Nacimos para pensar y actuar con plena libertad

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Por Aracelly Díaz Vargas

El dolor  desgarra el alma, pero  la esperanza  venda sus heridas. En la actualidad es  inevitable  experimentar la desolación que habita en el  corazón humano, es notable ver que frecuentemente nos enfrentamos   a la  carga y fatigas que  acompañan nuestra  permanencia terrenal, a veces  sentimos  que  la vida  es tan cruel pues  desde el  instante  que nacemos el médico lo primero  que  espera es vernos  llorar y es en este preciso  momento cuando  empezamos a respirar, ya  tenemos la  oportunidad de  pertenecer a un mundo que no conocíamos, mientras la madre sonríe con plena alegría, ya no es el dolor del parto por  el cual quejarse es la vida expresada  en  ternura  que  se desarrolla y crece en sus  brazos; es un misterio, un sublime  milagro, en este proceso cada  ser tiene  su propia  experiencia que cambia para siempre su historia, algunos tuvieron  el calor, cuidado como el amor  de sus  padres, otros  sin embargo, fueron abandonados, crecieron bajo el techo y abrigo de otras  familias, esta verdad es tan fuerte y común que siempre ha sido así; es lamentable que en pleno siglo XXI se sigue viviendo.

Así mismo, cada  individuo   tiene  su propio  sendero en dirección  a la realización  personal, pero  en este viaje  encontramos  el peso que  hay en lo más  íntimo  del corazón, por   las heridas, emociones mal gestionadas  y los  sentimientos  más fuertes  que  contribuyen necesariamente a la vida  o la muerte;  esto es plenamente reflejado en bondad o acciones  inauditas que  las personas somos  capaces de transmitir en diversas  características  influidas  por  el  entorno. Sin embargo, el hombre posee inteligencia razonable  para pensar  y  actuar  con plena  libertad  transformando  el  momento  en  idílico  presente; aun  amenazado  por  el  recuerdo  del pasado  tenemos  la capacidad   de  elegir   desde  la  libertad  interna  nuestros  pensamientos,   conductas,  entusiasmo  y esperanza para   existir;   puesto  que a los seres  humanos,   nadie  en lo absoluto  puede quitarnos  la fortaleza  y pensamiento interior   por  que  esto no desvanece  ya  que,  se ha convertido  en  un  continuo vigor  que  amerita  al hombre  una vida con sentido  en las diversas  capacidades  creativas, aquellas personas  que  experimentan  excelsos  gozos  en apreciar el mundo  que  les rodea,  el deleite  por  el  arte y  de lo cual  no puede privarse ya han descubierto  el gran  tesoro   que  guarda su  ser.

¿Dónde  se regocija  el  Alma    para habitar  en el cuerpo? Lo cierto  es  que  el misterio nos  acompaña en  esta tierra  donde  somos caminantes, pero existe una realidad  mucho  más intensa  que  vamos  descubriendo en cada paso, esta realidad  es  el amor   inmerso  en toda la gracia, el  dolor y la libre  decisión que  esto conlleva, así mismo,  aceptar  la  existencia  en su plenitud, nos libera de  la  muerte  temprana  y vamos  adquiriendo una  elevación espiritual   del alma, sin embargo  es preciso  encontrar  la  fuerza  interior   que es  la suave  brisa  mientras  el fuego de la pesadumbre nos  abraza con sus llamas y nos lleva  a  conocer  los  abismos  en el  ser más profundo  de  las personas, dicho conocimiento nos  recuerda que  en la humanidad  hay seres humanos de noble corazón como también de corazón perverso y por  lo tanto nosotros decidimos  ser lo que  somos.

Es imprescindible que cada  día  encontremos  el sentido verdadero, sentido  por  el  cual existimos, aunque  la  noche  sea oscura, el alma tiene  su propia  luz  resplandeciente, esto lo logramos  a  través   del  pensamiento  positivo  que  nos  permite  ver  más allá  de la oscuridad  y del amor   que  es la mejor  cura del corazón sin importar las circunstancias del presente.

 

La autora es escritora y poeta nicaragüense.