estrella amarilla se ha convertido en plataforma política para cientos de ciudadanos quienes han desarrollado su liderazgo, han logrado ser electos en sus comunidades, han tenido la oportunidad de trabajar y realizar valiosos aportes a la nación.

Los hombres y mujeres que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir este partido se han destacado por encima de quienes dirigen los demás partidos que componen el sistema político de la Republica Dominicana.

El PLD ha logrado contar con el favor de los electores para dirigir el país en cinco ocasiones, las últimas cuatros han sido de manera continua.

En esta ocasión, Leonel Fernández, presidente de ese partido y tres veces presidente del país, aspira asumir la presidencia nueva vez, y los vientos soplan a su favor.

El León, como le llama la población al dirigente político, en su afán por lograr la nominación por su partido ante el electorado, realizo algunas visitas a dirigentes del PLD, a representantes de la sociedad civil, a líderes comunitarios y algunos amigos, dichas vistas se convirtieron en concentraciones masivas, en nutridas caravanas y en actos políticos multitudinario.

Al parecer, y esto es una suposición; este éxito llamo la atención en algunos sectores políticos y misteriosamente la Junta Central Electoral publicó la decisión adoptada en la sesión administrativa celebrada el 20 de junio del presente año, donde el máximo organismo electoral conminaba a “todos los ciudadanos y dirigentes de los partidos políticos nacionales con pretensiones de ser candidatos (as) a posiciones electivas en las elecciones generales que serán celebradas en los meses de febrero y mayo del año 2020, suspender”, todas las actividades proselitistas que incluyen una diversidad de acciones propagandísticas.

De igual forma, la JCE advertía que toda persona que se encontrase ejecutando las acciones proselitistas enunciadas, transgredían las normas vigentes destinadas a pautar los tiempos de las campañas electorales. Además, que se encontraban incumpliendo con las disposiciones estatutarias y reglamentarias de las organizaciones políticas a las que pertenecen.

Finalmente, en su publicación, la Junta Central Electoral solicitaba al Ministerio de Interior y Policía, las gobernaciones provinciales del país y las alcaldías de todos los municipios, su colaboración para la ejecución de las medidas anunciadas.

De manera inmediata, luego de este anuncio, Leonel Fernández se pronunció y rechazo dicha medida por carecer de validez constitucional, posteriormente, políticos, expertos en materia electoral y constitucional, así como instituciones tanto del país como extranjeras desaprobaron la decisión adoptada por el organismo rector de las elecciones en República Dominicana.

De manera personal, me sorprendió la medida anunciada.

Líderes de la oposición, aspirantes a la presidencia, a través de los medios de comunicación, actividades, propagandas, caravanas y discursos públicos, promueven sus legítimas aspiraciones.

Dirigentes del PLD, además de públicamente anunciar sus intenciones presidenciables, realizan abiertas campañas proselitistas, llegando al extremo de promocionarse a través de gigantesca vallas por todo el país.

Al parecer, la medida está dirigida para Leonel, y concluyo diciendo “A Leonel no lo para nadie”

El autor es odontólogo, dirigente deportivo y comunitario

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