¿Cómo se reparten los principales partidos políticos el control del Congreso?

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Personas que caminan en el exterior del edificio del Capitolio de EE. UU. en Washington el 9 de junio de 2022. Los nuevos miembros elegidos al Congreso se reunieron recientemente para comenzar su nueva sesión. (© Patrick Semansky/AP)

Aunque los presidentes suelen llegar al cargo con su partido en control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, además del poder ejecutivo, todos los presidentes desde 1980 se han enfrentado a un gobierno dividido (en inglés), en el que el partido de la oposición se ha hecho con la mayoría de al menos una de las cámaras del Congreso, durante al menos parte de su mandato.

Ese tipo de división no es posible en muchos países, pero en Estados Unidos “no es en absoluto inusual”, afirma Alan Abramowitz, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Emory y experto en elecciones.

Hace siglos los fundadores de Estados Unidos imaginaron que la Cámara de Representantes (donde la edad mínima es inferior y los términos solo duran dos años) estaría más en sintonía con el público y que el Senado (con términos de seis años) sería un contrapeso estabilizador. “Cuando las cámaras están en manos de dos partidos distintos, las diferencias se magnifican”, afirma Ross K. Baker, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Rutgers.

El nuevo Congreso, dividido, que entró en funciones este mes no es muy diferente del anterior, pero un cambio de nueve escaños en la representación de los partidos dio el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos a los republicanos. Los republicanos obtuvieron 222 escaños, frente a los 213 de los demócratas, aunque un demócrata electo ha fallecido desde entonces, lo que deja a los demócratas con 212 escaños.

Los demócratas siguen controlando el Senado, con 51 votos, en lugar de los 50 de la legislatura anterior, más el voto de desempate de la vicepresidenta Harris. (El “caucus” demócrata, o bloque de votantes, incluye a tres independientes que votan con los demócratas).

Gráfica muestra los miembros del 118 º Congreso por partido político. (Depto. de Estado de EE. UU./M. Gregory)
(Depto. de Estado de EE. UU./M. Gregory)

El presidente Biden, demócrata, permanece en la Casa Blanca hasta que él (si es reelegido) u otro candidato presidencial electo inicie el próximo mandato de cuatro años en enero de 2025.

Entonces, ¿por qué los votantes estadounidenses eligen a personas de distintas convicciones políticas para dirigir distintas partes del gobierno? Abramowitz dice que es en función de una división muy estrecha entre los estadounidenses entre los dos partidos. Y señala que mientras algunos votantes eligen a los candidatos en función de su partido, muchos votantes independientes (“oscilantes”) eligen en función de los candidatos concretos de su distrito. “El equilibrio entre partidos es el resultado de muchas elecciones diferentes”, afirma.

Las divisiones exigen compromisos

Según Baker, la división del gobierno pone de manifiesto la desconfianza de los votantes hacia los políticos como grupo, incluso cuando a los votantes les guste su propio representante local. “Creen que el estancamiento es algo bueno”.

El efecto práctico de partidos diferentes en la Casa Blanca y la Cámara de Representantes de Estados Unidos significará que la promulgación de leyes requerirá compromisos.

A corto plazo, “va a ser difícil, si no imposible, que el presidente consiga aprobar partes de su programa legislativo”, afirma Abramowitz.

Si el partido republicano se hubiera hecho con un mayor número de escaños en la Cámara de Representantes, habría podido impulsar un programa político más ambicioso. “Los republicanos tienen un puñado más de diputados, pero no es un mandato”, afirma Baker.

Abramowitz dice que, dentro del Congreso, el paso al control republicano de la Cámara de Representantes significa que el partido puede controlar qué legislación se vota y utilizar sus poderes de investigación para indagar en lo que no le guste. Los republicanos controlarán las numerosas comisiones y subcomisiones que supervisan los presupuestos y las políticas. En cada comisión, un republicano ocupará el puesto de presidente y el partido ocupará la mayoría de los escaños de los miembros de las comisiones y empleará a más personal que los miembros del partido demócrata.

Vista general de la Cámara de Representantes del Congreso (© Andrew Harnik/AP)
La Cámara de Representantes de EE. UU. celebró una cantidad histórica de votos a principios de enero de 2023 para elegir a su nuevo presidente. (© Andrew Harnik/AP)

Las ventajas son importantes. Por ejemplo, el partido mayoritario controla la poderosa Comisión de Reglamentos de la Cámara, lo que le da influencia sobre qué propuestas se someten a votación y qué enmiendas a los proyectos de ley propuestos se permiten en el pleno de la Cámara para su debate.

Pero con solo 10 votos más que los demócratas en la Cámara, los republicanos tendrán que mantenerse unidos para ejercer algún poder. Los conservadores, por un lado, y los republicanos moderados, por otro, tendrán que hacer pactos, dice Abramowitz. “La clave son 218 votos”.

El partido mayoritario elige al presidente de la Cámara de Representantes (speaker). Tradicionalmente, ese líder ha tenido una influencia considerable, sobre todo cuando su partido proyecta un frente unido. (El presidente de la Cámara es también el segundo en la línea de sucesión tras el vicepresidente).

Tras 15 votaciones, la mayoría de los miembros de la Cámara eligió como presidente al republicano Kevin McCarthy, que representa a un distrito de California. Al hacerlo, acordaron dar más peso a pequeños grupos o incluso a republicanos individuales. El acuerdo permite a un solo republicano pedir una votación para destituir al presidente de la Cámara. Estas normas, así como la asignación de comisiones, pueden modificarse en cada nueva sesión del Congreso.

Control del Senado sobre la judicatura

En el Senado, los demócratas dirigirán las comisiones, pero sus normas más estrictas exigen supermayorías (muy superiores a los 51 votos que controlan los demócratas) para aprobar muchas medidas.

Aun así, el escaso control demócrata del Senado significará que Biden podrá conseguir más fácilmente la confirmación de los nombramientos judiciales y del poder ejecutivo, ya que el Senado (sin la Cámara de Representantes) controla los procesos de confirmación judicial.

Si se abre una vacante en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, por ejemplo, Biden podría tener un impacto duradero, ya que su candidato, de ser confirmado, sería vitalicio. “Es muy importante”, afirma Abramowitz

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