Piñera, Chile y su democracia

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Recibimos esta semana un baño de democracia desde el flaco y largo país de América del Sur, Chile. La sorpresiva muerte del expresidente Sebastián Piñera nos refrescó a los que realmente queremos una Latinoamérica con democracias que funcionen. El funeral de Estado a través de los 3 días de duelo nacional decretados en ese país permitió ver lo que los ciudadanos queremos, reconocimiento a lo bueno, críticas constructivas, utilizando las herramientas que nos brinda la democracia para hacer un país más vivible.

Chile sigue pintando como el país de este continente que puede seguir con el camino que por momentos se detuvo, el del desarrollo. Palabas del presidente actual, Gabriel Boric son necesarias cuando se quiere aprender a pesar de la juventud y poca experiencia en el arte de gobernar. En sus palabras para referirse a Sebastián Piñera no pasaron desapercibidas: “Actuó en ocasiones de una manera con la que discrepé, pero usando siempre los mecanismos de la democracia y la Constitución, las querellas y las recriminaciones fueron en ocasiones, más allá de lo justo y razonable”.

Ver a Chile esta semana unido para despedir a un exmandatario nos recordó lo expuesto por el prócer Simón Bolívar cuando en uno de sus manifiestos, Una mirada sobre la América española solo describió como positivo a Chile. Al resto de América Latina los describe con horror. Sin embargo, para Chile dice; “El reino de Chile esta llamado por naturaleza de su situación, por las costumbres inocentes y virtuosas de sus moradores, por el ejemplo de sus vecinos, los fierros republicanos del Arauco, a gozar de las bendiciones que derraman las justas y dulces leyes de una república. Si alguna permanece largo tiempo en América, me inclino a pensar que será la chilena. Jamás se ha extinguido allí el espíritu de libertad; los vicios de Europa y del Asia llegarán tarde o nunca a corromper las costumbres de aquel extremo del universo. Su territorio es limitado; estará siempre fuera del contacto del resto de los hombres; no alterará sus leyes, usos y prácticas; preservará su uniformidad en sus opiniones políticas y religiosas, en una palabra, Chile puede ser libre”. Amén, ojalá que así sea.

Pese a las diferencias ideológicas Chile presentó al mundo su institucionalidad y carácter republicano de su clase política en los honores brindados al cuerpo del fallecido expresidente Piñera. Ejemplo para seguir por muchos de los países que conforman esta América Latina.

Un viva Chile como siempre los chilenos tararean en sus grandes ocasiones y que gritó uno de los 33 mineros que hicieron guardia de honor ante el féretro de Sebastián Piñera.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional