La confianza

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Al aceptar que somos diferentes y hacer algo juntos creamos espacios de confianza con respeto mutuo, compromisos, diálogos, normas, creencias similares e historias cercanas tejidas en interacciones cooperativas. Hay pueblos más cerrados que abiertos, que se protegen con relatos y se cierran a los extraños porque creen que son incontrolables; se aumenta la confianza con los mismos ideales porque son predecibles y es un poco difícil confiar en extraños y más, en esta época materialista y competitiva, pero, las divergencias ayudan a reconstruirnos en el ser, hacer y sentir.

La desconfianza milenaria reina entre Occidente y Oriente y viciversa, como también se puede observa en micro, con los apellidos que no suenan tan criollos y ótros impronunciables-sonidos de corotos o chunches-, digo esto, porque la confianza inspira un  buen trato al ser humano con honestidad y transparencia, respeto, pero, se percibe por los nombres, indumentaria- y si a los funcionarios no les suenan, los cambian a pesar que se les entregue por escrito- y es terrible cuando humillan, casi nunca estallan con provocaciones y por lo general se cansa el funcionario déspota, quien inventará más trapacerías, desde una fila milimétrica en las puertas del hospital en madrugada, con ancianos, adultos o mujeres que llevan sus bancos y nadie puede preguntar a los guardas intocables-la fila es el orden supremo- ; la palabra paciente, pasiva al control médico, al chequeo de temperatura, revisión de vacunas, cédula, pago al seguro, higiene de manos y baño de alcohol, órden o referencia son rituales para el ingreso a espacios llenos de murmullos y si reclaman, les expulsan por intensos, y bien, los chequeos, se repiten para encontrar el lugar referido para obtener una cita, y qué pasa si ese lugar no existe? como pasó ciertamente, una equivocación y los ´´bomberos nunca se pisan las mangueras’’ y la sana recomendación: ‘’vaya al hospital que le hizo esa referencia’’.  Seguimos en fila y las benditas equivocaciones persisten y solo nos miramos y leemos: ‘’la otra ventanilla’’ ‘’ salud mental’’… esa mañanita  fue turismo al hospital San Juan de Dios, día épico al inicio del nuevo año, al primer hospital, un recinto arquitéctonico de 1845, con capillas, pisos decorados, con pinturas, esculturas… (pertenece a la Caja Costarricense del Seguro social, modelo de Latinoamérica y del mundo).

Repensar con actitud esperanzadora e indagar sobre la equivocación y tener confianza en la institución, que funciona con errores y, quizas la médica se atarantó- aumentó el Covid, las enfermedades crónicas, emergencias, de seguimiento- y, solo con la comprensión amorosa a estos humanos de bata blanca, con secuelas pandémicas, se posibilitan haceres; por supuesto ,hay que reinventar el sistema de salud, la educacion, la democracia, valores, lenguajes, verdades, … todos estos discursos existen en nuestra imaginación pensante y son externadas con prácticas reales,  ‘’La única forma de generar confianza es que haya honestidad y se da cuando se cumplen las promesas’’ nos dice Maturana.

Somos cada uno de nosotros tan diferentes, con diversas historias que nos movilizamos con las emociones, sentimientos y con esa pausa del razonar justo, escuchamos para compartir diálogos y poder convivir, porque  la burocracia nos mata con la desconfianza, mentiras, corr upción, competencias y puñaladas traperas.

La confianza inspira estados anímicos creadores, con el arma invencible del amor en la diversidad de sus actores humanos, con saberes que ayudan gestionar nuevas realidades y digo médicas en este caso, como del Covid porque, muchas personas asintomáticas aplicaron sabiduría ancestral, no estudiadas por la ciencia académica que no se abren al saber milenario, a personas con otras perspectivas, innovadoras y éstas se alejan a pensares únicos.

Cada colectivo, individuo porta saberes y los mayorcitos y jubilados nos facilitan sus experiencias -se les escucha en la esperas de citas, de sus males y oficios, creencias- e inspiran sus conversas de honestidad, en calma, y se saben útiles (muchos viven solos, solas taxeando o cuidan jardines, huertos o ancianos)

Según Humberto Maturana, sin confianza no hay amor, es la aceptación del ótro con respeto.  ‘’Cuando hablo de amor hablo de un fenómeno biológico, hablo de la emoción que especifica el dominio de acciones en las cuales los sistemas vivientes coordinan sus acciones de un modo que trae como consecuencia la aceptación mutua, y yo sostengo que tal operación constituye los fenómenos sociales’’, es importante agregar que ´´la confianza es una emoción que tiene como base la alegría, que ocurre cuando una persona se encuentra con ótra.  La confianza es el fundamento de la convivencia social, cualquiera sea el ámbito y multidimensionalidad de élla. De hecho, no hay sustituto para la confianza en las relaciones humanas, y sin confianza no hay fenómeno social’’. Así pues, todo es posible, con este pilar humano y en estas frágiles democracias de la Patria grande se necesita educar en confianza para alejar las tiranías.  Escritora  Ana Anka

 

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