Psicosomático

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Hace muchos años, cuando fui estudiante de psicología en la UCV me debatía entre grandes contradicciones, dudas, que aún mantengo ante los enigmas de la mente y la conciencia; admi- raba al psicólogo betseller Skinner -el capítulo de la Huida del laboratorio me causó tremenda impronta- quien pudo coronar a la psicología como ciencia de la conducta. Acudíamos con bata blanca a las prácticas de Neuropsicología y Neurofisiología en la Facultad de medicina, un orgu- llo hacer los cortes sagitales en el cerebro y ubicar las Cisuras de Rolando, Silvio, los lóbulos y con las prácticas en el Instituto de Psicología -Chaguaramos Caracas- se controlaba las respues- tas a los estímulos aplicados a las ratas de laboratorio; y digo esto, porque ahora, casi todas las respuestas están en la neuroquímica cerebral, en las avalanchas electroquímicas, sinapsis neu- ronales. Es un culto al paradigma de las Neurociencias y es bien, sumar para abrir incógnitas y no desalmar la psicología, invalidar la conciencia, subjetivades, la mente, a cuenta del procesa miento de los datos y la industria farmacológica.

El inconsciente colectivo, el alma de los pueblos suenan desfasados y brillan los cableados del cerebro, que es un sistema muy complejo, con más de 80.000 millones de neuronas conec- tadas en redes enrevesadas, móviles en miles de millones de neuronas que envían y reciben miles de millones de señales eléctricas, para que surjan las experiencias subjetivas. Aunque la transmisión y la recepción de cada señal eléctrica es un fenómeno bioquímico sencillo, la inter- acción entre todas estas señales da lugar a algo mucho mas complejo: la secuencia de la conciencia, ya sea mediatizada, espontánea, instintiva e impulsiva. ¿Cómo se crea el movimi- ento de electrones de un  lugar a otro en una imagen subjetiva  o en una sensación subjetiva de rabia, dolor, miedo, hambre, amor? ¿cómo se unen los miles de millones de sucesos para crear sensación y sentir lo que siento o tener esas experiencias?, ¿hay una mente que siente o una alma?, pero, la ciencia abraza la teoría evolucionista.

Al hablar de Psicosomático se refiere al transtorno psicológico que se origina en la psiquis y luego se manifiesta en el cuerpo, provocando alguna consecuencia en el organismo (Psico es alma o actividad mental y Somático es corporal). Se puede tener una perfecta salud psicofísica con un alma atormentada y es posible con cambios constantes desarrollar potencias que le con formarían. No solo somos transmisión de impulsos, también, tenemos existencia inmanente.

Se puede desarrollar un transtorno psicosomático debido al estrés crónico, a estilos de vidas sedentarios, a una mala alimentación, consumo de sustancias perjudiciales y pérdidas del trabajo, conflictos sociales politicos.

Hablar de alma en psicología es casi pasado de moda, pero los discursos, creencias, mitos apenas son la punta del iceberg del inconsciente y claro que ayudan terapias cognitivas con- ductual, la neuropsicología, pero, el pensar intuitivo nos indica, que todo está en movimiento, más allá de esa unidad psicofísica, nos trasciende el alma, la esencia vital y no es la eternidad, pues muta o reencarna, de acuerdo con las teorías del psiquiatra Brian Weiss.

Es cierto que el estrés cambia los neurotransmisores del cerebro y con la medicina psicosomá tica, las psicoterapias y las técnicas de Arte terapia nos ayudan recuperar y equilibrar la mente, cuerpo y alma, porque se exteriorizan vivencias, se experimenta de manera activa, y desarrolla la autoconfianza, aprobación del grupo.                               Escritora Rosa Anca

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