La demanda legal que obligó al país a cambiar

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El que no se permitiera a la niña de 9 años de edad Linda Brown, vista aquí en 1953, asistir a la escuela elemental Sumner en Topeka (Kansas), llevó a desafíos legales que llegarían a la revocación de la segregación en Estados Unidos. (© Carl Iwasaki/Getty Images)

El 17 de mayo de 1954, el Tribunal Supremo de Estados Unidos dictaminó por unanimidad que la segregación escolar por motivos de raza violaba la garantía de la Constitución de Estados Unidos de igual protección ante la ley.

La histórica decisión, Brown v. Board of Education (Brown contra la Junta de Educación) galvanizó el movimiento de Estados Unidos por los derechos civiles y tuvo implicaciones de gran alcance para la vida pública estadounidense.

Al revocar la doctrina de 1896 que permitía instalaciones públicas separadas para blancos y afroestadounidenses, siempre que las instalaciones se consideraran iguales, la sentencia del caso Brown destruyó la base jurídica de la segregación racial, no sólo en las escuelas, sino también en la vivienda, el transporte y otros lugares públicos.

Sin embargo, el impacto total de la decisión del caso Brown, a menudo descrita como “el caso que cambió Estados Unidos”, tardaría años en materializarse plenamente, según afirma el académico de la Universidad de Harvard Henry Louis Gates Jr.

Desmantelar “separados pero iguales”

“Acabar con la segregación legal fue un cambio monumental”, dijo Gates a ShareAmerica. Sin embargo, la decisión no fue más que una salva en una larga batalla por la igualdad. La resistencia a acabar con la segregación siguió siendo feroz, especialmente en el sur de Estados Unidos.

“El Tribunal no incluyó ninguna medida para hacer cumplir la ley, lo que significó que muchas escuelas dieron largas y se negaron a eliminar la segregación hasta que fueron obligadas por orden judicial durante la década de 1960”, explicó Gates.

Nueve estudiantes negros y una persona en uniforme militar caminan en la acera ante un edificio (© Bettmann/Getty Images)
Los nueve estudiantes que se integraron a la escuela secundaria “Central High School” en Little Rock (Arkansas) en 1957, aquí vistos después de las clases. (© Bettmann /Getty Images)

En 1957, se enviaron tropas federales para hacer cumplir la sentencia del caso Brown, y nueve adolescentes afroestadounidenses, conocidos como los “Nueve de Little Rock“ se integraron a la escuela secundaria “Central High School” de Little Rock (Arkansas). Hubo que esperar hasta la década de 1960 para que la mayoría de las escuelas públicas de Estados Unidos estuvieran integradas.

Actuar “a largo plazo”

La decisión del caso Brown hizo que Thurgood Marshall, abogado de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (National Association for the Advancement of Colored People, NAACP) que defendió con éxito el caso, se convirtiera en un nombre conocido. Marshall llegaría a ser el primer juez afroestadounidense en el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Pero Marshall no fue el único responsable del desmantelamiento de la doctrina de “separados pero iguales”. El abogado de la NAACP Charles Hamilton Houston había empezado a sentar las bases jurídicas para acabar con la segregación escolar en la década de 1930, explicó Gates.

Gráfica cronológica muestra cuatro figuras principales en la lucha para prohibir la segregación en las escuelas (Depto. de Estado de EE. UU./F. Carter. Fotos: © Bettmann/Getty Images, © Hulton Archive/Getty Images, © AP, © Eddie Adams/AP)
(Depto. de Estado de EE. UU./F. Carter. Fotos: © Bettmann/Getty Images, © Hulton Archive/Getty Images, © AP, © Eddie Adams/AP)

Al trabajar para revocar la doctrina de “separados pero iguales” y las llamadas leyes “Jim Crow” que imponían la segregación racial en el Sur, Houston y Marshall “comprendieron que tenían que actuar a largo plazo”, dijo Gates.

Marshall reclutó a un equipo brillante, que incluía a los abogados Constance Baker Motley y Robert Carter, que “ganaron casos contra la segregación en la educación superior para sentar el precedente, y litigaron muchos casos secundarios en tribunales inferiores en el período previo a Brown”, dijo Gates.

Conmemorar de la lucha

El triunfo en el caso Brown y en otros casos judiciales dio impulso al movimiento de derechos civiles de Estados Unidos que se extendió por el país en las décadas de 1950 y 1960. El movimiento condujo a la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohibía la discriminación en lugares públicos, y la Ley del Derecho al Voto de 1965.

Estados Unidos rinde homenaje a los abogados y demás personas que lucharon por la igualdad racial. Marshall está conmemorado con una estatua en Annapolis (Maryland), cerca del tribunal donde defendió los primeros casos de derechos civiles.

La antigua escuela primaria Monroe de Topeka (Kansas), una de las cuatro escuelas segregadas para niños negros que dieron lugar al caso Brown, ha sido designada “Parque Histórico Nacional Brown v. Board of Education“ (en inglés).

Estatuas de estudiantes cargando libros y el cielo azul al fondo (© Nagel Photography/Shutterstock.com)
El monumento conmemorativo de los derechos civiles a los “Nueve de Little Rock” en el edificio del Capitolio de Arkansas rinde homenaje a estos estudiantes que se integraron en las escuelas. (© Nagel Photography/Shutterstock.com)

La Ruta de los Derechos Civiles de Estados Unidos (en inglés), que abarca lugares de 15 estados, conmemora acontecimientos históricos del movimiento por los derechos civiles. Un monumento llamado “Testamento” en los terrenos del Capitolio del Estado de Arkansas rinde homenaje a los Nueve de Little Rock que se integraron a la escuela secundaria “Central High School” en 1957. El monumento cuenta con estatuas de bronce y placas con las citas de los estudiantes.

Además hay otros monumentos estadounidenses que rinden homenaje a figuras emblemáticas de los derechos civiles, como Martin Luther King Jr. y Rosa Parks.

Mujeres miran un folleto junto a unas estatuas (© Jeffrey Greenberg/Universal Images Group/Getty Images)
Unas mujeres visitan una estatua en honor a los manifestantes en la sección de Selma-Montgomery, Centro Interpretativo de Lowndes, en la Ruta de los Derechos Civiles. (© Jeffrey Greenberg/Universal Images Group/Getty Images)

“Visitar lugares históricos puede ser educativo, incluso inspirador”, dijo Gates. “Los lugares históricos nos obligan a reconocer el pasado y el eco que tienen en la actualidad. Igualmente importante es que también nos permiten celebrar a los valientes negros estadounidenses que obligaron al país a cambiar”.