Laboratorios de felicidad

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Parecer estar ‘’aburrida´´ es preferible a forzar risas estridentes y peor todavía a usar  palabras huecas, como: felicidad, amor, placer, éxito, paz que se repiten y venden cultos al yoismo, placer perpetuo, felicidad, que nos condenan si fallamos de  ‘perdedores’, pues, ‘el mundo feliz’ son de los ’ganadores’,  ya casi, reflexionar molesta y delegamos a la ciencia resolver enigmas como el manipular la bioquímica cerebral, conexiones eléctricas, genéticas.

Así, sin complicaciones terminarían las revoluciones políticas, económicas, traumas y cada individuo sería un defensor extremista nacionalista, patriota de sus ‘dosis diarias’, para mantener el estado global idílico y no esta primitivesca lucha de carteles, los capos de las drogas -las buenas para la adaptación y las malas que se reproducen como monte en los países en vías de desarrollo- que podrían desarticular el statu quo y su  ‘paz mundial’ del imperialismo estadounidense -pende de un hilo chinesco moscovita, pero como siempre los migrantes les salvan-.

El control del poder de las drogas, de la bioquímica del placer, podrían evitar prejuicios ante las consultas psiquiátricas y de ‘’loqueros’’ y hasta quizás se extingan esas profesiones que faci litarían masificar, modular las emociones -cual mundiales de fútbol, las supra endorfinas, dopaminas, oxitocinas aliñadas con drogas sintéticas, tranquilizantes VIP,  para cada familia, escuelas, oficinas, países serían justas y necesarias: un derecho humano- y el marketing bollante con dosis saborizadas en laboratorios únicos -desde los años cincuenta se experimen- tó con las terapias de electroschok y hoy, es frecuente su uso como los antidepresivos, ya nadie reclama cambiar al sujeto para adaptarlos – niños adictos- sirven más  las terapias electro convulsiva, de choque para pacientes que no responden a medicamentos, como la estimulación magnética transcraneal y ótras que serían métodos de AI.

Somos cuerpos holísticos y no solo sensaciones de placer o displacer, y entonces, ¿cómo se controla la mente y pensamientos? La plasticidad del cerebro,  jardín acuoso, de  imágenes, pensamientos, deseos, siempre están móviles y se les dejaría fluir, sin resistencia o se les puede agotar, al extremo; el asunto es aprender a tejer la balanza psicoemocional, ralentizar la respiración y conocer los disparadores electroquímicos internos -pensar eléctrico- estímulos externos, a modular las emociones-sistema límbico- que casi siempre están en continua reorganización -en crisis de estrés, placer, abstinencia, delirios insatisfechos…

Al agotar las expectativas nada nos satisfarán y se crearán ótras y subyace  el miedo al aburrimiento o ser percibida, sosa con  desánimo en una eterna insatisfacción.

¿Cómo crear, combinar mantener estados de excitación y tranquilidad en estos tiempos de soluciones mágicas?

Desde la filosofía oriental, Buda mantiene en reducir las ansias de sensaciones agradables y no permitir que nos controlen (la búsqueda de sensaciones placenteras son en realidad la raiz misma del sufrimiento) esas sensaciones que son vibraciones efímeras que anhelan más sensaciones placenteras, deseos insatisfechos, porque siempre se va a querer más,  según Lacan es un deseo deseante, que muta con deseos del ótro, se  goza de desear. Para Buda era importante controlar entrenar la mente y aprender a observar detenidamente  cómo surgen y pasan constantemente dichas sensaciones, son vibraciones efímeras y sin sentido, que dejarán de interesarnos.

Para Epicuro la felicidad y placer se alcanzan con la sencillez y evitar el hedonismo, partía que todo principia con la moderación y la búsqueda del placer nos harían infelices. Enfatizaba en usar la razón -tranquilidad, liberacion del miedo y ausencia de dolor-  En conversas amorosas, correctas con las abuelas -psicoterpia pura- nos enseñaban a ‘Arroparse hasta donde nos llegue la cobija’’     Escritora Ana Anka

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