Si los perros ladran, Sancho, es señal que cabalgamos

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Hugo J. Vélez Astacio Escritor e Historiador

Hugo J. Vélez Astacio.

A Marvin Gómez López

La grandeza de los clásicos estriba fundamentalmente en que sus legados no mueren con el tiempo, siendo pares entre sí. Sus obras trascienden el éxito y las realidades que pudieran haber tenido en sus épocas, por lo que sus lecturas son siempre disfrute vigente, y aunque el conocimiento de sus vidas, actitudes y acciones debe estribar en reconocer haber sido en reales circunstancias, lo cierto es que dada la gloria que los rodeaba, con el tiempo el mito les asiste como aureola que les circunda en sus figuras de gigantes.

Miguel de Cervantes, el Manco de Lepanto, creador de la perdurable y única, como obra literaria del personaje hidalgo “Don Quijote de la Mancha”, el Caballero de la Triste Figura, el mismo que se encargó de escribir la historia de sus hazañas en pro de la justicia ideal e imperecedera; estamos hablando del más grande escritor de la lengua española, al que se le atribuye la famosa expresión: “Si los perros ladran, Sancho, es señal que cabalgamos”. ¿Y por qué, si dicha frase no aparece en tan memorable obra, tradicionalmente se le consigna ser de su autoría?

Previo hemos de traer, que la historia recoge frases famosas de varios personajes, con relevantes significados que su origen no corresponden con ser de la autoría, de los popularmente conocidos, pero que la tradición se ha encargado de atribuirles. Tenemos el caso de la cita consignada, al olvidado por la Academia de Suecia de otorgarle como tributo el premio Nobel de Literatura como lo era Jorge Luis Borges, que no es de su autoría,  las Bibliotecas de Buenos Aires, Argentina se la asignaron: “«He buscado el sosiego en todas partes y solo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos». Similar es lo correspondiente a la frase: “Es mejor morir de pie, que vivir de rodillas”. Frase que en México se le arroga al líder de la Revolución mexicana Emiliano Zapata, pero dada la idealidad comunista en la lucha de su vida, se le ha imputado al líder revolucionario argentino de Ernesto Che Guevara, grandemente influenciado por las circunstancias que rodearon su muerte.  O la frase que “El fin justifica los medios”, que al ser coincidente con las ideas de Ciencias Políticas modernas contenidas en la obra titulada por Nicolás Maquiavelo, que puede afirmarse es una conclusión categórica de su tesis u obra: “El Príncipe”, en donde de hecho se lee entrelineas, muy a pesar que verdaderamente la historia registra una discusión, que El Emperador Napoleón Bonaparte comentó: “Que importa el camino, con tal que se llegue” (que traducida es que el fin justifica los medios).

En el caso de Rubén Darío como par de Cervantes ante su pasión por la belleza con arte, aleteó fuerte en esas alturas que con armonía se desplazan las águilas de esa naturaleza. Genio de igual estirpe; muy a pesar que como hombre vivió lo cotidiano, como artista no claudico nunca, le hizo cotidianamente mucho sufrir las incomprensiones contemporáneas de su época, ante su aporte sustancial que hacía, al renovar la anquilosada lengua, similar como la que Cervantes había realizado en el género literario en que se destacó. Mas el acecho antidariano fue sistemático y persistente, y así como la historia le ha glorificado por lo trascendente de su obra, las parodias, las censuras, las criticas acráticas, satíricas y hasta de fondo ideológicas y sobre su mestizaje, abundaron sin tener razón alguna, le hizo decir y contestar con versos como el poema “Latigazo”, cuyo título es harto significativo: “Los que escriben con decoro, …/ Los escritores cazurros / que insultan y causan ascos, / ¡ésos… tienen cuatro cascos / como los burros!», y ser Darío el que popularizó la frase, que al adicionarle la palabra “Sancho”: “Si los perros ladran, Sancho, es señal que cabalgamos”, se le acredita ser de Miguel de Cervantes.

Darío ante sus detractores la mencionaba. Posiblemente al tener conocimiento del poema de Johann Wolfgang von Goethe que en 1808  hizo titulado: “Ladran”,  que dice: “En busca de fortuna y de  placeres / Más siempre atrás nos  ladran, / Ladran con fuerza…/ Quisieran los perros del potrero / Por siempre acompañarnos / Pero sus estridentes ladridos / Sólo son señal de que cabalgamos”, y ahí posiblemente se inspiró. La popularización ha dado lugar a que la frase como expresión singular manteniendo el sentido, se diga: “Ladran, señal que cabalgamos” o “Ladran, luego cabalgamos”, como la frase de Darío: “Si la Patria es pequeña, uno grande la sueña”, que muchos la confunden al decir: “Si pequeña es la Patria, grande uno la sueña”.

Enero de 2023

Hugo J. Vélez Astacio.  Originario de Chinandega, Nicaragua. Cursó estudios de Administración de Empresas en la UCA y obtuvo el Programa de Alta Gerencia (PAG) en INCAE Alajuela, Costa Rica. Después de estar al frente de la  Gerencia General de varias empresas e industrias fue Director General de Transporte Terrestre (DGTT-MTI). Actualmente Escritor e historiador. Ha sido colaborador de artículos de opinión del diario “La Prensa” (LP). Autor de nueve libros publicados. Como dariano amante y estudioso de la vida y obra de Rubén Darío, ha publicado dos obras.

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