Una mayor concienciación: La tecnología ayuda a los científicos a proteger a las jirafas

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Los dispositivos de seguimiento GPS con energía solar colocados en las orejas de las jirafas permiten a los ecologistas conservacionistas realizar un seguimiento a distancia de los animales y saber cuándo las jirafas se han alejado de las zonas protegidas. (© Michael B. Brown/Giraffe Conservation Foundation)

La tecnología está ayudando a los expertos de África en fauna silvestre a proteger a las jirafas en peligro de extinción y a reintroducirlas en zonas donde antes habían desaparecido.

Según la Fundación para la Conservación de las Jirafas (Giraffe Conservation Foundation, en inglés), se calcula que quedan 117.000 jirafas en libertad y algunas especies están en peligro crítico de extinción debido a la caza ilegal y la pérdida de hábitat. Las nuevas tecnologías, como los programas informáticos de inteligencia artificial (IA), ayudan a los científicos a reconocer jirafas concretas a partir de los patrones únicos de sus manchas. Y las imágenes por satélite están ayudando a los conservacionistas a identificar hábitats adecuados para ellas.

Tres jirafas en la hierba alta con matorrales, agua y colinas al fondo (© Michael B. Brown/Giraffe Conservation Foundation)
La Fundación para la Conservación de las Jirafas (Giraffe Conservation Foundation) apoya la conservación en 21 países africanos, entre ellos Ruanda, donde se ven jirafas en el Parque Nacional de Akagera. (© Michael B. Brown/Giraffe Conservation Foundation)

“Vislumbramos aspectos de la vida de las jirafas que antes no podíamos ver”, dijo Michael Brown, ecologista de conservación de la fundación. “Estos atisbos… informan la gestión de la conservación”.

Con sede en Namibia, la fundación y sus socios protegen a las jirafas en 40 millones de hectáreas de 21 países africanos (en inglés). Las jirafas viven en zonas que van desde la exuberante sabana al desierto ralo, y desde refugios protegidos para la fauna silvestre a tierras en que los animales están en estrecho contacto con la gente.

Junto con sus socios, entre ellos el Instituto Smithsoniano de Biología de la Conservación, con sede en Virginia (Estados Unidos), la fundación utiliza dispositivos GPS (Sistema de Posicionamiento Global) para seguir a las jirafas. EarthRanger, que forma parte del Instituto Allen de Inteligencia Artificial, una organización sin ánimo de lucro con sede en Seattle, transmite rápidamente los datos a los socios locales, alertando de cuándo un animal se ha desviado de una zona protegida o ha dejado de moverse y, por tanto, puede necesitar ayuda.

Dos fotos: Fila de personas posan junto al agua con paisaje de ciudad al fondo (Departamento de Estado de EE. UU.). Hombre en un prado con árboles y jirafas al fondo (Foto cedida por Michael B. Brown)
La secretaria adjunta en funciones del Departamento de Estado de Estados Unidos, Jennifer Littlejohn (quinta desde la izquierda), visita el Instituto Allen para IA de Seattle. (Departamento de Estado de EE. UU.). El ecólogo conservacionista de la Fundación para la Conservación de las Jirafas (Giraffe Conservation Foundation) Michael Brown (Foto cedida por Michael B. Brown)

En agosto de 2023, Jennifer R. Littlejohn, secretaria adjunta en funciones del Departamento de Estado de Estados Unidos para Asuntos Oceánicos, Científicos y Ambientales Internacionales, se reunió con científicos que trabajan en EarthRanger en Seattle y destacó la importancia de que conservacionistas, tecnólogos y gobiernos trabajen juntos para fomentar el uso de la IA y las imágenes por satélite para resolver los problemas a los que se enfrentan las personas y la naturaleza.

La capacidad de reconocer patrones de manchas, que tradicionalmente requería decenas de voluntarios, explicó Brown, ayuda a los investigadores a contar con precisión las poblaciones de jirafas y a comprender mejor el comportamiento de los animales. Los investigadores estadounidenses utilizan una tecnología similar para reconocer a los osos pardos de América del Norte por sus rasgos faciales.

“Conocer individualmente (a las jirafas) nos ayuda a hacernos una idea mucho más clara” de cómo interactúan con sus hábitats, dijo Brown. Esa información ayuda a los investigadores a determinar mejor dónde es probable que las poblaciones de jirafas aumenten con el tiempo.

Transporte de jirafas en un gran camión abierto por un camino de tierra en un parque (© Michael B. Brown/Giraffe Conservation Foundation)
Datos de satélite informan a los científicos para realizar sus decisiones de conservación. Arriba, traslado de jirafas al Parque Nacional del Valle de Kidepo, en Uganda. (© Michael B. Brown/Giraffe Conservation Foundation)

Los ecologistas han logrado trasladar jirafas a nuevas zonas, incluidas tierras donde antes habían desaparecido. Las bases de datos de la NASA, la agencia espacial estadounidense, y del Servicio Geológico de Estados Unidos proporcionan información a partir de imágenes de satélite para determinar si es probable que las jirafas prosperen. Herramientas en línea como Google Earth también aportan información al análisis.

“Los rápidos avances logrados en la última década con la tecnología GPS y con las imágenes por satélite”, afirma Brown, motivan a los ecologistas a proseguir sus esfuerzos.